Publicado: septiembre 11, 2026, 11:00 am
La llegada de los pilotos de Fórmula 1 al Madring, ya preparados para las primeras sesiones de entrenamientos libres, fue todo un desfile. Después del desayuno, las grandes estrellas del motor fueron entrando a los hospitalities, acaparando la atención del paddock incluso cuando había monoplazas en pista.
Carlos Sainz fue de los más puntuales, y por supuesto, ya con un volante en las manos. El embajador de este Gran Premio de España esquivó a los periodistas a lo largo del recorrido entre los boxes y la zona de descanso, a los mandos de un buggy en el que le acompañaban otros tres trabajadores de Williams.
No tardó mucho en aparecer Fernando Alonso. El asturiano, mucho más tranquilo, apareció junto a su pareja, Melissa Jiménez, y su hijo. El bebé fue todo un reclamo para el presidente de la Fórmula 1, Stefano Domenicalli, que se acercó ilusionado a saludar a los padres y al pequeño.
También a pie llegó Franco Colapinto, aún sin la vestimenta oficial del equipo, pero como siempre, con un mate en la mano, haciendo malabares para firmar algún autógrafo. Otros deportistas, como Gabriel Bortoleto u Ollie Bearman, cruzaron la entrada al paddock con perfil más bajo.
Pero no solo los pilotos captaron la atención de los fotógrafos. El presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Mohamed ben Sulayem, se dirigió a la zona habilitada por el organismo rector ataviado con su inamovible traje y rodeado por su séquito.
Los Leclerc también despertaron pasión. Primero Alexandra, acompañada en la parte de atrás del buggy por Leo, el impecable teckel de pelo largo que viaja con ellos a todas partes. Entre tanto polo, camisa y camiseta oficial, la modelo brilló con luz propia con un vestido de Dior, viralizado por Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, y posando con destreza hasta para la última foto. Charles llegó más tarde, también en un vehículo conducido por el staff del Cavallino Rampante.
La dupla más atenta fue la de McLaren. Oscar Piastri saludó tímidamente al salir del hogar papaya, mientras que un Lando Norris ‘a caballo’ entre la moda y el uniforme, firmó desde folios hasta acreditaciones antes de desaparecer en las entrañas del Madring.
