Publicado: septiembre 22, 2026, 5:23 pm
Desde un centro de detención en el sur de Texas, y con una de las balas que le disparó un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) todavía dentro de su cuerpo, el venezolano Wilber Garcés ha relatado telefónicamente a reporteros locales las últimas 24 horas de su vida, en las que pasó de trabajar repartiendo a domicilio a estar retenido en Texas. «No recibí la atención médica adecuada», ha contado Garcés, a quien uno de los doctores le dijo que no podían hacerle una cirugía para sacarle la bala, que está cerca de la columna, «porque estaban apurados» para darle el alta.
«Yo le dije al doctor: ‘¿Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele?’, ha señalado el joven de 29 años durante una rueda de prensa en la que su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, llamó a su cliente y lo puso en altavoz. En el acto con los medios también ha estado presente su esposa, Elizdar, al igual que decenas de activistas y políticos locales.
Garcés fue interceptado el domingo sobre la 13.00 horas (20.00 hora peninsular española) al norte de Austin, Texas por agentes de ICE que iban en una camioneta negra, sin marcas que la identificaran con un vehículo policial. Los oficiales, cuyos nombres no han sido revelados, dispararon contra su coche y lo hirieron en la espalda. El incidente, que provocó protestas en la capital de Texas y una ola de rechazo por parte de activistas y legisladores en EEUU, fue el punto que marcó un cambio de 180 grados a la vida que construía junto a su esposa desde que llegó al país en 2024.
En la tarde del domingo, Garcés estaba trabajando entregando pedidos de comida a domicilio a través de la aplicación DoorDash. Cuando iba en su coche, un Toyota Corolla azul, en el norte de Austin, cerca del boulevard Research, una camioneta negra lo chocó por el lado. «Yo pienso que es una persona normal», ha relatado Garcés. Entonces, un hombre, que se identifica como agente de migración, se baja del coche y le pide que le entregue sus documentos.
«Yo les dije que por qué me están parando, que tengo todo bien; me dice que me baje del vehículo», ha añadido. Garcés ha contado que les dijo a los agentes que aceptaba bajarse de su coche, pero que primero iba a estacionarlo para que no quedara «atravesado» en medio de la calle. «Di la vuelta en U, empezó a perseguirme y (el agente) pensando que yo me iba a escapar… chocó otra vez y me disparó«. Ha asegurado, además, que sintió un solo disparo, pero que no está seguro de cuántos recibió.
Después de que Garcés recibió los disparos, uno de los agentes entró a su coche «a la fuerza» para apagarlo. «Me dejó ahí adentro, no me ayudó nada», ha indicado el migrante. No está claro cuánto tiempo pasó entre que Garcés recibió los disparos y la llegada de la ambulancia, que lo trasladó a un hospital local. Sobre las cuatro de la tarde, según ha indicado su abogada, Garcés fue dado de alta, entregado a custodia de agentes federales y en la madrugada de este lunes entró al centro de detención Pearsall, a unos 220 kilómetros de Austin.
Garcés llegó a EEUU en 2024 y entró al país usando CBP One, un programa del Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025) que permitía a los migrantes que querían pedir asilo en EEUU pedir cita para presentarse en un puerto de entrada en la frontera con México. De acuerdo con su abogada, el migrante presentó una solicitud de asilo, tenía un permiso de trabajo y su caso estaba siendo procesado por una corte de inmigración.
Debido a un error administrativo —Garcés cambió su dirección y el sistema no procesó su nueva residencia— la carta con la fecha para su última audiencia no llegó a su domicilio actual. Él faltó a su audiencia, porque no sabía que la tenía, y el juez de inmigración ordenó su deportación «in absentia», explicó la abogada.
Este tipo de fallos se han disparado durante el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump: en lo que va de año, los jueces ordenaron la expulsión de unos 281.867 migrantes que no se presentaron a sus citas, según datos oficiales. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), por su parte, asegura que ya abrió una investigación sobre lo ocurrido e insiste que Garcés entró de «manera ilegal» a EEUU y que los agentes de ICE lo abordaron como parte de una «operación policial» en Austin.
