Publicado: mayo 28, 2026, 10:23 am
En 2011, unos científicos observaron un cambio inesperado en el flujo del hierro y níquel fundidos que compone el núcleo terrestre externo. Si bien el flujo de su superficie se mueve normalmente hacia el oeste, se detectó que se estaba desplazando justo hacia el este. Era algo totalmente inusual y misterioso. A raíz de esa observación, se puso en marcha un estudio cuyos resultados se han publicado recientemente. El objetivo era conocer los motivos, pero ahora hay solo unas cuantas certezas y todavía muchas dudas.
27 años de observaciones. En este estudio se analizaron de forma retrospectiva 27 años de comportamiento del núcleo terrestre, entre 1997 y 2025. El núcleo no puede observarse directamente. Sin embargo, su comportamiento influye directamente en el del campo magnético terrestre. Por eso, las fluctuaciones en uno pueden detectarse en el otro mediante observaciones satelitales. Se vio que, si bien el núcleo externo de la Tierra se mueve normalmente hacia el oeste, hubo una parte del mismo que pasó de un flujo débil hacia el oeste en 2010 a uno mucho más fuerte hacia el este en 2012. Permaneció así hasta 2020 y ahora parece que se está empezando a debilitar otra vez.
Tres opciones. Cuando se detectó este cambio de movimiento en 2011 se pensó que podía deberse a tres motivos. Por un lado, podría ser una fluctuación puntual. Por otro, es posible que forme parte de una oscilación periódica. Y, finalmente, podría deberse a una forma de establecer un equilibrio en la circulación del núcleo. Lo único que vemos de momento con las observaciones satelitales es que el cambio fue progresivo. La modificación de comportamiento se inició en 2010 y fue ya muy clara en 2012. En 2011, cuando se observó, estaba en plena transición.
Otras observaciones simultáneas. Al analizar los datos de ese periodo se vio que, coincidiendo con ese cambio de sentido, también hubo algunas señales sísmicas que concuerdan con las fechas. Incluso se han detectado sacudidas geomagnéticas que se corresponden con una actividad turbulenta en el núcleo terrestre.
No es un remolino. Este cambio de sentido no se ha producido en todo el núcleo. Para empezar, el núcleo terrestre consta de dos partes: la interna y la externa. La interna está sometida a tanta presión que los metales se encuentran en estado sólido a pesar de las altas temperaturas. En cambio, en la parte externa sí que se encuentran en estado líquido y, por lo tanto, en movimiento. Aun así, tampoco fue todo el núcleo externo el que cambió su movimiento. Se corresponde con una región específica, ubicada bajo el océano Pacífico.
Podría verse como un remolino, pero estos científicos han concluido que no, pues el movimiento forma parte de una estructura más grande y ondulada. Algo así como si una sección completa de esta parte del núcleo se empezase a mover de golpe en contra de lo previsto.
Por qué es importante. El movimiento del metal fundido del núcleo genera corrientes eléctricas, que a su vez dan lugar a un campo geomagnético que se extiende hacia el espacio. Por eso, gracias al movimiento del núcleo terrestre tenemos todo un escudo magnético alrededor de la Tierra que protege nuestra atmósfera de la erosión que le causarían las partículas procedentes de los vientos solares. Que este núcleo cambie su movimiento no es peligroso. No nos vamos a quedar sin atmósfera, pues el núcleo sigue ahí.
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Sin embargo, entender sus fluctuaciones puede ayudarnos a entender también las fluctuaciones del campo magnético. Este no solo protege la atmósfera de la erosión. También nos ayuda a mantener alejadas buena parte de las partículas que podrían afectar a nuestros sistemas de telecomunicaciones. Por eso, entender cómo funciona este escudo nos puede ayudar a prevenir esos eventos más extremos que sí llegan a causar algunos estragos tecnológicos. Esa es la razón por la que, si bien este estudio nos ha dado muchos datos interesantes, aún no es suficiente. Hay que seguir monitorizando el núcleo terrestre a qué se debió esta anomalía de 2011.
Imagen | ESA
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La noticia
Algo extraño ocurrió en el interior de la Tierra en 2011 y 27 años de datos no han resuelto el misterio
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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