Publicado: octubre 23, 2026, 4:23 pm
Ucrania ha incorporado a su aplicación oficial de alertas aéreas un mapa que permite seguir en tiempo casi real la localización y los movimientos de drones y misiles de crucero rusos, con el objetivo de facilitar la vida cotidiana de la población ante la intensificación de los ataques de Moscú, que se producen varias veces al día y afectan a la actividad económica del país.
La herramienta, integrada en una aplicación que ya han descargado más de diez millones de ucranianos, muestra la posición y dirección aproximadas de las amenazas aéreas. «Durante los ataques aéreos, cada minuto cuenta para la seguridad de la gente. Por eso es importante que la gente tenga acceso rápido a información verificada por el Ejército», explicó el primer ministro ucraniano, Serguí Koretski, durante su presentación.
El nuevo sistema pretende ayudar a ciudadanos, empresas e instituciones a organizar sus actividades en medio de unas alertas cada vez más frecuentes. En Leópolis, al oeste del país, las sirenas han permanecido activas durante más de 72 horas en la última semana, mientras que en Kiev las alertas han ocupado casi la mitad del tiempo y en Járkov se han prolongado durante más de seis días.
Hasta ahora, las autoridades emitían avisos generales sobre la presencia de drones o misiles, sin detallar sus trayectorias. Esto había llevado a muchos ciudadanos a recurrir a canales informales de Telegram para conocer la evolución de los ataques. El nuevo mapa ofrece información oficial con un ligero retraso deliberado, destinado a evitar que Rusia pueda obtener datos sobre las defensas aéreas ucranianas. Sin embargo, no incluye los misiles balísticos, debido a su mayor velocidad.
La medida se suma al sistema de alertas de dos niveles introducido en septiembre para reducir el impacto económico de los bombardeos. Las alertas amarillas, correspondientes a amenazas limitadas de drones, permiten mantener abiertos determinados negocios e instituciones que cuentan con refugios, mientras que las rojas, activadas ante misiles o ataques masivos, obligan a buscar protección inmediatamente. Según el Gobierno ucraniano, cada hora de cierre de los establecimientos por las alarmas supone unas pérdidas de 45 millones de dólares.
Pese a estas medidas, la frecuencia de los ataques ha provocado que parte de la población se haya acostumbrado a convivir con el peligro. «A veces, cuando las explosiones son muy fuertes, corro instintivamente al pasillo. Sin embargo, ya no me resguardo en los refugios antiaéreos. Da miedo, pero la gente se acostumbra», explicó a la agencia Efe Tetiana Barabanova, una residente de Kiev de 40 años.
La situación también afecta especialmente a los centros educativos, donde los alumnos continúan pasando horas en refugios durante las alarmas. En las regiones occidentales, que han sufrido un aumento de los ataques en los últimos días, algunos colegios estudian recurrir a la enseñanza a distancia o a modelos mixtos para garantizar la continuidad de las clases.
