Publicado: julio 21, 2026, 12:23 pm
Genu varum es la desalineación de las piernas en la que las rodillas se arquean hacia afuera al juntar los tobillos, formando una «O» o paréntesis. En el fútbol es algo habitual que le suele pasar a algunos jugadores. Garrincha hace 60 años, Neymar o Isco han sufrido esta anomalía que es mucho más fácil de sufrir cuando te dedicas a ser futbolista.
En este sentido, las rodillas ‘saludables’ no son técnicamente ni estéticamente las más rectas, sino las que presentan una mejor biomecánica. Así, la mayoría de las personas suelen presentar esta característica, ya sea hacia fuera o hacia dentro (genu valgo). Según las investigaciones, esta malformación se desarrolla durante una etapa en la que el cuerpo aún está transformándose: la adolescencia. Además, esta condición no es ajena ni a una posición ni a la época.
Una anomalía muy común en futbolistas
Antonio Pérez (@fisioteduca en redes sociales) explicaba en un vídeo publicado en su perfil de TikTok que «no es una enfermedad, sino que es un posicionamiento de la articulación». Prosigue explicando que no está claro el porqué, aunque existen varias hipótesis. Una de ellas es la carga misma que se ejerce al jugar al fútbol debido a lo estrecho de la zapatilla y que esto va deformando la articulación. Además, otra hipótesis estaría relacionada con el regate: «Los aductores de la parte interna de nuestro muslo sufren una gran tensión al ser grandes estabilizadores de la cadera y esto termina generando un desequilibrio».
Un estudio encabezado por Peter Helmut Thaller, director del departamento de cirugía 3D en la Clínica de Traumatología y Cirugía Reconstructiva de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, indica que del 55% al 63% de los jugadores de fútbol padecen esta anomalía.
El histórico lateral italiano con pasado blaugrana, Gianluca Zambrotta, afirmó en un podcast el año pasado que tiene que pasar por el quirófano para hacerse una osteotomía. Explicó que la intervención es para corregir una curvatura que no le impide realizar actividades físicas, pero le permite evitar tener que llevar una prótesis completa en unos años.
A la larga, el resultado de esta enfermedad poco común es que se acelere el desarrollo de artritis, un problema que afecta especialmente a los futbolistas desde los 30 años. No obstante, aunque los porcentajes sean altos, no es imposible prevenirlos y la investigación indica que la frecuencia e intensidad de las sesiones de entrenamiento son los factores de riesgo más importantes. Además, solo suele afectar a jugadores profesionales, algo que queda lejos de los niveles más ‘amateur’.
