Publicado: septiembre 17, 2026, 3:29 am
Algo tan normal y cotidiano como publicar una foto de un sitio donde estás, dar un ‘me gusta’ a una noticia o comentar algo que haces en redes puede que no diga mucho sobre ti, pero el problema llega cuando todas esas pistas se juntan. En este contexto, un trabajo reciente ha revisado investigaciones sobre problemas de privacidad, normas que regulan las redes sociales y responsabilidades de las plataformas y de los propios usuarios.
En él se refleja que nuestra actividad digital puede revelar mucho más de lo que contamos, incluso datos que no hemos publicado directamente. Dicho de otra forma, cada acción en internet puede dejar una huella digital que después puede almacenarse y analizarse.
La IA ayuda a elaborar nuestra huella digital
El trabajo, publicado en el Journal International Journal of Management Concepts and Philosophy y que recogen desde Techxplore, explica que es en ese momento cuando todo se complica. Cada dato por separado quizás sea poca cosa, pero al analizarlos juntos puede servir para definir rasgos de personalidad, hábitos de consumo, opiniones políticas o inclinaciones religiosas.
Precisamente, la inteligencia artificial puede hacer que este análisis sea todavía más sencillo al permitir procesar grandes cantidades de información, además de encontrar relación entre datos que a simple vista pasarían desapercibidos. Eso sí, en el estudio remarcan que una IA concreta no puede averiguar dónde vive alguien a partir de cualquier publicación.
Lo que dicen los investigadores es que puede haber plataformas y terceros que sí que pueden recopilar, indexar y analizar la actividad digital de una persona para extraer conclusiones. De ahí que el problema no sea solo pensar antes de publicar, sino que la privacidad también consiste en mantener el control sobre quién puede acceder a nuestros datos y cómo puede interpretarlos.
Reclaman más transparencia y responsabilidad a las plataformas, además de fomentar una mejor educación digital para los usuarios, aunque lo que suceda en el futuro dependerá, precisamente, de cómo respondan los reguladores, las plataformas y los usuarios en este tipo de situaciones.
