Groenlandia, Venezuela y la presión de Trump miden a la ONU en una Asamblea General que pide "volver al multilateralismo" - Estados Unidos (ES)
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Groenlandia, Venezuela y la presión de Trump miden a la ONU en una Asamblea General que pide «volver al multilateralismo»

Publicado: septiembre 22, 2026, 11:23 am

La ONU afronta esta semana la edición número 81 de su Asamblea General en unos debates marcados por la situación de Ucrania y Gaza, la erosión del escenario global, el avance de la IA y el rol de Estados Unidos, con Gronelandia y Venezuela como ejemplos de la presión que ejerce Donald Trump sobre el escenario global. Frente a eso, el llamamiento de estos días, en general, será de «vuelta al multilateralismo». Un mensaje que puede chocar con el del presidente estadounidense, que tomará la palabra ya este martes para quizá marcar el camino del resto de discurso.

Y es que en los márgenes Trump tiene previsto verse con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el marco de una normalización de relaciones entre ambos países tras la captura de Nicolás Maduro. Pero esa nueva etapa tiene un porqué: el petróleo. Y es que a finales del pasado mes de agosto el inquilino de la Casa Blanca anunció un acuerdo «histórico» con Caracas para que Washington pase a controlar más de 65.000 millones de barriles de sus reservas de crudo. Esa nueva alianza se rubricará en el encuentro en Naciones Unidas. Los más críticos ven en ese paso una «sumisión» por parte de Venezuela; los optimistas, en cambio, lo consideran un giro para bien con un chavismo ya apaciguado y bajo el control estadounidense.

También tiene previsto firmar Trump junto a Dinamarca y Groenlandia el pacto respecto a la isla ártica, aunque en este sentido hay disparidad de explicaciones. En la Casa Blanca el presidente ha proclamado que es un pacto sin precedentes, y que dará el control militar del enclave ártico a EEUU «para siempre»; además, todas las inversiones tendrán que pasar el visto bueno de Washington y el país podrá abrir más bases militares. No lo ven de la misma forma en Copenhague y Nuuk: desde allí apuntan a que simplemente se trata de un compromiso igual o muy parecido al de 1951, que ya recalcaba que la seguridad «compartida» con Estados Unidos era una realidad en tanto en cuanto se trata de un aliado miembro de la OTAN.

«El Gobierno de los Estados Unidos de América y el Gobierno del Reino de Dinamarca, con el fin de promover la estabilidad y el bienestar en la zona del Tratado del Atlántico Norte, aunando sus esfuerzos en pro de la defensa colectiva, la preservación de la paz y la seguridad, y el desarrollo de su capacidad colectiva para resistir un ataque armado, adoptarán cada uno las medidas que sean necesarias o adecuadas para cumplir con celeridad sus responsabilidades respectivas y conjuntas en Groenlandia, de conformidad con los planes de la OTAN», recoge por ejemplo el primer Artículo de ese tratado. Además, Dinamarca y Groenlandia insisten en que con el pacto de ahora la soberanía y la integridad territorial de la isla quedan fuera de toda duda.

Frente a los movimientos de Washington hay otro llamamiento, que es el que hace la propia ONU junto a la UE y la Unión Africana (UA). Las tres partes reclaman, en la previa de la Asamblea, «una cooperación multilateral más sólida en un momento de crecientes presiones geopolíticas y desafíos mundiales compartidos», tal como se recogió este lunes en un comunicado conjunto y que comparte más o menos el lema general de la Asamblea de este año. Además, ven clave la cooperación en asuntos como la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y los sistemas de alerta temprana, incluida la cooperación en la producción de fertilizantes y los corredores de suministro.

El escenario estará, de nuevo, marcado también por los conflictos. Ucrania repite como tema de debate en unas semanas de auge de los ataques rusos -también en suelo europeo de forma híbrida- y tras las elecciones parlamentarias que ganó por mayoría aplastante el partido de Vladimir Putin. Mientras, Zelenski -que habla el miércoles- reclama más ayuda militar, pero también mayor respaldo de unas Naciones Unidas con las que el presidente ucraniano lleva siendo muy exigente desde 2022. El poder de veto de Moscú en las decisiones fundamentales de la ONU condiciona la posición general… y Kiev quiere cambiar eso pero no está teniendo ningún tipo de progreso.

Gaza tampoco sale del mapa. La Asamblea General volverá a acoger el formato de reuniones de alto nivel en las que se va a reclamar, de nuevo, la solución de los dos Estados para Israel y Palestina. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigirá el jueves al plenario; no así el líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, al que se le ha vuelto a negar, como el pasado año, la entrada en Estados Unidos. Para razonarlo, el gobierno estadounidense afirmó que la Autoridad Palestina sigue «pagando estipendios a terroristas y glorificando actos de terrorismo y a terroristas en declaraciones públicas y libros de texto escolares», en referencia a Hamás.

La IA y el reemplazo de Guterres

El avance de la inteligencia artificial (IA) también preocupa a los líderes, con algunos como Pedro Sánchez poniendo el foco sobre ella. El presidente del Gobierno tomará la palabra el miércoles, y antes de viajar a Nueva York ha apostado por una «mayor regulación» de la IA, sustentada, dijo, «en un gran acuerdo de país» y siguiendo las directrices marcadas por la UE. «Se ha demostrado que la autorregulación no funciona», sostuvo en un acto este lunes el presidente del Ejecutivo. Sánchez ve «urgente» el asunto, porque, espetó, una IA «desrregulada, opaca, en estampida y en manos de unos pocos es el cóctel perfecto para que ocurra una desgracia».

Naciones Unidas también busca a su nuevo líder. La salida de Antonio Guterres ha abierto la carrera por su sucesión, que parece además estancada. La renuncia de la chilena Michelle Bachelet deja como favoritas a la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. ¿La clave? El apoyo de Estados Unidos. La Casa Blanca no suelta prenda y algunas fuentes diplomáticas apuntan ya a que en las próximas semanas pueden surgir nuevos nombres para tomar el mando de la ONU durante el próximo lustro.

La ONU quiere unir en un momento de consensos complejos, a veces imposibles. Donald Trump marca el camino y vuelve a agitar una cita que repite los temas de años pasados, sobre todo tras la vuelta del magnate a la Casa Blanca. Lo que quiere hacer y deshacer Estados Unidos será lo permita sacar unas u otras conclusiones del encuentro de más alto nivel global esta semana en Nueva York.

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