Publicado: julio 13, 2026, 4:18 pm
Continúa el runrún dentro del grupo Volkswagen. Si hace varios meses se anunció el despido de unos 50.000 empleados dentro de un plan para abaratar costes, parece que esta cifra podría aumentar en otros 50.000 más, hasta alcanzar un recorte de 100.000 trabajadores. Así se desprende de una entrevista interna en la intranet de la compañía a la que ha tenido acceso el diario alemán Spiegel, la cual asegura que el CEO de la compañía, Oliver Blume, estaría pensando en aumentar al doble la cifra estimada en un primer momento.
Esta decisión tendría como objetivo reducir «los costes administrativos, de infraestructura y apoyo al negocio principal a un nivel competitivo», lo que serviría para recortar un sobrecoste del 20%, tal y como señala la misma fuente: «Una derivación teórica sin cambio en los costes laborales daría un ajuste de unos 50.000 empleos en todo el mundo». De esta forma, estos despidos se sumarían así a los que ya se anunciaron para Alemania en el mes de marzo. Un recorte con la vista puesta en 2030, y de los cuales 35.000 pertenecerían a la marca Volkswagen, mientras el resto se repartiría entre otras como Audi o Porsche.
El anuncio tiene lugar pocos días después de que el jueves pasado el consejo de administración presentara al de supervisión hasta 12 medidas con el objetivo de ser «aún más resiliente, eficiente y ágil», tal y como apunta el grupo en un comunicado. Entre estas se estimó «simplificar gradualmente la gama de modelos hasta en un 50%» para concentrarla en los segmentos de mercados más atractivos. Lo mismo ocurrirá con las opciones de equipamiento en marcas de todo el grupo, como Skoda, Porsche, Audi o Seat & Cupra, que también «se reducirán en un 75%», señalaron en un comunicado.
Dada la situación, el gigante teutón centrará sus inversiones y recursos en productos de mayor valor añadido, lo que se traduciría en un recorte de la producción que pasaría de los 12 a los 9 millones de vehículos al año. Un plan impulsado por Blume que pronto hizo que miles de alemanes salieran a la calle. El sindicato IG Metall organizó protestas en todo el país, con hasta 500 personas que marcharon con bocinas y sirenas hasta el edificio de la dirección, asentado en Wolfsburgo.
El grupo sindical, por su parte, afirmó que se opondría a lo que califica de «planes brutales» de la empresa. «Es absolutamente irresponsable la forma en que se está jugando actualmente con el futuro de las personas, la forma en que se está avivando el miedo», declaró la presidenta del grupo, Christiane Benner. «Nosotros, como IG Metall, no podemos quedarnos de brazos cruzados y permitir que se cierren cuatro fábricas en Alemania. No lo aceptaremos», apuntó.
