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Piden retirar «de inmediato» el caucho de parques y colegios por sus posibles riesgos para la salud de los niños

Publicado: octubre 14, 2026, 2:23 pm

Están presentes bajo columpios y toboganes, en patios de colegios y también en numerosas instalaciones deportivas. Los suelos de caucho se han convertido en una imagen habitual de los parques infantiles españoles, pero ahora vuelven a situarse en el centro del debate por las sustancias químicas que pueden contener. Ecologistas en Acción ha lanzado la campaña ‘Parques con Salud’ para reclamar a ayuntamientos, administraciones educativas y gestores deportivos la «retirada inmediata» de los suelos fabricados con caucho sintético y neumáticos reciclados. La organización sostiene que la exposición a determinados compuestos presentes en estos materiales puede afectar especialmente a niños y adolescentes.

La organización asegura que un primer mapeo realizado en Cantabria ha encontrado suelos de caucho en el 95% de los parques infantiles analizados y plantea como hipótesis que su presencia pueda ser igualmente elevada en el resto de España. Ecologistas en Acción señala que estos materiales pueden contener una combinación de plastificantes organofosforados, retardantes de llama, resinas, colorantes y metales pesados. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) confirma, por su parte, que los granulados y coberturas de caucho procedentes de neumáticos usados pueden contener sustancias potencialmente perjudiciales, entre ellas hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), metales y ftalatos, además de liberar compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles.

La preocupación se centra especialmente en la exposición continuada. José Antonio Sánchez Raba, portavoz de Ecologistas en Acción, explica que el contacto con esos compuestos puede producirse por tres vías: a través de la piel, mediante la inhalación de compuestos volátiles y por la ingestión accidental de pequeñas partículas de caucho. La organización alerta además del denominado «efecto cóctel»: los menores no están expuestos a sustancias químicas únicamente cuando juegan en un parque, sino también a través de otros productos y entornos de su vida cotidiana. «El objetivo no es que los niños dejen de jugar sino garantizar que puedan hacerlo en entornos más seguros y naturales», defiende Sánchez Raba.

Hallados compuestos tóxicos

Ethel Eljarrat, científica experta en materiales plásticos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), también pide evitar que esta preocupación se traduzca en impedir a los niños utilizar los parques. “No podemos prohibirnos comer, amamantar o jugar”, señala. Según explica la investigadora, los estudios realizados hasta ahora han encontrado compuestos tóxicos en el caucho procedente de neumáticos reciclados y el siguiente paso es estudiar en qué medida están realmente expuestos los menores. Estas sustancias, explica, pueden ir liberándose paulatinamente en pequeñas cantidades, por lo que el interés científico está puesto también en sus posibles consecuencias a medio y largo plazo.

Europa ya ha endurecido, de hecho, las reglas sobre algunas de estas sustancias. Desde agosto de 2022, la normativa comunitaria limita a 20 mg/kg la concentración conjunta de ocho HAP en granulados y coberturas utilizados como relleno de césped sintético o de forma suelta en parques y aplicaciones deportivas. Estos ocho hidrocarburos están clasificados en la legislación europea como carcinógenos de categoría 1B. Además, la ECHA ha identificado más de 300 sustancias químicas que podrían estar presentes en granulados de plástico y caucho y ha recomendado profundizar en la evaluación de algunas de ellas, como cobalto, zinc, cadmio, plomo, BPA y determinados ftalatos.

Cautela y, de momento, precaución

Eso no significa que la evidencia científica disponible permita afirmar que jugar actualmente en un parque de caucho vaya a causar cáncer u otras enfermedades. La ECHA señala expresamente que, mientras continúan las evaluaciones, «no existe base científica» para aconsejar a la población que deje de practicar deporte en superficies sintéticas que contienen granulado de caucho reciclado. Como medida de precaución, recomienda hábitos sencillos para reducir la exposición: lavarse las manos después de jugar y antes de comer, limpiar rápidamente cortes y rozaduras, evitar introducir los gránulos en casa a través del calzado o la ropa y no tragarlos si entran accidentalmente en la boca.

La controversia tampoco se limita a la salud. Los granulados de caucho y plástico son considerados microplásticos y pueden dispersarse por el entorno mediante la lluvia, el calzado o la ropa. Según la ECHA, el relleno granular de instalaciones deportivas constituye una importante fuente de liberación de microplásticos. Ecologistas en Acción añade otro problema: durante las olas de calor estas superficies pueden acumular temperatura, mientras que la lluvia puede transportar sustancias presentes en el material hacia el suelo y las aguas. Frente a ello, la organización propone recuperar superficies de arena, gravilla, tierra o hierba y aumentar la presencia de árboles y espacios naturales.

La petición abre así un debate que afecta directamente a miles de espacios utilizados a diario por niños: si tiene sentido mantener estos materiales hasta que la normativa obligue a sustituirlos o aplicar antes el principio de precaución. Ecologistas en Acción reclama actuar ya y Sánchez Raba pide “no confundir legalidad con inocuidad”. Pero la evidencia disponible obliga también a evitar mensajes alarmistas: las autoridades europeas reconocen la presencia potencial de sustancias peligrosas y han endurecido sus límites, al tiempo que mantienen que los datos actuales no justifican recomendar que los niños dejen de utilizar estas superficies. La cuestión que queda ahora en manos de investigadores y administraciones es determinar hasta qué punto la exposición real, repetida durante años, puede representar un riesgo y si existen alternativas más seguras y sostenibles.

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