Publicado: octubre 24, 2026, 8:23 pm
Eran las once de la mañana cuando Archille y Suzanne llegaron a la plaza de la Bastilla. Querían comprobar que, efectivamente, la protesta no podría comenzar allí y que tendrían que caminar varios kilómetros para sumarse a la manifestación. Les movía una convicción: «No nos sentimos representados. A los jóvenes no se nos escucha y estamos en un momento muy peligroso ». Había que tener ganas de manifestarse, porque la previsión del tiempo era horrible: agua, viento y un frío que bien podría ser del mes de enero. El Acto II de las movilizaciones en París comenzó con una incógnita: dónde arrancaría finalmente la marcha. Las dudas se despejaron al mediodía, cuando el dispositivo policial desplegado en la plaza de… Ver Más
