Publicado: mayo 20, 2026, 4:23 pm
5.000 soldados estadounidenses partieron de Alemania a principios de este mes. El movimiento parece funcionar como represalia por los comentarios realizados por el canciller alemán Friedrich Merz sobre la guerra en Irán, además de la falta de cooperación europea que Donald Trump alega. Y es que, aunque la OTAN insiste en que la decisión del gabinete no afecta la capacidad de defensa del continente, el mensaje es claro: EEUU no solo elige sus bases militares e intervención extranjera para presionar al enemigo, sino también para «controlar» a su aliado.
Así lo interpreta Salvador Sánchez Tapia, profesor de análisis de conflictos y seguridad internacional de la Universidad de Navarra, para The Conversation: «La administración norteamericana hace un uso instrumental de las bases como elemento coercitivo«. Ya lo ha hecho antes amenazando a España e Italia y ahora pone en marcha un nuevo despliegue en Dinamarca (pues medios anglosajones han apuntado que Estados Unidos podría abrir más bases militares en Groenlandia). Pero, ¿cómo se establecen las bases militares de EEUU?
El procedimiento con el que EEUU instala sus bases
Se calcula que Estados Unidos posee casi 300 instalaciones militares en suelo europeo, incluidas dos en territorio español, aunque se trata de una estimación de la revista Conflict Management and Peace Science porque algunas de sus posiciones son confidenciales. Las bases ayudan al gigante americano a pensar estratégicamente frente a potenciales rivales o enemigos; reducir el plazo de respuesta ante eventuales ataques; y también, ampliar su conocimiento con radares y sensores; se trata en sí de prestar apoyo logístico.
Las bases militares también implican un coste económico y diplomático. Si bien establecerlas requiere el consentimiento del país receptor, la historia ha probado una y otra vez que desde una posición de poder es sencillo imponer. Alemania, que hoy está en el ojo del huracán por la retirada de soldados, se vio obligada a aceptar la injerencia estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial.
Aun así, la norma es que cuando Estados Unidos decide instalar una base militar en otro país, lo debe hacer a través de acuerdos bilaterales. En esos pactos se regulan aspectos como las condiciones de uso de la instalación, los límites de actuación de las fuerzas estadounidenses, las autorizaciones y el estatus jurídico y fiscal del personal destinado en la base. En muchos casos, como ocurre en España con Rota o Morón, las instalaciones son de uso compartido.
¿Cómo se elige la ubicación para bases militares?
La elección del lugar donde se instala una base depende de criterios geopolíticos. Estados Unidos busca posiciones que le permitan proyectar fuerza militar rápidamente, controlar rutas marítimas o aéreas y reforzar su influencia en regiones clave no solo a nivel táctico, sino también económico. Por eso muchas bases están situadas cerca de puntos estratégicos como el Mediterráneo, Oriente Medio, el Pacífico o Europa del Este.
En el caso de España, por ejemplo, la base naval de Rota tiene un enorme valor para la OTAN y para la US Navy por su cercanía al estrecho de Gibraltar y su capacidad para conectar operaciones entre Europa, África y Oriente Medio. Pero no todos son ventajas, tal y como explica Sánchez Tapia: «El despliegue de fuerzas militares norteamericanas en un país lo convierte, automáticamente, en objetivo potencial». Además de ser también el causante de tensiones entre ambos aliados (como sucedió con Rota)
