¿Merece la pena invertir en Europa cuando Estados Unidos sigue creciendo más? - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


¿Merece la pena invertir en Europa cuando Estados Unidos sigue creciendo más?

Publicado: julio 18, 2026, 3:00 am

UBS acaba de elevar hasta los 690 puntos su objetivo para el Stoxx 600 al cierre de 2026 y hasta los 760 puntos para finales de 2027. El banco suizo calcula un recorrido cercano al 8% durante lo que queda de este año y de alrededor del 19% en los próximos 18 meses, justo cuando la economía europea vuelve a perder velocidad frente a Estados Unidos.

La distancia aparece con claridad en las previsiones. El Banco Central Europeo espera que la eurozona crezca apenas un 0,8% en 2026, mientras las estimaciones para Estados Unidos se mantienen alrededor del 2%. La brecha se repite en la productividad, la inversión tecnológica y la capacidad para convertir nuevas ideas en empresas cotizadas.

Estados Unidos crece más, domina la inteligencia artificial (IA) y concentra las compañías que han generado una parte enorme de la rentabilidad mundial durante los últimos años. En cambio, Europa sigue atrapada entre una industria debilitada, una población que envejece, una energía más cara y un mercado de capitales fragmentado. Entonces, ¿por qué apostar por Europa si Estados Unidos sigue creciendo más?

Menos exigencias

El S&P 500 cotiza cerca de 28 veces los beneficios esperados, frente a unas 17,5 veces del Stoxx 600. Esa diferencia recoge la mayor capacidad de crecimiento de las compañías estadounidenses, aunque también obliga a Microsoft, Nvidia, Amazon, Alphabet y Meta a seguir batiendo previsiones después de invertir cantidades récord en chips, centros de datos y modelos de inteligencia artificial.

En el caso de Europa, sus empresas cotizan con expectativas más bajas después de años de bajo crecimiento, crisis industriales y revisiones negativas, de modo que una mejora modesta puede mover las acciones con más fuerza que en un mercado donde buena parte del futuro ya está descontado en los precios.

En este sentido, Goldman Sachs también espera avances en la bolsa europea, aunque rebaja considerablemente el entusiasmo. La firma sitúa su objetivo a doce meses para el Stoxx 600 en 660 puntos y prevé que el beneficio por acción aumente un 5% en 2026 y un 7% en 2027, cifras alejadas de un bum, pero suficientes para mantener abierta la subida.

Wall Street no necesita una recesión para sufrir. Unas previsiones algo inferiores, un retraso en la rentabilización de la IA o una reducción del gasto tecnológico pueden golpear múltiplos construidos sobre varios ejercicios de crecimiento excepcional.

Ventas globales

El crecimiento de la eurozona explica solo una parte de lo que ocurre dentro del Stoxx 600. Cerca de la mitad de los ingresos de sus compañías procede de fuera de Europa, con Estados Unidos y Asia convertidos en mercados decisivos para el lujo, la industria, la salud y la tecnología.

ASML tiene su sede en Países Bajos, pero vende las máquinas que permiten fabricar los chips más avanzados en Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos. Airbus compite por pedidos en todo el mundo, AstraZeneca comercializa medicamentos en decenas de países y LVMH depende tanto del consumidor chino y estadounidense como de las ventas en Francia.

La IA refuerza esa desconexión entre sede y negocio. Europa carece de plataformas comparables a Microsoft, Amazon o Alphabet, aunque conserva fabricantes esenciales para levantar la infraestructura física que sostiene el nuevo ciclo tecnológico.

Schneider Electric, Siemens, ABB, Legrand y Prysmian venden redes, automatización, cableado y equipos eléctricos para centros de datos que consumen cada vez más energía. ASML suministra la maquinaria sin la que Nvidia y sus fabricantes asociados no podrían producir los procesadores más avanzados.

Amundi considera que la inversión en IA está dejando de beneficiar únicamente a los chips y a las grandes plataformas estadounidenses. El gasto comienza a extenderse hacia electricidad, maquinaria, infraestructura y empresas capaces de incorporar la tecnología a sus procesos productivos.

Ese desplazamiento acerca el ciclo a la composición de la bolsa europea. El Stoxx 600 tiene menos software y servicios digitales, pero bastante más industria, equipamiento eléctrico, automatización y materiales.

En todo caso, la exposición internacional también eleva los riesgos. Una nueva recaída de China afectaría al lujo, el automóvil y la maquinaria, mientras una apreciación fuerte del euro reduciría el valor de los ingresos obtenidos en dólares.

Gasto pendiente

Europa ha pasado años retrasando inversiones en defensa, energía, redes eléctricas e infraestructura digital. La invasión de Ucrania, la ruptura energética con Rusia y la competencia industrial china han convertido ese aplazamiento en un problema de seguridad.

Por todo ello, Alemania ha flexibilizado sus límites fiscales para financiar defensa e infraestructuras, mientras los países europeos elevan sus presupuestos militares y preparan nuevos mecanismos comunes de financiación. Rheinmetall, Leonardo, Saab, Thales, BAE Systems y la española Indra trabajan con carteras de pedidos que se extienden durante varios ejercicios.

A su vez, la electricidad abre un segundo frente. Los centros de datos necesitan cada vez más energía justo cuando Europa debe renovar redes envejecidas, integrar renovables y reducir su dependencia exterior. Siemens Energy, Schneider Electric, Prysmian y varias constructoras de infraestructuras aparecen en una cadena de gasto que puede prolongarse durante años.

En todo caso, la ejecución sigue siendo el punto débil. Europa anuncia grandes planes, pero reparte contratos con lentitud, fragmenta proyectos entre países y eleva los costes mediante regulación. Goldman Sachs mantiene por eso una previsión más prudente que UBS y limita su objetivo a 660 puntos, apoyado en un crecimiento de beneficios del 5% este año y del 7% el próximo.

Related Articles