Publicado: octubre 31, 2026, 1:23 pm
El Shinkansen es mundialmente conocido como el ‘tren bala japonés’, que ofrece confort y velocidad a partes iguales. Este es famoso por su seguridad, ya que en más de 60 años de servicio no consta ningún muerto por descarrilamiento o colisión en ninguna de las líneas de estándares completos. Una extrema salvaguardia que caracteriza al ‘poka-yoke’, una técnica japonesa de aseguramiento de la calidad que se aplica con el fin de evitar errores humanos.
También es conocido gracias a su puntualidad, con retrasos medios de 96 segundos. El contraste con la media europea —35 minutos de media de demora y solo seis de cada diez llegan puntuales— es notable. Este dato se relaciona de manera cultural e idiosincrática con la identidad japonesa, ya que llegar tarde en Japón se interpreta como una falta de respeto hacia el otro.
En total, existen 15 líneas de estos trenes que se convierten en una de las mejores opciones para conocer el país nipón de la forma más rápida. Nueve de estas líneas llevan a diferentes ciudades. Partiendo de Tokio, se dirige hacia el sur en la línea Tokaido Shinkansen, que conecta la capital con Osaka. En esta se puede subir a la línea Sanyo Shinkansen, que conecta con Fukuoka, y la línea Kyushu Shinkansen, que recorre la isla de Kyushu de norte a sur. Las otras seis tienen dirección norte desde Tokio y son las líneas Akita, Hokuriku, Joetsu, Tohoku y Yamagata Shinkansen y la Hokkaido, que lleva a la isla que tiene el mismo nombre.
Por qué es el sistema más fiable y tiene cero muertos
Su tecnología y seguridad los han hecho estar a la vanguardia de un procedimiento ferroviario que es sensación en el mundo. El sistema que más destaca es el dispositivo de Control Automático de Trenes (CAT), que reduce la velocidad cuando este se aproxima a otro que le precede en la vía o a la estación en la que debe parar.
Así, el maquinista encargado está solo para pequeños ajustes que permiten que el tren se detenga con precisión a una altura del andén determinada. Este CAT consigue que la posibilidad de una colisión sea prácticamente nula y en la práctica sea de cero accidentes. Además, el procedimiento también ayuda a la estabilidad, permitiendo hacerlo circular a más de 200 kilómetros por hora durante los días en que el clima no lo favorece.
Por otra parte, los convoyes también incluyen un método por el cual se detienen rápidamente en caso de que caiga cualquier vehículo que circule por los puentes que pasan por las vías del Shinkansen. Algo a señalar es que, a diferencia de los ferrocarriles en países occidentales, los trenes japoneses de este operador no incluyen protección contra los choques, ya que estos están diseñados con la imposibilidad de que sucedan.
Conlleva tal seguridad que no se ofrecen medidas preventivas a los viajeros antes de partir. Además, tampoco es obligatorio abrocharse el cinturón de seguridad, los pasajeros pueden moverse con plena libertad y, aunque sigue siendo más lento que el avión, es cada vez más una opción recurrente entre los japoneses, incluso para el día a día.
Adicionalmente, sus dos últimos modelos —la serie N700S y la serie E8 (Mini-Shinkansen)— son capaces de funcionar en caso de terremoto gracias a una tecnología avanzada que consigue transportar a los pasajeros a un lugar seguro a través de un sistema de autopropulsión de baterías de iones de litio.
Japón sí tiene accidentes de tren mortales, aunque son escasos
Aun así, a pesar de todo lo positivo, cabe destacar que Japón sí ha tenido accidentes de tren en los últimos años, aunque no el ‘tren bala’. Y algunos muy graves. El 25 de abril de 2005, 106 pasajeros más el maquinista fallecieron en un descarrilamiento de la línea JR Fukuchiyama en Amagasaki, en la prefectura de Hyogo. Este fue el más mortífero que sucedía en el país desde que en 1963 el accidente de Tsurumi dejara 162 fallecidos. Otro ejemplo más reciente se produjo en el verano de este año, cuando cuatro trabajadores murieron tras ser arrollados por un tren.
