Publicado: noviembre 3, 2026, 1:23 pm
España envejece a marchas forzadas, año tras año, en medio de «un tsunami» que protagonizan la «nueva vejez», según los autores del informe Un perfil de las personas mayores en España 2026, del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD) perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hecho público este martes.
Los demógrafos consideran que llega un «tsunami» porque los mayores de 65 años representan ya uno de cada cinco habitantes del país, sumando más de 10 millones de personas (20%), pero los datos que manejan les dicen que en menos de veinte años está previsto que alcancen los 16 millones de personas y entonces serán un tercio de la población española.
Así lo ha explicado el coordinador del estudio y demógrafo, Julio Pérez Díaz, para quien la revolución demográfica que vive España la está protagonizando «una nueva vejez». La formada por generaciones jubiladas caracterizadas por tener al menos educación secundaria, tanto los hombres como las mujeres, por haber tenido un trabajo remunerado, que se mantienen activos socialmente y, además, están muy conectados a las nuevas tecnologías. De ahí que Pérez Díaz haya recomendado desterrar socialmente la idea obsoleta de la vejez entendida como personas «pobres, analfabetas o de educación escasa, e inmóviles y repletas de necesidades asistenciales», aunque estas últimas efectivamente también las tendrán.
El informe del CSIC presentado este martes destaca, por ejemplo, que el uso diario de internet entre las personas de 65 a 74 años en España saltó en el último año del 70,5% (2024) al 75% (2025). La mensajería instantánea, las videollamadas y el acceso a información figuran entre los usos más destacados. «El aumento es espectacular», reconoce Pérez Díaz. «No solo nos sitúa por encima del promedio de la UE, sino que supone un aumento espectacular en tan breve lapso temporal», ha señalado, y prueba que para este experto tal salto «se debe más a la llegada de las recientes generaciones, que a una alfabetización tecnológica entre los mayores».
Respecto de la vivienda, los datos del informe de 2026 del CSIC muestran que «la gran mayoría de los mayores españoles son propietarios de la vivienda en la que residen, en torno al 90% pero también dice que su parque inmobiliario está bastante envejecido. De hecho el 56% se ubica en viviendas construidas antes de 1981 y con baja eficiencia energética. Solamente el 20% han acometido mejoras en los últimos años, y el 74% de los que no pudieron hacerlas lo achacó a su alto coste económico.
Supercentenarios: un territorio inexplorado
El CSIC ya hizo hincapié en su informe correspondiente al año pasado en la extrema longevidad de la que se benefician cada vez más españoles, los llamados «supercentenarios». Si el año pasado había 15.911 mayores de cien años, ahora son 17.038, lo que supone un incremento anual del 7,1%. Y los demógrafos no ven que estemos muy lejos de superar los 20.000 centenarios, hombres y mujeres que están abriendo un camino que advierten no será raro que transiten los recién nacidos.
«Crece mucho el número de centenarios en España», ha reconocido Pérez Díaz en la presentación del informe. El demógrafo ha explicado que son «aquellas personas que no murieron cuando tenían tres meses de edad» —por los avances médicos y sociales— y «que siguen vivos gracias a la revolución demográfica que ha logrado que cada generación consiga una mayor proporción de supervivientes que la anterior».
Pérez Díaz ha considerado que «los supercentenarios españoles son un territorio inexplorado». De hecho, el demógrafo se ha preguntado cuáles son sus «pautas de conducta y de consumo» dado que se están construyendo ahora como nuevo modelo de vida. «Son unos innovadores y están abriendo camino a los que vienen detrás», ha reconocido.
Preguntado por la prensa si el sistema está preparado para atenderlos adecuadamente, el experto ha defendido que así como las personas son «innovadoras, flexibles e imaginativas», las instituciones no están adaptándose como debieran al incremento de necesidades y cuidados que vienen aparejadas a la dependencia, y lo ha considerado una tarea urgente y cada vez más necesaria: «El promedio de vida va a ser muy superior a la esperanza de vida que ahora les colocamos (80 a los hombres y 86 a las mujeres). No viviremos 2.000 años, pero cien seguramente».
