Publicado: junio 1, 2026, 5:24 am
LG cerró su división de móviles en 2021. El adiós de marcas conocidas nunca agrada, y en su caso particular se lamenta porque además coincidió con una etapa en la que estaba apostando por la experimentación y las ideas innovadoras. Uno de sus últimos smartphones se recuerda especialmente por su arriesgada y loca condición: el LG Wing, que con su pantalla giratoria llevó el concepto del doble panel a un territorio que no se ha vuelto a explorar.
El singularísimo LG Wing, símbolo de su extinto Explorer Project, llegó en 2020, año pandémico. En España costaba 1.100 euros. Irrumpió en un contexto en el que afloraban las primeras generaciones de plegables y en el que la marca coreana estaba con modelos como el LG G8X ThinQ y el LG V50 ThinQ 5G, a los que se les podía añadir el accesorio Dual Screen, una funda tipo libro para operar con un segundo panel.
Cerrado parecía un dispositivo normal, si bien al empujar la pantalla ligeramente desde el lado derecho, esta giraba 90 grados quedando dispuesta en horizontal, movimiento que a su vez suponía la aparición de la pantalla secundaria alojada debajo, de perfil más cuadrado.
Con su esencia desplegada, el LG Wing tenía forma de ‘T’ y hacía pensar en una especie de cruz. Diseñado para la multitarea, podía usarse con la orientación que se desease, ya que la interfaz se adaptaba en función de cómo se cogiera. Es decir, no solo podía verse el contenido en ‘T’, sino también con la pantalla principal en vertical en lugar de en horizontal, lo que suponía que esta quedara a la izquierda y la pequeña, a su derecha.
Había aplicaciones adaptadas para el que contenido se reprodujera en ese formato doble, pero en no pocos casos estas no estaban optimizadas para ello. Más allá del gaming, el uso más recurrente era el de ver vídeos con la principal en horizontal y realizar consultas o escribir mensajes con el panel cuadrado complementario.
Su modo en ‘T’ revestía carácter práctico en cuanto a la grabación de vídeo con gimbal al ofrecer una estabilización profesional. En el modo gimbal, los controles iban en la pantalla cuadrada.
La pantalla giratoria alcanzaba las 6,8 pulgadas y contaba con un mecanismo pop up para la cámara para selfis. La pantalla secundaria llegaba a las 3,9 pulgadas, en la línea de los paneles externos de los actuales plegables tipo libro.
Sus otras prestaciones
Fuera de lo giratorio, basaba su rendimiento en el procesador Qualcomm Snapdragon 765G (conectividad 5G), de los destacados entonces en la gama media, y venía con una cámara principal de 64 MP (junto a una de 13 MP y otra de 12 MP) y batería de 4.000 mAh. Lanzado en una configuración de 8 GB + 128 GB, entro en escena con Android 10.
