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El BCE se resiste a tocar los tipos de interés ante las turbulencias de la deuda francesa

Publicado: octubre 26, 2026, 3:00 am

El Banco Central Europeo (BCE) encara la reunión de política monetaria de esta semana con las turbulencias en el mercado de deuda como telón de fondo. Las expectativas apuntan a que mantendrá los tipos de interés sin cambios tras aplicar en septiembre un incremento de 25 puntos, que sitúa la tasa de referencia del dinero en el 2,5%. El guardián del euro afronta la cita con Francia en el punto de mira en medio de las crecientes preocupaciones de los inversores, que cuestionan la capacidad del país galo para atajar la crisis política, fiscal y social en las que está inmersa.

Precisamente, este escenario reforzaría la necesidad de mantener tasas, según los economistas de Bloomberg. Los mayores costes de financiación ya están endureciendo las condiciones financieras y los responsables de política monetaria estarían evitando añadir más leña al fuego ante las turbulencias en la deuda soberana. El bono francés a diez años ha escalado hasta el 5%, niveles que no se veían desde la entrada en el euro en 2002 y la prima de riesgo, el sobrecoste de que los inversores exigen por adquirir la deuda con respecto a lo que paga Alemania, se ha disparado por encima de los 170 puntos, una cota que no se registraba desde 2011, en plena crisis financiera.

El razonamiento de una pausa parte de que el organismo quiere evitar añadir presión en medio de una amenaza de crisis de deuda. «La comunicación debería mantener una tendencia alcista, pero es probable que se produzca algún tipo de intervención verbal para suavizar las condiciones financieras restrictivas», sostienen los analistas de Bank of America (BofA) tras añadir que el endurecimiento de las condiciones financieras compensa los riesgos derivados de los precios energéticos. De hecho, ya está enfriando la demanda en la región de la moneda única y haciendo parte del trabajo del BCE.

Todas las miradas apuntan a diciembre como fecha más probable para una nueva subida, movimiento que vendrá respaldado por la actualización de las perspectivas de PIB e inflación. El IPC de la eurozona cerró septiembre en el 3,8%, máximos de tres años, lastrado por los mayores costes energéticos. El dato podría ser incluso superior en octubre al calor de la subida del gas y el petróleo. La inflación ahora mismo está más cerca del escenario adverso contemplado por los economistas del BCE que por el central con un incremento de precios superior al 4% en el caso de que la guerra en Oriente Próximo se extendiera más de lo previsto, manteniendo bloqueado Ormuz.

No obstante, desde el organismo han insistido en varias ocasiones en los indicios limitados de los efectos de segunda ronda y alimenta algunas tesis anticipan que el ciclo de subidas está cerca de concluir. Desde Vanguard, que prevé dos alzas adicionales en los próximos seis meses a Generali, que recoge hasta un incremento de 100 puntos a lo largo de los próximos doce meses, las previsiones para el BCE son dispares, si bien la mayoría fija el techo en el 2,75-3%.

La Fed no toca los tipos antes de las elecciones legislativas

La Reserva Federal (Fed), que se pronunciará un día antes del BCE, previsiblemente tampoco tocará los tipos, actualmente en el rango del 3,75-4%. «La proximidad de las elecciones de medio mandato y la necesidad de evaluar el impacto que dicha subida ha tenido en el mercado, serían algunos de los argumentos más relevantes a la hora de posponer la decisión de volver a subir los tipos en octubre», indica Cristina Gavín Moreno, jefa de renta fija en Ibercaja Gestión. Pese a que el dato de inflación de septiembre fue peor de lo esperado tanto en la tasa general como subyacente, desde Ibercaja consideran que todavía es pronto para confirmar la tendencia alcista y creen que esperarán al último encuentro del año.

La confianza de los consumidores publicada el pasado viernes recoge que este indicador cayó ligeramente en octubre, hasta marcar su nivel más bajo en cinco meses. El incremento de la inflación y la expectativa de un precio del dinero más alto han erosionado el ánimo de los consumidores. La rentabilidad del bono a diez años logró caer este viernes por debajo del 5% por primera vez en casi un mes en medio de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo que, lejos de remitir, se han acentuado.

«Aunque los últimos datos de empleo han sido decepcionantes y los sectores más sensibles a los tipos de interés, como el mercado inmobiliario, están sufriendo una presión cada vez mayor, la economía sigue creciendo con solidez y la inflación permanece por encima del objetivo. Los propios responsables de la Fed han dejado claro que consideran necesario un mayor endurecimiento», precisan los analistas de ING. Las señales contrapuestas que arrojan los indicadores económicos con un crecimiento de la actividad que se mantiene a pesar de la crisis energética enturbian las perspectivas de la Fed que afronta el doble mandato de fomentar el empleo y controlar los precios, función que su presidente, Kevin Warsh, ha comparado con la de un árbitro.

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