Publicado: septiembre 21, 2026, 2:23 pm
Por mucho que siempre la representemos como una esfera perfecta, hoy en día sabemos bien que, en realidad, la forma de la Tierra no es tan perfecta. Entendemos que, por su propia rotación, se ensancha en el ecuador y se aplana en los polos. Sin embargo, en los últimos años está pasando algo curioso. Según un estudio publicado recientemente por el investigador de la Universidad Aristóteles de Tesalónica Christopher Kotsakis, la forma de la Tierra está cambiando. Por así decirlo, se está volviendo más redonda y menos redonda a la vez. Suena obviamente contradictorio, pero tiene sentido.
Una revisión palmo a palmo. Este científico ha usado datos recogidos entre 1997 y 2015 a través de una red global de estaciones del Sistema Global de Navegación por Satélite. Este es un sistema capaz de rastrear movimientos verticales diminutos de la superficie terrestre a lo largo del tiempo, con gran precisión. Gracias a él, se ha visto que los polos se elevaron a un ritmo de unos 0,5 mm/año entre 1997 y 2000, mientras que hacia 2015 el ritmo ya era de 1 mm/año. Se duplicó en menos de 20 años. Por otro lado, alrededor del ecuador la corteza se ha estado hundiendo cada vez más deprisa. En resumen, la Tierra sólida se está volviendo algo menos achatada.
La paradoja del geoide. Todos estos cambios hacen referencia a la corteza terrestre. Por así decirlo, la parte dura del planeta. Sin embargo, no se corresponde lo que pasa con el geoide. Este es un “dibujo” de la superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre. Básicamente, describe la forma de la Tierra en base a la atracción gravitatoria que genera. Por lo tanto, representa toda la masa del planeta, agua incluida. El autor de este estudio ha visto que, mientras que los movimientos de la corteza están volviendo la Tierra sólida algo menos achatada, el geoide se está aplanando más.

C. Kotsakis
Los motivos. Aunque no se puede saber con seguridad, posiblemente esto tenga relación con el cambio climático. El calentamiento global está provocando una fusión acelerada del hielo de los casquetes polares. Como consecuencia, la corteza terrestre que está debajo de ellos se ha elevado, como si tuviésemos un cubo lleno de agua sobre una superficie elástica y de golpe lo vaciásemos. Ese hielo fundido se convierte en agua que se redistribuye por los océanos, empujando hacia abajo la corteza en latitudes más bajas, cerca del ecuador. En definitiva, la corteza responde a esto de forma elástica: sube en los polos, pero baja en más cerca del ecuador. El geoide, en cambio, refleja que la masa se ha desplazado de los polos hacia latitudes más bajas, lo que aumenta su achatamiento.
Implica más de lo que parece. Vale, la Tierra ha cambiado ligeramente su forma, ¿y qué? Podríamos hacernos esta pregunta. Al fin y al cabo, no es algo tan brusco como para afectar a la vida en nuestro planeta ni nada por el estilo. Sin embargo, la clave de todo esto es que no se trata del problema, sino de la consecuencia del mismo. Ese ritmo acelerado de la subida de la corteza en los polos, por ejemplo, podría indicar que el cambio climático está avanzando cada vez más deprisa. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que lo que ha descrito este científico nos sirve como señal de que hay que actuar contra el cambio climático ya.
Por otro lado, sí que es cierto que nos demuestra también que la tecnología actual tiene una precisión sin precedentes. Poder medir estos cambios tan pequeños en la corteza terrestre habría sido ciencia ficción hace unas cuantas décadas. Ahora tenemos herramientas suficientemente sensibles como para sacarnos los colores ante lo que estamos haciendo al planeta. Al final, todo lleva a lo mismo. Solo tenemos un planeta y debemos cuidarlo. Si no, el cambio de su forma es el menor de nuestros problemas.
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La noticia
La Tierra se está volviendo más redonda y menos redonda a la vez. Y no es una contradicción
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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