Publicado: junio 23, 2026, 11:28 am
El Gobierno ha propuesto en Consejo de Ministros el nombramiento de Juan José Ganuza Fernández (1968) como presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en sustitución de Cani Fernández, cuyo mandato expiró el pasado 16 de junio. Ocupará el cargo por un periodo de seis años sin posibilidad de reelección, medida que tiene por objetivo sortear el ciclo político.
Ganuza es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Economía por la Universidad Carlos III. Completó su formación investigadora como postdoctoral en la University of California Los Angeles (UCLA) y en el Institut d’Économie Industrielle de Toulouse, uno de los centros de referencia mundial en organización industrial y regulación. Es catedrático de Economía y Empresa en la Universitat Pompeu Fabra, donde acumula cerca de tres décadas de trayectoria académica especializada en política de competencia, regulación de mercados, economía digital y contratación pública.
Desde 2014 dirige la división de Competencia y Regulación de Mercados en Funcas (las antiguas cajas de ahorros) en el que ha liderado proyectos de investigación aplicada con incidencia directa en el diseño de políticas públicas. La CNMC no es una casa desconocida para Ganuza, ya que ha colaborado de manera continuada con el organismo en seminarios y publicaciones especializadas. En el momento actual es presidente del Área de Economía de la Agencia Estatal de Investigación (AEI).
Asimismo, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha propuesto la renovación de tres nuevos consejeros. Se trata de Carmen Balsa, Joan Capdevila y Marina Echebarría Sáenz. Los candidatos planteados por Carlos Cuerpo deberán comparecer ante la Comisión de Economía y Transformación Digital del Congreso y pasar por el visto bueno del Partido Popular y Vox que, previsiblemente, rechazarán. Posteriormente, deben ser nombrados por el Consejo de Ministros a través de un Real Decreto.
Balsa, economista de formación y miembro del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, ejerció como directora de gabinete de la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño entre 2018 y 2021. Capdevila, por su parte, que fue diputado del Congreso durante cuatro legislaturas consecutivas de 2015 a 2024, ejerció como presidente de la comisión de Industria y portavoz de las comisiones de Transición Ecológica y de Economía, con conocimiento directo del marco regulatorio de la CNMC. Además, ha sido delegado del Govern de la Generalitat de Cataluña en Madrid (septiembre 2024-septiembre 2025).
Por último, Echebarría Sáenz es catedrática de Derecho Mercantil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid en la que ha desempeñado una larga carrera por más de 38 años ocupando diversos cargos académicos. A diferencia de la renovación anterior, Moncloa no se ha demorado varios meses como ocurrió en sustitución del anterior presidente José María Marín Quemada, ya que su mandato expiró en septiembre de 2019, pero no se logró una renovación hasta pasados nueve meses por el bloqueo político que sufría España en ese momento y la irrupción de la pandemia.
La semana pasada Cani Fernández pidió que su futuro suceso contase con capacidad técnica, especialmente, en materia de competencia, y que tuviera sentido común. De estos seis años de mandato destacan la multa histórica a Booking de 413 millones por abusar de su posición dominante; la sanción de casi 204 millones a Acciona, Dragados, FCC, Ferrovial, OHLA y Sacyr por alterar licitaciones públicas, así como los 194 millones a Apple y Amazon por restringir la venta de productos de la marca en la plataforma de comercio electrónico.
Otro de los desafíos más relevantes que ha tenido que asumir ha sido el análisis en 2025 de la OPA de BBVA sobre Banco Sabadell, una operación que aprobó con condiciones en fase II. Esto otorgaba al Ejecutivo capacidad para intervenir vía Consejo de Ministros, tal y como hizo hace justo un año con el veto a la fusión por tres años. El hito radicaba en que era la primera vez que una fusión bancaria llegaba a esta fase, algo que no había sucedido ni con CaixaBank ni con Bankia, que supuso la mayor operación de la historia financiera en España.
