Publicado: julio 14, 2026, 2:23 pm
<![CDATA[
Mientras el mercado digital para los jóvenes se acerca a su punto de saturación, la población mayor cada vez toma más relevancia en el panorama digital de México. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 revelan que la población de mayor edad está «colonizando» la red a pasos agigantados, lo cual abre una nueva oportunidad de negocio para un mercado que había sido ignorado por años. De acuerdo con el informe, “la población de 75 años y más que usó internet mostró un crecimiento constante entre 2015 y 2025, al pasar de 3.0 a 30.3%”. Esto representa que su presencia en el mundo digital se multiplicó por diez en apenas una década, un ritmo de adopción que supera a cualquier otro grupo demográfico en el país.
Este «boom» contrasta drásticamente con la situación de los más jóvenes. Según las fuentes, en 2025 el grupo de “15 a 24 años registró un 97.6%” de uso de internet. Con casi la totalidad de la juventud ya conectada, el margen de crecimiento para nuevos usuarios en ese sector es mínimo, por lo que la verdadera frontera de expansión digital hoy es un público que busca servicios adaptados a sus necesidades. Desde una perspectiva de negocios, se trata de una oportunidad, apunta Alberto Saracho, director de Soy+ –una plataforma para mayores de 50 años que ofrece contenido de estilo de vida–. La razón es que este grupo demográfico no solo está creciendo, sino que posee un valor económico estratégico y tienen en promedio 65% más tiempo libre, lo que las convierte en un “mercado atractivo para entretenimiento, viajes y servicios de salud”. El sector de la salud digital es uno de los que presenta mayor potencial de retorno. Los datos de la ENDUTIH muestran que la confianza en las compras en línea está permeando a este sector, pues el 23.7% de los usuarios reportó adquirir artículos de salud a través de internet. Sin embargo, para conquistar a estos «grandes internautas», las empresas deben superar el llamado “edadismo digital”, un fenómeno que es la principal barrera de entrada y consiste en un tipo de “discriminación al generar plataformas poco accesibles que terminan por excluir a millones de personas a servicios básicos”, debido a que el diseño actual de las apps, pensado casi exclusivamente para nativos digitales.
Rodrigo Partida Zermeno, director de estrategia de usuario de la firma de desarrollo tecnológico, Wizeline, explica que “los estudios de usuario se centran en este grupo de la población (joven), lo que provoca que las decisiones de diseño repliquen sus hábitos y preferencias”, dejando fuera a quienes requieren interfaces distintas. A pesar de los obstáculos, los adultos mayores están demostrando una mayor capacidad de adaptación notable. Al respecto, Partida subraya la necesidad de “separar la edad de la alfabetización digital”, ya que cada vez es más común ver a personas de “60 o 70 años que utilizan smartphones, redes sociales y aplicaciones de movilidad”. El smartphone es, de hecho, su principal herramienta, ya que el “97.3% de las personas usuarias de internet en este rango de edad se conectó a la red mediante un teléfono celular inteligente”. No obstante, el envejecimiento trae consigo retos físicos que la tecnología debe mitigar. La encuesta revela que, entre los usuarios de celular con dificultades, el 61.4% reportó problemas para ver, aun usando lentes, mientras que un 32.4% mencionó alguna dificultad motriz, por lo que un diseño que ignore estos datos no conectaría con en este segmento. La urgencia de adaptarse es demográfica, pues para el año 2050 se prevé que “más del 20% de la población tendrá 60 años o más”, según la encuesta y los especialistas resaltan que ignorar hoy a este grupo es darle la espalda al que pronto será el segmento de consumo más grande de la pirámide poblacional mexicana. Mireia Fernández-Ardèvol, investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya, identifica tres elementos críticos por los que existe un círculo vicioso que perpetúa la exclusión: “los estereotipos y autoestereotipos, la falta de datos y la inadaptación del diseño”. Asimismo, refiere que hay otro problema de percepción en los datos y agrega que generalmente, la información sobre los mayores hace un “énfasis excesivo en aspectos sanitarios”, lo que fomenta su imagen exclusivamente como pacientes y “obvie su papel como contribuyentes, viajeros y consumidores de servicios culturales” aun cuando también quieren consumir cultura y ocio, no solo medicinas.
]]>
