Emery contra sus fantasmas: la gran oportunidad de ajustar cuentas con el Barcelona - Estados Unidos (ES)
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Emery contra sus fantasmas: la gran oportunidad de ajustar cuentas con el Barcelona

Publicado: noviembre 2, 2026, 11:08 pm

El Aston Villa de Unai Emery, flamante colíder de la Champions League tras un arranque inmaculado (tres victorias en tres partidoss), aterriza este martes en el Camp Nou con algunas dudas tras su empate ante el Fulham (1-1). «Todavía tenemos trabajo por hacer. En los últimos cinco partidos de Liga hemos ganado tres y empatado dos. Creo que no está mal, pero con nuestros malos números no es suficiente», aseguraba el técnico español antes de viajar a la Ciudad Condal. El regreso del ‘rey’ de la Europa League (Emery es el entrenador que más Ligas Europa ha ganado: tres con el Sevilla, una con el Villarreal y otra con el Aston Villa) al coliseo azulgrana viene lastrado por un fantasma del pasado: su dramático historial y sus encendidas polémicas frente al Barcelona. El duelo entre el equipo azulgrana y el Aston Villa no es un partido más de la fase liga de la Champions League; representa la colisión entre el buen momento europeo de los ingleses y la peor pesadilla histórica de Emery. Un choque donde el fútbol táctico comparte protagonismo con las viejas cuentas pendientes y el resentimiento acumulado tras años de arbitrajes discutidos y guerras dialécticas. El presente continental del Aston Villa es de ensueño. Quien viera al histórico equipo de Birmingham sufrir en la parte baja de la Premier League hace unos años, difícilmente daría crédito a la realidad actual. Tras conquistar su quinta Europa League la pasada temporada, los villanos han trasladado ese estado de forma a la máxima competición continental. Con tres victorias consecutivas (ante Brujas 2-3, Fenerbahçe 6-0 y Viking 3-1) en las primeras jornadas, el club inglés se ubica en la segunda posición de la tabla general de la Champions League, empatado a 9 puntos y con la misma diferencia de goles (+9) que el líder, el Paris Saint-Germain. Sin embargo, para mantener ese ritmo inmaculado el Aston Villa deberá doblegar a un Barcelona que, más allá de lo futbolístico, inflige un enorme daño psicológico a su entrenador y despierta sus peores recuerdos en los banquillos. Para Unai Emery, enfrentarse al Barcelona despierta viejos y profundos dolores de cabeza. El balance global del de Hondarribia frente al club azulgrana a lo largo de su carrera es rotundamente desfavorable: en 30 enfrentamientos oficiales dirigiendo a diversos clubes (Almería, Valencia, Spartak de Moscú, Sevilla, PSG y Villarreal), Emery solo ha conseguido ganar en tres ocasiones, registrando seis empates y sufriendo 21 derrotas. Ningún otro rival lo ha vencido tantas veces. Durante gran parte de su carrera en los banquillos españoles, el Barcelona fue una muralla infranqueable. Emery necesitó un total de 21 partidos consecutivos para poder celebrar, por fin, su primer triunfo ante los catalanes. Fue en la temporada 2015-16, al mando de un Sevilla que se impuso por 2-1 en el Ramón Sánchez Pizjuán. Anteriormente, con el Valencia o el Almería, sus planteamientos solían chocar de frente con el fútbol asociativo del club catalán, sufriendo goleadas dolorosas y eliminaciones frustrantes en la Copa del Rey. Incluso cuando acarició la gloria, el Barça se encargó de arrebatársela en el último suspiro. En la Supercopa de Europa de 2015, su Sevilla protagonizó una espectacular remontada para llevar el partido a la prórroga, pero terminó cayendo 5-4 ante la genialidad de Leo Messi y Pedro. Meses después, en la final de la Copa del Rey, los azulgranas volvieron a ganarle la partida en el tiempo extra (2-0), encendiendo los ánimos de un Emery que empezaba a cansarse de lo que consideraba un rasero arbitral excesivamente permisivo con las estrellas culés. En aquella época, el técnico llegó a asegurar que defender a Messi o Neymar en el área era «misión imposible» porque cualquier contacto mínimo se convertía mágicamente en penalti si vestían la camiseta azulgrana. Si existe una cicatriz imborrable dentro de la trayectoria profesional del técnico vasco, esa se fraguó la noche del 8 de marzo de 2017 en el Camp Nou. Emery, que por aquel entonces lideraba el multimillonario proyecto del Paris Saint-Germain, llegó a la capital catalana en los octavos de final de la Champions con los deberes aparentemente resueltos tras haber completado uno de los mejores partidos de su vida: un rotundo 4-0 en la ida en el Parque de los Príncipes. Lo que sucedió en la vuelta pasó a los libros de historia del fútbol como la mayor remontada de la competición y la noche más aciaga para el entrenador. En una vorágine de emociones, malas decisiones tácticas y un empuje milagroso del equipo local, el Barcelona remontó la eliminatoria con un agónico 6-1. Sin embargo, para Emery, aquella derrota no se debió únicamente al fútbol. El técnico estalló contra el arbitraje del alemán Deniz Aytekin, denunciando penaltis clamorosos no señalados a favor del PSG (una falta de Mascherano sobre Di María cuando se disponía a chutar solo ante Ter Stegen) y castigos rigurosos en su propia área (un penalti señalado sobre Luis Suárez que entrenador consideró un piscinazo). Con los años, Emery continuó avivando el fuego de aquella noche, asegurando en entrevistas que «en los últimos minutos perdimos por decisiones arbitrales» y que con la existencia del VAR el resultado habría sido radicalmente distinto. La tensión de Emery con el entorno del Barcelona no se limitó a su etapa en París. Ya en sus años en el Valencia, las visitas culés a Mestalla eran batallas de alta tensión. En una semifinal de la Copa del Rey de 2012, el técnico fue expulsado con roja directa por aplaudir de forma irónica en la cara del juez de línea tras protestar un fuera de juego, criticando posteriormente en rueda de prensa el doble rasero con el que se medía a los clubes grandes de LaLiga. El último gran incendio dialéctico ocurrió en 2022, durante su etapa en el Villarreal. Tras un polémico encuentro en La Cerámica que terminó 1-3 a favor del Barça, Emery estalló por una mano de Gerard Piqué en el área que ni el árbitro ni el VAR señalaron. «Es penalti y expulsión. El balón va a gol. No sé quién estaba en el VAR», criticó con dureza. La réplica de Piqué en redes sociales, mandándolo a callar y recordándole los penaltis de París («Tres años más tarde seguía quejándose del árbitro en el 6-1. Supéralo ya, Unai»), desató la furia del de Hondarribia: «Lo de Piqué sí fue penalti, y me duele que dijera que no en vez de callarse, no fue honesto e intentó engañar. Además iba dando lecciones, se mete en otros partidos y viene hablando de otros partidos. No somos honestos y leales, pero aquello fue penalti y Piqué no lo fue», sentenció en una rueda de prensa trs empatar contra el Atlético. A pesar del peso de la estadística y del aire de revancha que siempre respira el técnico vasco al enfrentarse al club catalán, el fútbol se nutre del presente. Este Aston Villa llega con la moral por las nubes, la etiqueta de vigentes campeones de la Europa League y el desparpajo de un bloque extremadamente sólido comandado en portería por el ‘Dibu’ Martínez y un mediocampo agresivo que sabe dominar los espacios. El Barcelona, por su parte, busca consolidar su posición en la zona alta de la tabla de la Champions League tras sumar dos victorias y una derrota en su arranque continental. Para Emery, el partido es mucho más que la oportunidad de afianzarse en la cima de Europa; es la oportunidad perfecta para dejar atrás los fantasmas arbitrales, callar viejos rencores y ajustar, por fin, las cuentas pendientes con su propio pasado en el Camp Nou.

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