Publicado: junio 16, 2026, 1:44 pm
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, que deberá ser firmado el próximo viernes 19 de junio, no ha alejado del todo la incertidumbre sobre la solidez de la paz ante la inestabilidad en lugares como el Líbano y la actitud unilateral de Israel. Sin embargo, los mercados internacionales no han esperado mucho para hacer una lectura positiva de la situación y así se han reflejado también en las cotizaciones de productos como el trigo, la soja y el maíz con destacadas caídas en la apertura.
Tales son los casos de los futuros de trigo que cotizan en París que abrían con caídas de un 1,75% hasta los 199,75 euros la tonelada en los contratos más cortos (julio), mientras que el maíz comenzaba la sesión con rebajas del 3,25% hasta situarse alrededor de 209,5 euros/tonelada., informa EFE. En la bolsa de Chicago, las caídas eran del 2,25% en maíz, del 10 en soja y del 5,5% en el trigo, informa EFE.
A mitad de sesión, en el mercado de Chicago los futuros de soja y maíz seguían con ligeras caídas especialmente en los contratos más cortos con caducidad en julio, aunque los retrocesos de los precios no llegaban al 1%. El trigo ya enfilaba su recuperación y volvía a subir algo más de un 1%. En la capital francesa, el otro gran mercado que opera Euronext, el trigo y maíz también registraban retrocesos especialmente en los contratos de menor plazo registrando de entre 0,5 y 1,5% .
Mejores perspectivas de cosecha globales
A todo lo anterior se une que las perspectivas de cosecha a nivel internacional son positivas. El último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en inglés), correspondiente al mes de junio y toda una referencia a nivel internacional, ha revisado al alza sus previsiones aumentando sus proyecciones en 6,8 millones de toneladas para la campaña de 2026/2027 y, ahora, apunta a una cosecha mundial de cereales de 2.414,5 millones de toneladas.
El principal aumento se concentra en cereales como la cebada, avena o maíz cuya producción global incrementa en 5,8 millones de toneladas alcanzando los 1.594,4 millones, impulsada especialmente por India. Una cifra que es ligeramente inferior a la de la campaña de 2025/2026. En el caso del maíz los estadounidenses han subido sus proyecciones en 5 millones de toneladas y apuntan a una cosecha mundial de 1.300,3 millones de toneladas, mientras que el trigo alcanzaría los 820 millones, según el USDA. Un dato ligeramente mayor de la previsión anterior aunque lejos de los 844,3 millones de toneladas en 2025/2026.
«Movimientos coyunturales»
Para el secretario general de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE), José Manuel Álvarez, estamos más bien ante «movimientos coyunturales» propios de un merado que describe como «muy volátil» en esta época del año. Álvarez recuerda que el sector cerealista se ve impactado de una forma indirecta por la situación del Estrecho de Ormuz, a pesar de haberse alcanzado un acuerdo, ya que por esta zona sí pasan muchos de los insumos que utilizan los productores.
España, el paisaje tras una cosecha histórica
España es deficitaria y necesita importar cereal: Frente a unas necesidades estimadas para la campaña 2025/2026 de hasta 36,71 millones de toneladas (de los que 26,7 millones irán destinados a la alimentación animal) se estima una producción local de 20,5 millones de toneladas, según el último cálculo de Cooperativas Agro-alimentarias. Esto es un 22,83% menos que en 2025 que registró una producción histórica de 26,6 millones solo por debajo de la de 2020.
Un comportamiento que, desde esta organización agraria, atribuyen a la evolución climatológica con fuertes precipitaciones durante la siembra a principios de año seguido por fases de altas temperaturas y lluvias irregulares. En un informe publicado este martes, AgroBank (Caixabank) y Agrifood Comunicación, coinciden en que la cosecha para este año de cereal será un 23% menos ascendiendo a los 20,56 millones de toneladas, aunque por encima del promedio de las últimas 5 campañas. Lo que atribuyen a la capacidad de adaptación del sector, con una reducción de las superficies de cultivo y el encarecimiento de insumos como los fertilizantes.
A lo que se le suma un precio en origen, el que reciben los agricultores por su cereal, que los productores consideran bajo y que no garantiza la rentabilidad de las explotaciones. Las cotizaciones apenas se han movido esta última semana en las principales lonjas agrarias y, según el informe de Agrifood Comunicación y Agrobank, los precios se van a mantener «débiles» para el trigo blando de una media de 210 euros/tonelada por 220 euros la tonelada de maíz. Lejos quedan los picos de 500 euros/tonelada de 2022 y apuntan a una estabilización de entre 200 y 260 euros/toneladas.
Todo lo anterior ha llevado a las principales organizaciones agrarias como Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones a dar la voz de alarma y solicitar ayudas para el sector. Fuentes del sector, consultadas por este medio, creen que «el mercado esta más pendiente del avance de cosechas» que de las perspectivas de paz entre Estados Unidos e Irán y que el entendimiento «ya está descontado en precio» por lo que las bajadas vendrían por una mayor producción a nivel internacional.
«Al precio del carburante le costará bajar»
Sin embargo, matizan, que «al precio del carburante le costará bajar» algo que tendrá su impacto en el valor final del cereal que se transporte desde zonas de producción hasta las de consumo ganadero. Las fuentes consultadas optan por la prudencia porque, explican, todavía la cosecha está comenzando especialmente en cebada y trigo en zonas como Cataluña y Aragón por lo que consideran que aún es pronto para hablar de tendencias.
Mirando a Chicago
Álvarez (ACCOE) constata que «el precio del cereal lo determina la Bolsa de Chicago repercute independientemente de la cosecha que tengamos» y recuerda que «en 2023 tuvimos una de las peores de la historia, sin embargo, el precio se mantuvo». El secretario general de la patronal de los comerciantes de cereales y de oleaginosas concluye que «somos receptores para lo bueno y lo malo». También lamenta que la rentabilidad de los agricultores se encuentre «bajo mínimos».
