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Google, Amazon y el botín de 200.000 millones que esconde la salida a bolsa de Anthropic

Publicado: octubre 24, 2026, 3:00 am

Amazon acaba de apuntarse una ganancia extraordinaria de 53.400 millones de dólares gracias, principalmente, a una empresa que perdió 42.000 millones el año pasado. Esa empresa es Anthropic, creadora del asistente de inteligencia artificial Claude, y el gigante del comercio electrónico todavía tiene pendiente un negocio mucho mayor con ella. Google tampoco piensa quedarse atrás.

Ambas compañías compiten por llevarse una parte de los más de 200.000 millones que Anthropic se ha comprometido a gastar en sus servicios, mientras prepara su salida a bolsa para noviembre con una valoración que algunos inversores sitúan en 1,5 billones de dólares, frente a los 2 billones que se barajaban hace apenas unas semanas.

Una rebaja de medio billón de dólares que tiene bastante que ver con las dudas sobre cuánto dinero podrá ganar realmente Anthropic. Porque, ¿cómo es posible que una empresa que acumula pérdidas multimillonarias se haya convertido en un negocio tan atractivo para Google y Amazon? La explicación está en que ambas llevan tiempo ganando dinero con su crecimiento y, además, han conseguido algo que cualquier empresa querría tener. Un cliente dispuesto a gastar cantidades gigantescas durante los próximos años, incluso aunque las cosas no salgan exactamente como espera.

La batalla millonaria

Según el folleto de salida a bolsa, Anthropic se ha comprometido a pagar 111.100 millones de dólares a Google hasta 2033 y otros 110.000 millones a Amazon hasta 2036. En conjunto, más de 221.000 millones en contratos que se extenderán durante años y que explican por qué ninguna quiere quedarse atrás en esta carrera. Aunque existe otro ingrediente en esta disputa. Google desarrolla Gemini, uno de los principales rivales de Claude, mientras Amazon también apuesta por sus propios modelos de IA.

Anthropic necesita, por tanto, pagar miles de millones a empresas contra las que compite para poder seguir creciendo. Y estas tienen motivos de sobra para que su negocio prospere. Cuantas más compañías contraten Claude para programar, atender clientes o realizar tareas de oficina, más capacidad de cálculo necesitará Anthropic. Google y Amazon están al otro lado de esa factura, cobrando por poner a su disposición los enormes centros de datos que hacen posible el funcionamiento de sus sistemas.

La dependencia llega incluso a la forma en la que Anthropic consigue clientes. De hecho, el 47% de sus ventas en 2025 se canalizó a través de las plataformas comerciales de Google y Amazon. Ambas ayudan a vender Claude a las empresas que ya utilizan sus servicios y cobran por esa intermediación. Anthropic consigue así llegar a miles de clientes sin tener que construir por su cuenta toda una red comercial, aunque a cambio cede una parte del negocio a sus socios, que también tienen participaciones en su capital.

Así que, mientras Anthropic intenta abrirse camino frente a gigantes que llevan años dominando el sector tecnológico, esos mismos gigantes pueden ganar por varias vías. Amazon comenzó a invertir en ella en 2023 y Google también ha ido reforzando su participación. Si Anthropic aumenta de valor, sus inversiones se revalorizan. Y si consigue más clientes, crece el negocio de infraestructura y distribución. La primera parte ya ha dado a Amazon una ganancia contable extraordinaria de 53.400 millones de dólares antes de impuestos, aunque eso no significa que haya ingresado semejante cantidad en efectivo.

El precio de crecer

Con semejantes cifras, cualquiera podría pensar que Anthropic tiene un negocio extraordinario entre manos. Y en cierto modo lo tiene, porque en 2025 facturó unos 4.600 millones de dólares, doce veces más que el año anterior. El inconveniente es lo que le cuesta conseguir esos ingresos. Sus pérdidas operativas rondaron los 8.000 millones y las pérdidas contables totales alcanzaron los 42.000 millones, aunque buena parte procedía de ajustes financieros que no supusieron una salida inmediata de dinero.

Pese a esas pérdidas, la demanda de sus servicios continúa aumentando y la compañía necesita reservar capacidad para atender a un mercado que espera seguir ampliando durante años. Por eso sus acuerdos con Google y Amazon forman parte de una factura todavía mayor. Anthropic ha firmado compromisos de infraestructura por al menos 518.000 millones de dólares durante aproximadamente una década, incluidos contratos con otros proveedores tecnológicos y fabricantes de chips.

De esa suma, alrededor del 80% corresponde a compromisos que no pueden cancelarse o que deben pagarse, aunque finalmente no se utilice toda la capacidad contratada. Es como reservar miles de habitaciones de hotel durante diez años confiando en llenarlas todas y descubrir después que hay que seguir pagando incluso cuando los clientes dejan de llegar. Anthropic apuesta por que la IA continuará creciendo lo suficiente para ocupar esas instalaciones, pero sus últimos resultados empiezan a mostrar que mantener el ritmo de expansión será cada vez más difícil.

Sus ingresos aumentaron un 45% en el tercer trimestre respecto al anterior, después de haber avanzado cerca de un 150% en el trimestre previo. Sigue siendo una expansión extraordinaria, pero cuando los inversores están dispuestos a pagar billones por una compañía esperan que continúe creciendo a una velocidad difícil de mantener. Anthropic asegura que ya es rentable en términos ajustados, aunque todavía tiene que demostrar que podrá generar suficiente dinero para afrontar sus enormes compromisos.

Ganar sin vencer

Esa obligación de seguir pagando coloca a Google y Amazon en una posición muy diferente a la de Anthropic. Mientras esta necesita demostrar que puede convertir su tecnología en un negocio rentable, sus proveedores tienen contratos que pueden seguir generando ingresos incluso si Claude pierde terreno frente a otros asistentes. Y esa posibilidad cobra importancia a medida que aparecen modelos de IA más baratos y las empresas empiezan a comparar cuánto les cuesta utilizar unos sistemas frente a otros.

Google y Amazon tampoco están libres de riesgos. Sus participaciones pueden perder valor y ambas están invirtiendo enormes cantidades en centros de datos que necesitan clientes capaces de pagar durante años. Si Anthropic atraviesa dificultades graves, parte de los ingresos previstos podrían no materializarse y algunas instalaciones podrían quedar infrautilizadas.

Sin embargo, ambas cuentan con una ventaja que no tendrán necesariamente quienes compren acciones de Anthropic cuando llegue a Wall Street. Google y Amazon pueden seguir vendiendo infraestructura a otras compañías de IA aunque Claude deje de ser uno de los modelos favoritos del mercado. Quien invierta directamente en Anthropic estará mucho más expuesto a su capacidad para mantener clientes, aumentar ingresos y justificar una valoración que ya incorpora enormes expectativas de crecimiento.

Y esa diferencia puede resultar decisiva cuando la compañía comience a cotizar. Los nuevos accionistas tendrán que confiar en que Anthropic consiga ganar suficiente dinero para sostener su expansión, mientras Google y Amazon seguirán compitiendo por los contratos que financian esa carrera. Una disputa que podría intensificarse si ambas intentan atraer a otros desarrolladores de IA con grandes necesidades de infraestructura, ampliando un negocio en el que el éxito comercial no depende necesariamente de que una sola empresa termine ganando la carrera tecnológica.

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