Publicado: septiembre 15, 2026, 8:23 pm
La fragmentación siempre ha sido uno de los puntos más flojos de Android, ya que la experiencia del sistema difiere mucho en según qué terminales lo ejecuten. Y esto no solo viene dado por lo potente que sea nuestro móvil o la versión de Android en la que se quede estancado, sino también por acuerdos de exclusividad que hace que los móviles más punteros y novedosos obtengan las funciones más nuevas.
Lo cierto es que Google se ha pasado varios años intentando resolver este problema. Y ahora, justo cuando el lío de las actualizaciones parece casi resuelto, con fabricantes haciendo compatibles sus teléfonos por mucho más tiempo con grandes actualizaciones de Android, la fragmentación amenaza el ecosistema Android de nuevo. Esta vez en el terreno de la IA.
Muros. Tal y como cuentan en Android Police, la fragmentación en Android tenía varias patas que solucionar. Por un lado, el código de Android era un bloque único y enredado que tenía que reconstruirse cada vez que Google quería lanzar una nueva función o parche. Los fabricantes de chips como Qualcomm y MediaTek solo garantizaban el soporte de controladores durante dos o tres años, por lo que incluso los fabricantes que querían hacer las cosas bien se topaban con un muro.
Además, la mayoría de los fabricantes simplemente dejaban de actualizar los teléfonos después de un año o dos. Y en muchos casos como en EEUU, las operadoras insistían en probar y aprobar cada versión de Android en los teléfonos atados a una compañía telefónica antes de que llegara a los clientes.

Diagrama de cómo los teléfonos Android con AI Core pueden ejecutar un modelo de lenguaje en local. Imagen: Google
Cómo lo solucionó Google. Google fue eliminando cada capa. Como cuentan en el medio, Project Treble, en 2017, separó el sistema operativo del código del fabricante del chip para que Google pudiera actualizar su mitad sin tocar la otra. Project Mainline, lanzado dos años después, permitió a Google enviar actualizaciones a los componentes centrales del sistema directamente a través de la Play Store, omitiendo por completo a los fabricantes. Y en el apartado del hardware, Qualcomm se comprometió a principios de 2025 a ofrecer ocho años de soporte de controladores para el Snapdragon 8 Elite y chips posteriores, y MediaTek hizo lo propio a finales de ese mismo año para sus procesadores Dimensity de gama alta.
Hoy en día ya existen varias marcas de móviles que ofrecen siete o más años de actualizaciones del sistema operativo en sus buques insignia. El panorama ha mejorado mucho en este aspecto, menos en la gama de entrada y media donde sí contamos con limitaciones de hardware.
Llega Gemini Nano. Los móviles compatibles con este modelo pueden ejecutar Gemini Nano en local para tareas sencillas de IA que no requieran conexión a internet, la mayoría relacionadas con la escritura y traducción. Google ha ido poco a poco construyendo esta capa de IA local en sus teléfonos mientras solucionaba todo el lío de sus actualizaciones de software y lo ha hecho precisamente con su sistema AICore que permite a Gemini Nano funcionar utilizando el propio hardware del teléfono.
La primera versión, solo de texto, llegó con el Pixel 8. Una segunda versión multimodal, capaz de procesar imágenes y audio, se lanzó con el Pixel 9 y más tarde llegó a otros buques insignia y plegables. Una tercera versión debutó con el Pixel 10 y hasta llegó al Samsung Galaxy S26. Y una cuarta versión más capaz, con mejor reconocimiento de escritura a mano, soporte de idiomas ampliado y menor consumo de energía, se lanzó primero en los Galaxy Z Fold 8 y Z Flip 8 de Samsung, y después en la propia línea Pixel 11 de Google.
De nuevo, fragmentación. Solo los dispositivos que ejecutan Nano v3 o v4 son compatibles para usar Gemini Intelligence, el nombre general que Google da a sus funciones de IA en el móvil, y las cuales también requieren al menos 12 GB de RAM y un chipset de gama alta más o menos reciente, según la propia documentación para desarrolladores de Google.
Sobre el papel, es un límite de hardware bastante claro. En la práctica, no ha funcionado así. Pues tanto el Galaxy S26 como el Z Fold 8 funcionan con el mismo chipset Snapdragon 8 Elite Gen 5; sin embargo, el S26 se lanzó con Nano v3 mientras que el Fold 8 y el Flip 8 se lanzaron con v4. Mismo chipset, distintos modelos de lenguaje.
En detalle. El caso más confuso es el del Pixel 9. Y es que tal y como apuntan en Android Police, a pesar de tener suficiente memoria RAM y un chip que no está muy por detrás de los modelos más nuevos, se lanzó ejecutando Nano v2 y quedó excluido de Gemini Intelligence cuando Google presentó la función en mayo de 2026. Luego, sin anunciarlo siquiera, la documentación del ML Kit GenAI de Google incluyó a lo callado al Pixel 9 bajo Nano v3 a partir del 10 de agosto.
Lógicamente no ha habido cambio de chip, sino un cambio en la documentación de Google y, a pesar de ello, el Pixel 9 sigue sin recibir Gemini Intelligence, según apuntan desde Android Police.
Lo que realmente obtienes. Cumplir los requisitos para Gemini Intelligence tampoco garantiza el conjunto completo de funciones. Automatizar tareas (Task Automation), que permite a Gemini realizar acciones de varios pasos como reservar una mesa desde diferentes apps, es la única función confirmada que funciona en todos los dispositivos con Nano v3 y v4.
Rambler, una herramienta de dictado que limpia el texto para eliminar las partes en las que divagamos hablando, se ha limitado hasta ahora al Pixel 11, sin confirmación de que vaya a expandirse a otros móviles. Y otras dos funciones estrella, Create My Widget y Autocompletado inteligente (Intelligent Autofill), aún no están disponibles de forma generalizada en ningún dispositivo, ni siquiera en los plegables de Samsung que debutaron junto con Nano v4, según explicaban desde Android Police.
Y ahora qué. Google se pasó aproximadamente una década en arreglar el tema de la fragmentación en su sistema operativo (dejando algunos flecos aquí y allá). Sin embargo, el cuello de botella de su IA solo involucra a la empresa y a ninguna otra. Nada de lo que sabemos hasta ahora apunta a un muro técnico infranqueable que impida, por ejemplo, al Galaxy S26 ejecutar Nano v4 o al Pixel 9 recibir Gemini Intelligence. El problema parece apuntar solamente a una decisión comercial.
Y claro, ahora con el tema de la crisis de componentes y la subida de los precios de la RAM ( una situación que se genera precisamente por una apuesta desenfrenada por la IA y al gasto en infraestructura para centros de datos), ni siquiera un teléfono de gama alta y nuevo tiene garantizada su compatibilidad con Gemini Intelligence. Pues si volvemos a los móviles con 8 GB de RAM en la gama alta, se quedan por debajo del umbral de los 12 GB de RAM que Google estableció con Gemini Intelligence. Total, que la integración de la IA a los teléfonos ha vuelto a generar la fragmentación que Google precisamente ha estado intentando solucionar todos estos años.
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La noticia
Justo cuando parecía que Google estaba solucionando el problema de fragmentación de Android, llegó la IA
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Antonio Vallejo
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