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Los españoles echan cuentas al jubilarse para recuperar poco a poco sus ahorros sin que se les agoten durante su retiro

Publicado: mayo 15, 2026, 11:00 pm

Después de varias décadas dedicadas al trabajo y a ahorrar para disfrutar de una edad de oro al retirarse, las dudas invaden a muchos ciudadanos que desconocen cuál es la mejor fórmula para ir recuperando ese dinero en un punto óptimo: conseguir que ese patrimonio les dure durante los años en los que se encuentren jubilados ante una coyuntura marcada por las continuas subidas de precios, las inesperadas crisis económicas o las ingentes necesidades de una población que cada día precisa más cuidados sanitarios y sociales… La tentación que tienen los recién jubilados para casi inexorablemente por recolectar todos esos ahorros acumulados a lo largo de la vida laboral para disfrutar de ese capital desde el primer día. Como si no hubiese un mañana. Aunque esa estrategia implica numerosas consecuencias para una población que se enfrenta a muchos años, décadas en la mayoría de los casos, en los que las necesidades pueden ser muy exigentes. Así lo indica Pablo Bernal, country head para España en Vanguard, quien señala que «en un plazo tan prolongado , la volatilidad ya no es un simple fenómeno puntual, sino un componente habitual en los mercados». Es decir, hay que aprender a convivir con la incertidumbre y gestionar el dinero desde los 65 años -o los 67, según corresponda- con cabeza. La gran pregunta que deben hacerse quienes cada año se jubilan con un patrimonio acumulado durante toda su vida pasa por acertar en la mejor fórmula de recuperación. O lo que técnicamente se denomina como proceso de desacumulación: recorrer el camino inverso al ahorro durante la etapa como trabajador. Es decir, organizar las retiradas de fondos de los productos donde se encuentren guardados (depósitos, fondos, planes de pensiones, seguros de ahorro, etc.) «para evitar el agotamiento prematura del capital», indica Bernal. «Hay que mantener al mismo tiempo un nivel de vida estable y acorde con las expectativas», insiste este experto. Aunque las pensiones públicas proporcionan una base estable de ingresos, ese capital no tiene por qué cubrir necesariamente todas las necesidades del jubilado a lo largo de dos o tres décadas. Ni siquiera una prestación pública superior a los 1.700 euros al mes, como las que se están autorizando ahora para la generación del ‘baby boom’, llegan a ser suficientes con una visión a tan largo plazo. En España existen alternativas de ahorro privado con diferentes condiciones de rescate, desde los planes de pensiones , hasta los fondos o las carteras de fondos , que aportan «una flexibiliza estratégica cuando se enfrente el uso de estos fondos para costear la vida diaria», indican desde Vanguard. En este sentido, los planes de inversión en ETF (fondos cotizados) cada vez atraen a más inversores, considerándolos un plan para vender progresivamente participaciones de una cartera diversificada para generar liquidez de forma regular. Una de las reglas que los expertos financieros recomiendan a los recién jubilados para que planifiquen sus ingresos es la del 4%. Consiste en aglutinar todo el ahorro disponible al retirarse del mercado laboral y coger un 4% de ese importe durante el primer año de jubilación. En los siguientes ejercicios, debe ajustarse esa cantidad de dinero del 4% pero teniendo en cuenta la evolución de la inflación de cada año. Por ejemplo, con un patrimonio acumulado de 100.000 euros, el primer año sería recomendable utilizar 4.000 euros (el 4%). En el segundo año, si la inflación ha sido del 2%, habría que disponer de 4.080 euros. Y así sucesivamente… Es decir, siempre partir de un 4% pero ajustándolo a la inflación anual. Esta fórmula del 4% también es infalible e incorpora algunos ‘peros’. Por ejemplo, es demasiado rígida ante posibles acontecimientos inesperados en nuestras vidas; utiliza los rendimientos históricos del mercado; o asume un horizonte temporal de 30 años, entre otras desventajas. Por ello, existen otras alternativas, como adoptar una tasa anual de gasto personalizada, basada en la situación personal, familiar y financiera , la cartera de inversiones y la tolerancia al riesgo, para después actualizarla periódicamente. Además, hay que tener en cuenta que habitualmente el gasto disminuye a lo largo de la jubilación, pese a los costes de la dependencia en la gran edad. Los planes de pensiones siempre han constituido el mejor ejemplo sobre cómo saber gestionar con cabeza el dinero ahorrado en este tipo de productos durante la vida laboral una vez llega el momento de retirarse. Hay que tener en cuenta que las prestaciones obtenidas de estos planes siempre se consideran rentas del trabajo y tributan en función de la modalidad elegida para realizar el rescate. Cuando se dispone en forma de capital o renta única, los importes correspondientes a aportaciones realizadas hasta el 31 de diciembre de 2006 disfrutan de una reducción tributaria del 40% sobre las aportaciones y sobre sus rendimientos. El plazo establecido para poder beneficiarse de dicha reducción en el marginal, dependerá de la fecha en que se haya realizado la contingencia. El 60% restante se sumará a la base imponible. Y si el rescate se realiza en forma de renta periódica -el cobro mensual o anual del plan, poco a poco- se incorpora directamente a la base imponible del IRPF. ¿Ventaja? El impacto fiscal es menor, proporcionalmente hablando, que hacerlo en forma de pago único.

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