Publicado: mayo 26, 2026, 3:00 am
Estábamos acostumbrados a ir a una tienda de muebles tradicional, comprar lo que nos hiciese falta y esperar pacientemente a que viniesen a traernos la mesa, estantería o cómoda que habíamos adquirido. Y todo ello asumiendo que la inversión iba a ser costosa. Pero hace 30 años, una empresa nórdica aterrizó en la España peninsular -tras una primera experiencia en Canarias a finales de los años 70 a través de un modelo de franquicia- para rompernos todos los esquemas.
Fue en mayo de 1996 cuando llegó a Badalona (Barcelona) la tienda del mueble bueno, bonito y barato con la filosofía del ‘hazlo tú mismo’. Como no podría ser de otra manera estamos hablando de Ikea, una compañía que ha transformado radicalmente el sector facilitando a todos los consumidores el acceso a productos sostenibles de calidad, con un diseño moderno y precios bajos que en muchos casos resuelven problemas reales de espacio y almacenamiento en hogares cada vez más pequeños.
Con la expansión de Ikea en España, millones de españoles han aprendido a pronunciar nombres complicados como Ektorp, Kallax o Malm y a montar sus propios muebles enfrentándose, una y otra vez, a escuetas instrucciones, lo que contribuye a aumentar la satisfacción de compra. Precisamente, ese paquete plano (flat-pack) que todos alguna vez hemos transportado en el coche es la innovación más importante en la historia de la firma, ya que cambió por completo la forma de fabricar, almacenar, transportar y vender mobiliario en todo el mundo, abaratando así enormemente los costes logísticos.
Según datos de la consultora EY, ocho de cada diez hogares en España tienen al menos un mueble Ikea. En la actualidad, la firma sueca suma más de 80 puntos de contacto físico con cuatro formatos diferenciados: tiendas tradicionales, tiendas urbanas, espacios de planificación y puntos de recogida de pedidos.
«Llegamos a España con una visión muy sencilla, pero muy poderosa, que sigue guiándonos hoy: crear un mejor día a día en los hogares. En estos 30 años hemos cambiado mucho. Hemos pasado de una sola tienda a estar presentes en decenas de lugares; de unas pocas sillas a casi 10.000 personas trabajando en IKEA; de vender muebles a impulsar proyectos sociales, recuperar naturaleza en Doñana, generar oportunidades de empleo y llegar a sitios que entonces solo podíamos imaginar. Pero hay algo que no ha cambiado: nuestro compromiso con las personas y con sus necesidades reales», ha señalado Carl Aaby, CEO de Ikea en España, en un comunicado que ha hecho público la multinacional.
«Para nosotros, mantener los precios bajos no es solo una prioridad comercial: es lo que nos permite conseguir que un mejor hogar esté al alcance de la mayoría y por tanto cumplir con la visión de nuestro fundador Ingvar Kamprad cuando creó la compañía», ha asegurado.
La experiencia Ikea: comida barata y ruta guiada
La experiencia en Ikea va más allá de los muebles y pequeños accesorios. Desde la apertura de la tienda de Badalona ofrece comida típica sueca a precios muy asequibles, como sus famosas albóndigas con su palito con la bandera del país, su salsa marrón y su puré de patatas. Esta oferta ha seguido evolucionando y ahora mismo España cuenta con hasta 27 espacios de restauración, en seis formatos diferentes: el restaurante, el IKEA Café, Bistro, IKEA Deli, Bite y la Tienda de Alimentación Sueca.
Pero si hay algo característico en el exitoso modelo de tienda de Ikea es su ruta guiada, una estrategia que potencia la experiencia del cliente mostrándoles todo el catálogo y espacios decorados que inspiran soluciones reales y fomentan inevitablemente la compra por impulso.
En estos 30 años, la compañía sueca ha creado más de 20.000 empleos directos e indirectos, ha generado 31.315 millones de euros en ventas y ha aportado 12.256 millones de euros en impuestos a las arcas públicas españolas. «Estamos profundamente agradecidos a España por acogernos, por enseñarnos nuevas formas de vivir, por impulsarnos a innovar y, sobre todo, por acompañarnos en esta aventura durante estos 30 años», ha concluido Carl Aaby.
