Publicado: octubre 4, 2026, 3:00 am
Francia paga ya más por su deuda que Grecia, el país que tuvo que ser rescatado tres veces durante la crisis del euro. La comparación resulta llamativa, aunque las magnitudes todavía están muy lejos de aquella crisis. El bono francés a diez años ronda ahora el 4,9%, mientras el griego llegó a alcanzar el 31,1% en mayo de 2012, cuando Atenas fue intervenida.
Francia está muy lejos de ese extremo, pero su deuda pública alcanza ya casi 3,6 billones de euros, alrededor del 119% del PIB, el déficit ronda el 5,4% y la factura anual de intereses se acercará a los 73.000 millones de euros en 2027. Con el coste de financiación a diez años rozando ahora el 5%, lo que preocupa a los mercados y también al Banco Central Europeo (BCE) es hasta dónde puede llegar el problema. Si seguirá siendo francés o terminará golpeando a sus bancos y saltando después a Italia, España y otras economías europeas.
Y las ventas ya han llegado a los grandes bancos franceses. BNP Paribas pierde alrededor de un 8% esta semana, mientras Société Générale y Crédit Agricole también han sufrido fuertes caídas y solo en la jornada del pasado jueves se dejaron un 5% y un 3,7%, respectivamente. Los bancos franceses tienen alrededor de 463.000 millones de euros de exposición a las administraciones públicas del país. Unos 251.000 millones están invertidos en títulos de deuda, principalmente del Estado, de modo que la caída del precio de los bonos franceses los coloca directamente bajo la lupa del mercado.
La exposición sigue siendo manejable, ya que representa menos del 5% de los activos del sistema bancario, pero cuanto más dure la tensión en la deuda, más difícil será separar ambos problemas. Además, las ventas tampoco se han quedado acotadas en los bancos franceses. El índice bancario europeo acumula cerca de un 6% de caída esta semana, su peor registro desde abril.
El temor ahora es que la deuda pueda seguir el mismo camino en otros países como Italia y España, donde las rentabilidades a diez años han llegado esta semana al 4,71% y al 4,22%, respectivamente. Sin embargo, la presión está siendo muy distinta. El bono italiano acumula una subida de alrededor de 15 puntos básicos desde el viernes pasado, mientras el español prácticamente no ha variado en el conjunto de la semana y ha conseguido borrar buena parte del repunte sufrido durante las jornadas de mayores ventas. Alemania, en cambio, se mueve justo en dirección contraria, con una caída de 24 puntos básicos en la rentabilidad del Bund a medida que los inversores buscan refugio.
¿Y si el BCE no puede intervenir?
Y es precisamente hasta dónde llegue ese contagio lo que puede terminar decidiendo si el BCE entra o no en escena. Fráncfort dispone desde 2022 de una herramienta que le permite comprar deuda prácticamente sin un límite fijado de antemano cuando las ventas amenazan con romper la transmisión de la política monetaria entre los países del euro, pero Francia tiene un problema para pedir ese salvavidas.
El mecanismo está pensado para movimientos injustificados por la situación económica del país y París se encuentra bajo un procedimiento europeo por déficit excesivo. Dicho de otra manera, mientras los inversores castiguen a Francia por sus propias cuentas, al BCE le resulta mucho más difícil intervenir. Por el contrario, si las ventas empiezan a extenderse con fuerza a Italia, España u otros países sin que sus fundamentales lo justifiquen, el problema dejaría de ser únicamente francés y el argumento para actuar sería mucho mayor.
En todo caso, el propio BCE se ha encargado de enfriar cualquier expectativa de rescate. Joachim Nagel, miembro de su Consejo de Gobierno y presidente del Bundesbank, ha señalado esta semana que sus herramientas de compra de deuda existen para proteger la política monetaria, no para mantener bajo control la prima de riesgo de un país concreto. Hasta ahora, además, ningún miembro del BCE ha defendido públicamente activar el mecanismo para Francia.
Los inversores ya están empezando a cubrirse por si ese momento llega. El oro ha vuelto a subir, el franco suizo se ha fortalecido y bitcoin también avanza, movimientos que reflejan una búsqueda de refugio, pero también la posibilidad de que los bancos centrales tengan que volver a abrir el grifo de la liquidez.
