Publicado: mayo 26, 2026, 3:00 am
La llegada de un bebé cambia la vida en todos los sentidos, sobre todo en el económico. Y no es para menos. Tener un hijo supone un importante aumento de los gastos. Incluso los ingresos pueden variar si alguno de los padres reduce su jornada laboral o solicita una excedencia para conciliar. Por eso, es fundamental reorganizar el presupuesto familiar y revisar los ingresos, gastos, ayudas… Y también anticiparse a imprevistos. El Banco Sabadell ha propuesto cinco pasos a seguir en esta nueva etapa.
1. Analizar la situación financiera
Lo primero que debe hacer una familia es revisar cómo impacta la llegada del bebé en la economía del hogar con los nuevos gastos: ropa, pañales, alimentación, medicamentos, guardería… Y tener en cuenta los ingresos, que pueden haber variado.
2. Priorizar gastos
Otro truco es dividir los gastos familiares en tres grupos, según su prioridad: esenciales (vivienda, comida, suministros, salud…), importantes pero ajustables (educación, servicios contratados…) y prescindibles (ocio, gastos duplicados, compras no planificadas…). Esto debe revisarse cada mes para detectar gastos que pueden reducirse.
3. Buscar ayudas y beneficios fiscales
Al rehacer el presupuesto familiar también es clave conocer las ayudas y beneficios fiscales que pueden solicitarse. Estas pueden variar según la situación económica, laboral y el lugar de residencia de la familia. Una de las más conocidas es la deducción por maternidad en el IRPF, que puede alcanzar hasta 1.200 euros anuales por hijo, además de posibles incrementos por gastos de guardería o educación infantil autorizada.
4. Crear un ‘colchón’ para imprevistos
Disponer de un fondo de emergencia es fundamental, sobre todo con la llegada de un bebé. Los gastos inesperados pueden multiplicarse, por lo que es recomendable contar con un ahorro equivalente a entre tres y seis meses de gastos familiares.
5. Planificar a futuro
La llegada de un hijo obliga a planificar objetivos futuros relacionados con la educación, la vivienda o la estabilidad económica de la familia. Por eso, es importante establecer un hábito de ahorro periódico, revisar seguros (de vida, salud, hogar…), adaptar la planificación fiscal a la nueva situación y analizar las deudas y evitar financiar gastos innecesarios.
