Publicado: octubre 26, 2026, 1:23 pm
El automóvil chino mete miedo. No solo lo dicen las marcas europeas que tratan de poner coto a un ascenso imparable. Las cifras lo confirman. Por primera vez en su historia, los fabricantes del gigante asiático han superado en número de ventas a los japoneses en el mercado continental, con un último trimestre al alza, tal y como confirman los datos del último informe de Dataforce recogido por Bloomberg. Tampoco se quedan de brazos cruzados en el continente asiático y es que están aprovechando la feroz competencia de su mercado local para expandirse por otros como el coreano, donde las marcas locales ya sienten su empuje.
Menos de un lustro le han bastado a marcas como BYD, MG o el grupo Geely para alcanzar cifras incluso superiores a las de todopoderosas como Nissan o Toyota. Hasta el mes de septiembre, el conjunto de firmas del gigante asiático ha cosechado una cuota que se ha disparado hasta el 12,7% de todas las ventas para este periodo, rebasando a las niponas, que han tenido que conformarse con un 11,9%. Un adelantamiento que se aceleró al final del trimestre, cuando alcanzaron unas cifras récord de 14,5%, doblando el guarismo del año anterior, y dejando muy atrás el 1% registrado para el mismo periodo en 2021.
La ambición de estas enseñas no tiene tope. No se conforman con cautivar al usuario europeo, sino que ahora se centran en producir a nivel local. La última en sumarse ha sido Leapmotor, que ya produce su B10 de la mano de Stellantis en la planta zaragozana de Figueruelas. Sigue así la estela de otras que ya hicieron lo propio en España, como Chery (Ebro), en Barcelona; Santana-BAIC en Jaén; SAIC, con su propia instalación en Galicia o Ford con Geely en Almussafes.
BYD se dispara en Corea del Sur
A pesar de que el mercado europeo está siendo uno de los grandes damnificados por esta situación, no está siendo el único. Marcas como Hyundai o Kia también miran con recelo el ascenso que estas enseñas están teniendo a nivel local. Por encima del resto sobresale un nombre propio, como es BYD. Un auténtico gigante en China que ya se ha convertido en la marca china más vendida en España y que en lo que va de año ha repuntado un 800% en sus ventas de coches híbridos y eléctricos.
O lo que es lo mismo. Sus matriculaciones se han multiplicado por nueve, alcanzando en septiembre las 20.000 entregas, dibujando una tendencia que contrasta notablemente con la de una grande como Hyundai. Para el mismo periodo, sus ventas han descendido un 6%, y a pesar de que la dupla que forma con Kia aglutina el 72% del mercado nacional, vienen sufriendo dificultades en los últimos tiempos, de acuerdo con datos de Bloomberg Intelligence.
De continuar la línea actual, es posible que, por primera vez desde 2010 (exceptuando la pandemia por covid), Hyundai caiga por debajo de cuatro millones de unidades entregadas. La preocupación ‘ha empujado’ al Gobierno surcoreano a presentar un proyecto de ley que propone créditos fiscales que cubran hasta el 50% de los costes anuales de producción nacional para industrias estratégicas, incluyendo al motor.
Europa trata de poner coto a los chinos
A pesar de que podría tratarse de un acontecimiento puntual, la tendencia al alza de unos fabricantes que parecen no tener techo también ha llevado a la Unión Europea a tratar de poner freno a su avance. Hace apenas dos semanas, el Gobierno comunitario alcanzó un «consenso» con Pekín para limitar el número de vehículos híbridos que exportan a España, tal y como confirmó el comisario de Comercio, Maros Sefcovic: «Hemos alcanzado un entendimiento común para moderar las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables a la UE. Esto abre la posibilidad de reducirlas en más de la mitad».
En la misma línea, y en aras de proteger la industria continental, Francia y Alemania también llegaron recientemente a un acuerdo por el que se abre una pequeña puerta para los vehículos de combustión más allá de 2035. Un plan con el que ambas naciones, las de mayor peso a nivel continental, buscan poner el foco en la inversión, la investigación y el desarrollo made in Europe, por lo que a partir de ahora ofrecerán «incentivos» a quien cumpla con ello.
Las consecuencias de dicha situación ya se han podido ver, especialmente para los fabricantes alemanes. El peor parado es, sin lugar a duda, el grupo Volkswagen, que en el mes de agosto anunció 50.000 despidos que podrían ascender hasta 100.000 si no se consiguen ahorrar los costes deseados. No son los únicos. Otra de las grandes como BMW también anunció su intención de reducir hasta 8.000 empleos a nivel mundial para finales de 2027. La última en sumarse a esta tendencia ha sido Volvo, propiedad del grupo chino Geely, que prescindirá de 2.500 empleados con el objetivo de ahorrar costes tras registrar unas pérdidas de más de 500 millones de euros en el tercer trimestre.
