Publicado: mayo 14, 2026, 4:49 pm
Carlos Alcaraz y Kylian Mbappé han sido los grandes protagonistas del especial dedicado a las estrellas del deporte de ‘Vanity Fair’. La aparición del futbolista francés del Real Madrid coincide con un momento de fuertes críticas a su figura por una alegada falta de compromiso con el club y el equipo. El máximo goleador del Real Madrid en la presente temporada habló sobre muchas y muy diferentes cuestiones, desde el Mundial que comienza a mediados del mes de junio a cómo vivió personalmente su salto a la fama hace ya unos años. «Cuando cumplió los 12 años, ya se había corrido la voz entre los ojeadores de toda Europa sobre este niño mágico de los suburbios de París. Pronto recibió ofertas para hacer pruebas en grandes clubes, entre ellos el Chelsea y el PSG. Zidane le llevó a Madrid en un intento por convencerlo de que se uniera al Real Madrid. Sus padres gestionaron con cautela su incipiente carrera y rechazaron las ofertas de los clubes más importantes para permitirle un comienzo más pausado cerca de casa», recuerda ‘Vanity Fair’. Eso sí, en la entrevista concedido a la mencionada revista, Mbappé ha asegurado que no siempre ha sabido manejar la fama como le hubiera gustado. Una de las consecuencias directas de ser famoso es no pasar desapercibido allá por donde va, algo que Mbappé, a sus 27 años (cumplirá 28 en diciembre) ya asume con total naturalidad. «Por supuesto, es duro, porque tienes la sensación de que ya no te perteneces a ti mismo, de que perteneces a todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, es una vida que elegimos. Quizá no hasta este punto, pero la elegimos de todos modos. Nos comprometimos a esto», reflexionó Kylian sobre las ventajas e inconvenientes de ser una celebridad. Esta vida que de alguna manera Mbappé ha elegido al dedicarse a esta profesión es que su vida personal está bajo escrutinio constante de prensa y fanáticos, de modo que las actividades más cotidianas son casi imposibles de llevar a cabo. Otras como unos días de vacaciones en otro país son cuestionadas y debatidas en las tertulias. «Es difícil centrarse en lo negativo cuando millones y millones de personas expresan su gratitud, su reconocimiento y su cariño. Así que me parece un poco desagradecido quejarse», continúa el crack francés. Eso sí, tal y como ha reconocido a ‘Vanity Fair’, «no siempre he sabido manejar muy bien esta situación». Todo por su salto a la fama a una temprana edad. «Me hice famoso muy joven. Por eso no tenía la madurez, la apertura mental ni la empatía necesarias para ponerme a veces en el lugar de los demás y comprender que, en ocasiones, solo me verán una vez; nunca volverán a hacerlo, salvo en la televisión. Así que ahora intento ser un poco más comprensivo, aunque a veces la gente se pase de la raya».
