Publicado: septiembre 22, 2026, 5:23 am
Amazon cumple 15 años en España y lo hace siendo una compañía bastante distinta de la que desembarcó en nuestro país en 2011. El comercio electrónico continúa siendo una de sus grandes patas, pero alrededor de la tienda online ha levantado durante este tiempo una infraestructura mucho más amplia que abarca desde centros logísticos hasta servicios en la nube, centros de datos e investigación en inteligencia artificial.
La compañía asegura haber invertido más de 25.000 millones de euros en España desde su llegada y cuenta actualmente con alrededor de 40 instalaciones logísticas, dos sedes corporativas, dos centros de innovación y una Región de infraestructura de Amazon Web Services (AWS).
Ese despliegue permite entender hasta qué punto el negocio de Amazon ha dejado de depender únicamente de que compremos un producto y nos llegue a casa al día siguiente. Pero también muestra algunos de los dilemas que acompañan a esa transformación: los recursos que necesitan los centros de datos, la automatización de puestos de trabajo o la carrera por no quedarse atrás en inteligencia artificial.
Del ‘e-commerce’ a una infraestructura que mueve miles de millones
El comercio electrónico continúa siendo el rostro más visible de Amazon. Según los datos difundidos por la compañía con motivo de su aniversario, las pymes españolas que venden en sus tiendas emplean a más de 45.000 personas para gestionar actividades como marketing, comercio electrónico, fotografía o diseño. Amazon asegura además que estas empresas exportan más de 1.200 millones de euros anuales y que el 60 % se encuentra fuera de Madrid y Barcelona. Cerca del 30 %, añade, opera desde municipios rurales.
Pero buena parte del crecimiento tecnológico de la compañía en los últimos años está sucediendo lejos de su escaparate comercial. Uno de los principales pilares es AWS, su negocio de computación en la nube. Amazon planea invertir 33.700 millones de euros hasta 2035 asociados a sus centros de datos en España. Según sus estimaciones, esa inversión apoyará el equivalente a 29.900 empleos a tiempo completo de media anual, contabilizando puestos directos, indirectos e inducidos.
La magnitud de la inversión tiene, sin embargo, otra cara. La nube necesita enormes instalaciones físicas llenas de servidores que consumen electricidad y necesitan sistemas de refrigeración. Los propios datos de Amazon indican que sus centros de datos de AWS en Aragón utilizaron 68 millones de litros de agua durante 2025, aproximadamente 27 piscinas olímpicas. La compañía sostiene que equivalen únicamente al 0,03 % de la demanda industrial de agua de la demarcación del Ebro y afirma que sus instalaciones son más eficientes que la media del sector.
La publicación de esa cifra supuso un avance en transparencia, aunque no resuelve todas las incógnitas. Amazon no desglosa públicamente cuánto consume cada instalación, qué parte del agua se utiliza en los meses de mayor calor o cómo evolucionará esa demanda cuando se complete la ampliación prevista en Aragón.
Precisamente el crecimiento de estas infraestructuras ha provocado oposición entre colectivos ciudadanos y ecologistas aragoneses. A comienzos de este año, una alianza de organizaciones consiguió financiar un recurso contra la expansión de los centros de datos de AWS en la comunidad, en un debate centrado especialmente en su impacto sobre el agua y la energía.
Amazon, por su parte, ha aumentado sus proyectos de gestión hídrica en la región y sostiene actualmente que ya repone más agua de la que utilizan sus instalaciones aragonesas. Este mismo septiembre anunció una nueva actuación junto al Canal Imperial de Aragón y asegura que sus proyectos permitirán devolver más de 2.000 millones de litros anuales a finales de 2026.
Aragón, una pieza cada vez más importante
Dentro de ese despliegue tecnológico, Aragón ha adquirido un peso especial. Amazon prevé nuevas instalaciones de cadena de suministro en la comunidad dedicadas a fabricar, almacenar y reparar servidores. La compañía calcula que estos centros generarán aproximadamente 1.800 empleos adicionales cuando estén plenamente operativos.
A ello se suma la infraestructura de AWS ya desplegada en Aragón y otros proyectos de la compañía. Amazon está abriendo este 2026 en Zaragoza su primer centro de distribución en España, dentro de la ampliación de su red logística en el país.
La elección de Aragón tampoco es solo una cuestión de logística. La disponibilidad de suelo, energía e infraestructura ha situado a la comunidad en el mapa europeo de los centros de datos, justo cuando el auge de la inteligencia artificial está disparando la necesidad de capacidad de computación.
Más tecnología también significa más automatización
En estos 15 años no solo ha cambiado lo que Amazon vende o la infraestructura desde la que presta sus servicios. También está cambiando cómo trabaja la propia compañía.
Amazon lleva años introduciendo robots y sistemas automatizados en sus centros logísticos. En una entrevista con 20bits, Tye Brady, director de tecnología de Amazon Robotics, defendía que el objetivo de la compañía era eliminar los trabajos “triviales, mundanos y repetitivos”, no sustituir a los empleados. Sin embargo, la expansión de la automatización coincide con una etapa de importantes recortes laborales dentro de la tecnológica. Amazon eliminó a nivel global unos 30.000 puestos corporativos entre octubre de 2025 y comienzos de 2026, aunque esos ajustes responden a varios factores y no pueden atribuirse íntegramente a la inteligencia artificial.
Lo que sí ha reconocido directamente su consejero delegado, Andy Jassy, es que la incorporación de IA generativa permitirá realizar más tareas con menos personas en determinados ámbitos y que espera que, como consecuencia, la plantilla corporativa de Amazon se reduzca en los próximos años, al mismo tiempo que surgirán otros puestos vinculados a estas tecnologías.
España también desarrolla la IA de Amazon
Amazon cuenta con dos centros de investigación y desarrollo de software en Madrid y Barcelona en los que trabajan más de 1.000 profesionales de más de 70 nacionalidades.
Ingenieros, investigadores y otros perfiles tecnológicos desarrollan desde España productos relacionados con inteligencia artificial, aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural que posteriormente se utilizan en otros mercados.
Uno de los ejemplos que pone la propia compañía es Alexa+, la nueva generación de su asistente basada en inteligencia artificial generativa. En su desarrollo han participado desde España ingenieros, diseñadores, lingüistas computacionales y expertos de producto. Amazon señala además que sus centros de datos de AWS en Aragón forman parte de la infraestructura que permite ofrecer el servicio.
Pero la renovación de Alexa sirve también para ilustrar la dificultad de Amazon para seguir el ritmo inicial de la explosión de la IA generativa. Alexa+ se presentó en febrero de 2025 después de un largo proceso de renovación del asistente y comenzó su despliegue primero en Estados Unidos. En octubre de ese mismo año seguía sin haber fecha para España, donde finalmente comenzó a llegar mediante un programa de acceso anticipado el 23 de abril de 2026.
Desde entonces Amazon ha continuado ampliando sus capacidades. En España, Alexa+ ya puede, por ejemplo, realizar reservas en restaurantes a través de TheFork, mientras la compañía trabaja en funciones más próximas a los denominados agentes de IA, capaces de completar procesos con varios pasos de forma más autónoma.
Una huella laboral y de expansión
Con motivo de sus 15 años en España, Amazon también ha puesto cifra al conjunto de puestos de trabajo que vincula a su actividad: cerca de 200.000. La empresa emplea directamente a más de 30.000 personas en España, que desempeñan más de 400 tipos de puestos. A ellas suma más de 50.000 trabajadores que prestan servicios en sus instalaciones, como consultores, personal de seguridad o restauración; más de 53.000 empleos indirectos; cerca de 20.000 inducidos y los más de 45.000 trabajadores de las pymes que venden a través de Amazon.
Quince años después de su llegada, Amazon es bastante más difícil de definir simplemente como una tienda online. El comercio electrónico sigue siendo uno de sus pilares, pero a su alrededor han crecido una gigantesca infraestructura logística, AWS, los centros de datos y, cada vez más, la inteligencia artificial.
