Publicado: octubre 4, 2026, 3:00 am
Agazapados y sin hacer mucho ruido, los vehículos eléctricos van cogiendo vuelo en España. Un salto que todavía tardará en completarse, pero que en septiembre ha dado un paso de gigante tras dar el sorpasso a la gasolina como segunda tecnología favorita y acaparando el 18,5% de las ventas del mes tras crecer más de un 70% interanual. Esta tendencia tiene lugar en un contexto marcado por los precios disparados de los combustibles fósiles, junto con una oferta cada vez más asequible y una tecnología cada vez más consolidada, un caldo de cultivo que les ha convertido en una gran alternativa para los bolsillos.
Las cifras son claras. Muestran el cambio de paradigma en el motor español, tal y como explica a La Información Económica Arturo Pérez de Lucía, director general de la Asociación Empresarial de Movilidad Eléctrica (Aedive). «La movilidad eléctrica está entrando en una fase de consolidación», apunta en referencia a un ejercicio especialmente prolífico para este cambio, con 112.173 matriculaciones en lo que va de año tras registrar un crecimiento del 37,5% que les ha aupado hasta cosechar una cuota del 10,3% en el actual ejercicio.
Una oferta amplia y unas ayudas que funcionan
A este cambio de tendencia también parece estar contribuyendo el conflicto en Oriente Medio, que ha disparado los precios de las gasolinas. De acuerdo con el último Boletín Petrolero de la Unión Europea (con datos hasta el 28 de septiembre), tanto la gasolina como el diésel siguen sin tocar techo y se encuentran cada vez más cerca de los dos euros por litro. Una tesitura que deja en una media de 105 euros llenar un depósito de unos 55 litros, obligando a los usuarios a rascarse cada vez más el bolsillo. «El coste de uso, especialmente si se tiene recarga doméstica, es muy inferior.», señalan desde Aedive y hacen referencia a los últimos datos del MITECO referentes al 23 de septiembre: «El coste es de 3,29€ por cada 100 kilómetros cargando en casa, frente a los 9,82 para gasolina y 8,2 para el diésel».
Tampoco se pueden pasar por alto otros factores estructurales que están dando lugar a este cambio de ritmo, como las ayudas impulsadas por el Gobierno español, señalan desde el entorno de los fabricantes: «Los incentivos del Plan Auto+ que ya ha entrado en vigor están funcionando como deben». Hacen referencia así al incentivo fiscal aprobado por el Consejo de Ministros a finales de julio con un presupuesto de 400 millones de euros. Una prestación que este jueves entró en su segunda fase, cuando se abrieron las solicitudes para empresarios y profesionales y por la que se pueden acoger hasta 5.500 euros por vehículo.
Dos factores a los que se suma también una tecnología que avanza a pasos agigantados. No solo en las ofertas provenientes de China, sino también en las de fabricantes europeos, que parecen haberse puesto las pilas para tratar de competir con los precios del gigante asiático, defienden desde Aedive: «Ha dejado de ser limitada a pocos modelos y segmentos y hoy ya hay un catálogo mucho más amplio en precios y autonomías. Además, el usuario tiene cada vez más información y experiencia real sobre esta tecnología».
Una visión que comparte con la patronal de fabricantes Anfac, que apunta a las cada vez más opciones que tiene el parque español en un «rango de precios que entra dentro de la media, entre los 15.000€ y 25.000€». A su juicio, los vehículos de nueva energía que pueden competir con algunos de los más vendidos como el Dacia Sandero, Seat Ibiza o Toyota Yaris, teniendo en cuenta la igualdad de precios, los eléctricos tienen una clara ventaja: «Es lógico que la gente los esté comprando». Una serie de factores que han dado lugar a un caldo de cultivo más que propicio para optar por el vehículo eléctrico: «Es el momento perfecto».
La infraestructura de carga, un asunto pendiente
No tan positivos se muestran desde Automovilistas Europeos Asociados (AEA), quienes ponen el foco en las marcas chinas para justificar el acelerón de los eléctricos. «La reducción de precios de los europeos ha sido por culpa de su competencia«, ha defendido Mario Arnaldo, presidente de la entidad. En su opinión, es cierto que España ha dado grandes pasos para tratar de culminar la transición, como la «igualdad de precios de los eléctricos con los de combustión o la notable de la autonomía de las baterías». Sin embargo, apunta a que todavía queda mucho trabajo por hacer en materia de infraestructura.
«No llegamos a las previsiones», comenta tajante en referencia a los 56.682 puntos instalados alrededor de todo el país, una cifra que todavía se queda muy lejos del objetivo de 124.000 establecido por el Barómetro de Electromovilidad de Anfac: «Este es el principal problema que tenemos». Un aspecto que también reclaman desde Aedive: «Hay que seguir acelerando el despliegue, especialmente en zonas urbanas, y de alta potencia en corredores interurbanos». Y concluyen con un mensaje para continuar mejorando las prestaciones: «Necesitamos estabilidad y previsibilidad regulatoria y trabajar en la simplificación administrativa y en el acceso a la red eléctrica».
