Publicado: noviembre 4, 2026, 3:23 pm
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha elevado este miércoles a 40 los fallecidos por el ataque ruso del lunes contra una escuela en la localidad de Komishuvaja, en Zaporiyia, que estaba siendo utilizada como centro de entrega de ayuda humanitaria. Además, otra treintena de personas continúa desaparecida.
Zelenski ha señalado que las operaciones para recuperar a las posibles víctimas de entre los escombros son «extremadamente difíciles», ya que se están llevando a cabo «bajo una amenaza prácticamente constante de nuevos ataques rusos».
En este sentido, ha detallado que Moscú empleó nueve bombas aéreas en el bombardeo, que primero alcanzó a las personas que acudían al centro a recibir ayuda humanitaria y posteriormente a los primeros equipos de rescate desplegados en la zona.
«Desafortunadamente, ha habido muy poca reacción del mundo ante este insensato ataque. Pero este, como miles y miles de otros crímenes de guerra que Rusia ha cometido contra Ucrania y los ucranianos, exige una respuesta contundente», ha denunciado el mandatario ucraniano, que ha reclamado el envío de más sistemas de defensa aérea «ahora mismo».
Continúan las labores de búsqueda y rescate
Por su parte, el gobernador de Zaporiyia, Mijailo Semikin, ha confirmado que las operaciones de búsqueda y rescate continúan y ha anunciado que las autoridades prestarán todo el apoyo necesario a las víctimas.
«No podemos devolver las vidas perdidas ni aliviar el dolor, pero haremos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que ninguna familia se quede sola con su duelo», ha asegurado.
«Han vivido una terrible tragedia. Han perdido a sus seres queridos y han sufrido heridas graves. Ahora es importante cuidar de todos los que han sufrido», ha añadido el gobernador, que ha anunciado que las autoridades financiarán los entierros de los fallecidos e indemnizarán con hasta 50.000 grivnas (980 euros) a los heridos.
La provincia de Zaporiyia mantiene tres días de luto oficial, desde el martes hasta el jueves, por el bombardeo, uno de los más mortíferos registrados en la región desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022.
