Publicado: septiembre 15, 2026, 11:37 pm
«Las lesiones de sóleo son muy complejas. Incluso las más leves requieren dos semanas de recuperación, por eso veo muy difícil que pueda jugar el domingo, casi imposible». Así explica a ABC el doctor López Capapé la dificultad que representa que Barrios pueda estar en el derbi. «Estamos hablando de un músculo con tres tendones, que es básico simplemente para sostener la posición. Las lesiones de sóleo duelen simplemente con un trote suave, porque ahí ya trabaja mucho. Incluso te puede doler caminando». El retorno el domingo parece imposible: ese mínimo de 14 días de recuperación para los casos muy leves, tendría que reducirse a 10 días. La realidad es que Pablo Barrios ha vuelto a caer. Otra vez. El centrocampista del Atlético de Madrid, el futbolista que mejor interpreta el juego de posición en el esquema de Simeone, ha vuelto a sentir el pinchazo. Esta vez en la pierna derecha. «Lesión muscular de grado bajo», según el parte oficial. Pero la etiqueta ya no engaña a nadie. No es un episodio aislado. Es el capítulo más reciente de una historia que se repite con una regularidad inquietante. Desde que se consolidó en el primer equipo , Barrios ha acumulado una sucesión de problemas musculares que le han hecho perder alrededor de 50 partidos y casi un año completo de competición repartido en distintas bajas. Nueve lesiones en tres temporadas. La mayoría en los isquiotibiales, es decir, en la musculatura posterior del muslo. Algunas de grado bajo, otras más serias. Casi ninguna se ha resuelto con la rapidez que el club y el jugador hubieran deseado. Los traumatólogos consultados por este periódico coinciden en un diagnóstico de fondo: no hay una única causa. Hay un cóctel. La carga de partidos, la intensidad del fútbol moderno, la anatomía individual y, sobre todo, la dificultad para recuperar la arquitectura muscular después de cada rotura. El doctor Capapé, traumatólogo en Biclinic Madrid, recuerda que «a Gareth Bale le dio mucha guerra el sóleo y es que es casi más un tendón que un músculo y por eso regenera con más dificultad. Hay que ser muy prudente ». La rehabilitación en estos casos, según Capapé «se centra en mejorar el flujo sanguíneo. Por eso usamos técnicas como la diatermia, tecarterapia … esto acelera plazos. Pero, ojo, luego están los plazos biológicos y ésos hay que respetarlos». La recuperación de una lesión del sóleo en futbolistas es variable, suele durar entre 2 y 8 semanas (media aproximada de unos 29 días según estudios), y depende principalmente del grado, la localización exacta (especialmente si afecta la aponeurosis o tendón intramuscular central) y de un proceso de rehabilitación progresiva y bien controlado. El sóleo es el músculo profundo de la pantorrilla (parte del tríceps sural), muy solicitado en el fútbol por la carrera, los cambios de ritmo, aceleraciones, deceleraciones y el trabajo de pie (especialmente con rodilla flexionada). Las lesiones son frecuentes en este deporte y a menudo se infradiagnostican o se confunden con problemas de gemelos, lo que aumenta el riesgo de recaídas si se vuelve a la competición prematuramente. Barrios no es un caso de mala suerte. Es un caso de biomecánica y de gestión de la carga. El jugador es un mediocentro de gran volumen de carrera, con una capacidad aeróbica elevada y una tendencia a cubrir muchos metros a alta intensidad. Ese perfil es precisamente el que más castiga la musculatura de los miembros inferiores. Cada sprint, cada cambio de ritmo, cada frenada brusca somete a los músculos posteriores a fuerzas que, cuando el tejido no está sano al cien por cien, terminan por romperlo. El Atlético ha intentado poner remedio. Planes de prevención, trabajo específico de fuerza excéntrica, control de cargas, fisioterapia intensiva. Todo lo que la ciencia del rendimiento recomienda. Y, sin embargo, el cuerpo de Barrios sigue marcando el ritmo. La última baja llegó apenas unos días después de su regreso. Un patrón que se ha repetido en más de una ocasión: vuelve, juega, siente, se para. Hay un elemento psicológico que no se puede ignorar. Cada nueva lesión no sólo detiene al futbolista sino que erosiona su confianza. El jugador empieza a escuchar a su cuerpo de otra manera. Cada molestia se interpreta como una posible rotura. Ese estado de alerta permanente puede alterar la mecánica de carrera y, paradójicamente, aumentar el riesgo. Los médicos del club trabajan ahora en la recuperación inmediata. Fisioterapia, trabajo en gimnasio, readaptación progresiva. El objetivo es que esté disponible cuanto antes. Pero la pregunta de fondo ya no es cuándo volverá esta vez. Es si el ciclo se puede romper de una vez por todas. Barrios tiene 23 años. Es todavía un jugador joven. Su talento es evidente: visión, golpeo, capacidad de llegar desde atrás, inteligencia táctica. El Atlético lo necesita. La selección española también lo tiene en el radar. Pero el cuerpo tiene su propia agenda. Y, por ahora, esa agenda está llena de avisos. La historia de las lesiones de Barrios no es solo la historia de un futbolista que se rompe. Parece más bien la historia de un cuerpo que todavía no ha encontrado el equilibrio entre la exigencia del fútbol de élite y su propia capacidad de regeneración. Mientras ese equilibrio no llegue, cada entrenamiento, cada partido y cada recuperación serán una nueva prueba.
