Publicado: junio 26, 2026, 10:23 am
Uno paseaba por Londres en 2012 o 2013 y apenas veÃa banderas de la Unión Europea. En 2016 tampoco se hizo campaña por la permanencia cuando David Cameron convocó el referéndum para que el Reino Unido abandonase el bloque comunitario; y salió el sà al brexit. Ahora han pasado 10 años de aquella ajustada votación y la conclusión es que el paÃs, tantas veces padre de la polÃtica correcta, ortodoxa y útil, se ha sumido en el caos. El Reino Unido se ha convertido en un lugar de dudas, de debates vacÃos y en una trituradora de primeros ministros que caen independientemente del color polÃtico.
Y es que Keir Starmer es el último eslabón de una cadena que lleva una década sumiendo al paÃs en la incertidumbre polÃtica y social, que va camino de sumar siete inquilinos para Downing Street desde aquel referéndum que muchos califican ya como «maldito». Aguantar en el poder no se ha convertido en algo que dependa de las personalidades, porque han caÃdo desde el histriónico Boris Johnson hasta el técnico Rishi Sunak, pasando por la breve Liz Truss y por último un Starmer que llegaba para aportar la calma que el Reino Unido se dejó en otra época.
Temas como la cuestión migratoria o los servicios sociales fueron clave para quienes quisieron «recuperar el control» y salirse de la UE, pero lo cierto es que ni los acuerdos con terceros paÃses -como el que se alcanzó con Ruanda para deportar inmigrantes- ni las polÃticas más o menos abiertas socialmente como las que han propuesto los laboristas han sacado a los británicos de una crisis ya sistémica. No hay demasiados datos para la esperanza una década después del referéndum. El Reino Unido crece hoy a un ritmo inferior al de las décadas anteriores. Su economÃa ha avanzado un 1,4% anual de media, cuatro décimas menos que antes de abandonar la UE, mientras que la Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés) calcula que la productividad es un 4% menor de lo que habrÃa sido sin la salida de la Unión Europea.
Esos datos, en realidad, son consecuencia del momento polÃtico que atraviesa el paÃs. Adrián Caballero, politólogo y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple PolÃtica, cuenta a 20minutos que de la crisis no han sacado al Reino Unido ni los laboristas ni los conservadores, por lo que «no se puede atribuir la crisis a un solo partido. Y, para rematar, Nigel Farage lidera las encuestas. El mismo Nigel Farage que ganó el referéndum, por decirlo asû, recuerda, sobre el verdadero ‘padre’ del brexit.
«Se suele decir que el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania. Pues parece que la polÃtica británica es un deporte en el que juegan dos partidos, laboristas y conservadores, y al final siempre acaba ganando Farage», desarrolla el politólogo, que además recuerda lo que pasó en 2016 como un error de percepción de los tories en aquel momento. «Creo que David Cameron no midió bien la convocatoria del referéndum. Pensó que saldrÃa victorioso, como le ocurrió con el referéndum de Escocia, que podrÃa acallar las voces crÃticas dentro del Partido Conservador o incluso neutralizar polÃticamente a Farage. Pero hizo mal los cálculos».
La realidad del Reino Unido se ha convertido en una pelÃcula, y Caballero cree que el paÃs sà tiene solución. Y hace otro sÃmil con la serie The Newsroom. «La primera escena se hizo muy famosa. Le preguntan al protagonista por qué Estados Unidos es el mejor paÃs del mundo y él responde enumerando todas las razones por las que no lo es. Y termina con una frase muy acertada: el primer paso para resolver un problema es reconocer que existe. En ese caso concluye que Estados Unidos no es el mejor paÃs del mundo». Eso pasa a ojos del politólogo con el caso británico. «El sistema polÃtico británico tiene solución, pero el primer paso pasa por admitir que el problema es sistémico. A partir de ahà habrá que ver hasta qué punto existe la valentÃa de relacionar ese problema con el brexit«, sentencia.
«No sé si puede hablarse de que el brexit fue un error, porque fue una decisión tomada en referéndum, aunque el resultado fuera ajustado. Decir que fue un error puede interpretarse como decir que la gente votó mal«. Pero sà se puede reconocer abiertamente, sostiene, que la salida de la UE «ha tenido consecuencias que hay que analizar y que, por unas razones u otras, esas consecuencias han sido negativas para la economÃa y para el sistema polÃtico», añade.
Decir que fue un error puede interpretarse como decir que la gente votó mal
¿Qué análisis tiene que hacer entonces el Reino Unido? Los partidos, comenta Caballero, «tienen que dejar atrás la dicotomÃa» que nació del brexit. Y por otro lado «empezar a entender cuáles son las demandas de los ciudadanos». Además, tiene que resolver más dudas: «Si volver a la Unión Europea sigue siendo un tema polÃticamente imposible, entonces habrá que explicar qué relación se quiere tener. Y, si el Reino Unido decide mantener el modelo actual surgido del brexit, también habrá que explicar con honestidad cuáles son sus consecuencias, tanto las que se prometieron como las que no se contaron», se cuestiona.
Vista la foto completa, resulta entendible que la opinión pública británica haya girado de forma notable en cuanto a su percepción de la UE. Las encuestas muestran que una mayorÃa de los ciudadanos considera que abandonar la Unión Europea fue un error y verÃa con buenos ojos un acercamiento a Bruselas. Un sondeo del European Council on Foreign Relations (ECFR) sitúa en el 52% el apoyo a un eventual reingreso del Reino Unido en la UE, mientras que el 75% respalda estrechar las relaciones con el bloque comunitario. Otros estudios, como los de YouGov, reflejan una tendencia similar: alrededor del 70% de los británicos apuesta por una relación más estrecha con la Unión, aunque existe menos consenso sobre la conveniencia de volver a ser miembro de pleno derecho.
¿Cuál serÃa el termómetro para saber que el Reino Unido empieza a recuperarse? Caballero lo tiene claro: «Que los laboristas o los conservadores vuelvan a liderar las encuestas y que Nigel Farage deje de marcar la agenda. Si ese es el objetivo, la receta es bastante clara: hablarle a la ciudadanÃa, explicar cuál es el proyecto de paÃs, dejar de reducir el debate a brexit si o brexit no, no asumir el marco de la derecha radical en cuestiones como la inmigración y centrarse en resolver los problemas reales».
El Reino Unido está por coserse. Después de diez años permanecen las dudas; las preguntas que se responden con monosÃlabos se acumulan sin que haya análisis de fondo, avisan los expertos, y Andy Burnham, hasta ahora exitoso alcalde de Manchester, llegará al poder como el séptimo primer ministro en una década y tendrá que hacer lo que otros seis no hicieron: que la herida deje de sangrar.
