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«No me da la vida»: las 3 señales de que el cansancio puede deberse a un exceso de exigencia

Publicado: octubre 28, 2026, 9:23 am

«No me da la vida» es una de esas frases que se han instalado en nuestro día a día hasta el punto de que muchas veces la pronunciamos sin detenernos a pensar qué hay detrás. La decimos cuando se acumulan las tareas, cuando intentamos compaginar trabajo, familia, ejercicio y vida social o cuando llegamos al final del día con la sensación de no haber hecho ni la mitad de todo lo que teníamos previsto. Sin embargo, que sintamos que no tenemos tiempo para nada y estemos estresados no siempre significa que nuestra agenda esté objetivamente más llena.

La psicóloga Ana de la Mata San Marcos, de Psicólogos Cepsim Madrid, indica a los lectores de 20Minutos que esta sensación puede esconder algo más profundo que una mala gestión del tiempo. «Como especialista, veo a diario cómo esta queja esconde algo más profundo detrás que una simple mala gestión de agenda«, explica. El problema aparece cuando el cansancio y la sensación de no llegar a todo dejan de ser algo puntual y se convierten en una forma habitual de vivir.

El síndrome «no me da la vida» y la presión por poder con todo

Una de las claves para entender por qué podemos sentirnos permanentemente agotados está en la cantidad de exigencias que hemos incorporado a nuestra vida cotidiana. «El mandato ahora no es solo trabajar, sino ser feliz, hacer deporte, tener una afición reconfortante, mantener la casa impecable, criar hijos conscientes y que todo ello se proyecte en nuestras redes sociales. Y cuando la exigencia es infinita, el tiempo siempre resulta insuficiente. Por eso ‘no nos da la vida‘», comenta.

Tres señales de que necesitas parar y no simplemente organizarte mejor

Estar cansado después de una semana intensa no significa necesariamente que exista un problema. La cuestión es observar qué ocurre cuando tenemos la posibilidad de descansar y, aun así, somos incapaces de desconectar. Estas son las tres señales que destaca la especialista:

1. No puedes parar aunque tengas tiempo libre. «La señal de alerta principal no es estar cansado, sino la imposibilidad para parar, el miedo al tiempo muerto o la incapacidad para estar a solas con uno mismo», explica Ana de la Mata San Marcos. Si aparece culpa, angustia o la necesidad inmediata de coger el móvil y buscar algo que hacer cuando tenemos un rato libre, puede existir una dificultad para tolerar el descanso.

2. El cuerpo empieza a reflejar el exceso de exigencia. El cansancio mental tampoco tiene por qué quedarse únicamente en nuestra cabeza. «Cuando nuestra mente va a mil, el cuerpo termina pagando el pato en forma de insomnio, bruxismo, digestiones lentas o una irritabilidad a flor de piel», apunta la autora. Son manifestaciones que, dentro del planteamiento de la especialista, pueden aparecer cuando mantenemos durante demasiado tiempo ese estado de actividad constante.

3. Vives en piloto automático y te desconectas de los demás. Otra señal tiene que ver con la forma en que prestamos atención a quienes nos rodean. Ana de la Mata San Marcos habla de «anestesia afectiva» para referirse a ese estado en el que seguimos respondiendo a nuestras tareas, pero dejamos de estar realmente presentes. «Cuando la vida se convierte en una lista de tareas pendientes, los demás dejan de ser personas con las que compartir y pasan a ser interrupciones en nuestra agenda”, señala.

Cómo recuperar el control cuando sientes que no llegas a todo

Ana de la Mata San Marcos plantea recuperar los límites y preguntarnos qué parte de todo aquello que hacemos responde realmente a nuestros deseos y cuál nace del miedo a no cumplir con las expectativas. «Parar un segundo no nos va a arreglar el mundo, pero nos devuelve a algo fundamental: la posibilidad de volver a habitar nuestro tiempo, no como un trámite que hay que cumplir, sino como un lugar donde sea posible desear», concluye la experta.

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