Publicado: mayo 5, 2026, 11:43 am
El presidente del Real Madrid tiene una particular visión para valorar el ambiente de un vestuario tan complejo como lo es el del primer equipo blanco. Si los jugadores están contentos con el entrenador, es más fácil que lleguen las victorias. Si los futbolistas, en cambio, no tienen química con el técnico, lo normal es que se produzcan más derrotas de las que un club como el Madrid puede admitir. De ahí que en su análisis interno de lo sucedido esta temporada, como ya desveló ABC hace un par de semanas , se considere el responsable de haber traído dos entrenadores que, bajo el prisma del presidente, no han sabido entender el vestuario del Madrid. Para Florentino, la calidad de la plantilla es muy superior a los números de esta temporada. Y también de la pasada. Entiende que tiene un equipo de sobra para ganar títulos y que en la plantilla hay al menos cuatro de los diez mejores jugadores del mundo, pero más allá de este pensamiento del presidente, hay unas cuantas más variables que el talento que influyen en el devenir de un equipo. Una de ellas es el compromiso y el buen comportamiento de los jugadores respecto a la autoridad, que es el entrenador. Eso no ha sido así esta temporada, con un buen número de jugadores con actitudes impropias de lo que exige el escudo del Real Madrid. Todo comenzó en el mes de agosto, cuando Xabi Alonso decidió que Vinicius sería suplente en la semifinal del Mundial de Clubes contra el PSG, algo que no gustó al brasileño. Luego, una lesión de última hora de Trent cambió sus planes y Vinicius acabó jugando desde el inicio, pero como atacante por banda derecha, lo que tampoco agradó al brasileño. Ahí se sembró una semilla que se acabaría convirtiendo en mala hierba. La distancia entre Vinicius y Xabi continuó después de las vacaciones, con un inicio de temporada en el que el brasileño alternó titularidades y suplencias, además de unas cuantas sustituciones cuando iniciaba el partido. Y todo explotó en aquel clásico en el que Vinicius puso la primera piedra del despido de Xab i. O la segunda. Porque ya antes de aquel acto de rebeldía del brasileño, hubo dos más, protagonizados por Valverde y Bellingham. El uruguayo, en la previa del partido en Almaty, y con los dos laterales derechos lesionados, dijo que no había nacido para jugar en esa posición. Eso le costó la suplencia ante el Kairat y, cuando le tocó calentar, lo hizo con las manos anudadas a su espalda mientras veía el partido, como un jubilado que sale a ver obras. Una imagen que dio la vuelta al mundo. En el caso de Bellingham, el enfado del inglés vino por sus dos suplencias consecutivas tras el 5-2 en el derbi del Metropolitano. Xabi incluyó al inglés con calzador en el once porque no estaba aún listo para un partido de esa enjundia. Llevaba dos meses de baja por la operación en el hombro izquierdo y le faltaba ritmo de competición, pero Alonso pensó más en los galones que en la meritocracia, y lo pagó con una goleada ante el Atlético que Florentino apuntó en rojo. Luego, Xabi reculó y, aunque nunca confesó públicamente que la titularidad de Bellingham fue un error, sus hechos sucesivos dejando al inglés en el banquillo le delataron. De eso tomó nota Jude, que se sintió señalado y ya nunca tuvo una relación fluida con el tolosarra. El adiós de Xabi y la llegada de Arbeloa calmó esta relación insostenible de pesos pesados del vestuario con Alonso , pero a la vez que se cerraba esa puerta se abría otra. Con el salmantino en el banquillo, los incendios no terminaron. Cambiaron los protagonistas, pero no el fuego. Vini, Valverde y Bellingham han sido más felices con Álvaro, pero no así un número importante de jugadores españoles. Carvajal, Asencio, Ceballos y Carreras han tenido desencuentros importantes con el todavía técnico blanco. En el caso del capitán, Arbeloa considera que Dani ha mirado más por sí mismo y su deseo de jugar para poder estar en el Mundial, que por el equipo. Su cortante respuesta cuando se le preguntó por ello tras la victoria ante el Alavés evidenció un distanciamiento que no tiene solución. Como tampoco tiene remedio su relación con Ceballos. Desde el primer partido, el de la eliminación de Copa en Albacete , en el que ni siquiera jugó un solo minuto a pesar de que había nueve bajas, el utrerano entendió que sería un jugador residual para Arbeloa. Y así ha sido hasta que hace dos semanas llegó a su despacho para decirle que no quería tener trato directo con él. La consecuencia es que ya ni entra en las convocatorias. Lo mismo que le pasó a Asencio. El canterano forzó para el decisivo partido en Vigo, en el que el Madrid se jugaba no descolgarse definitivamente de la Liga y lo hacía con una plaga de bajas en defensa. Raúl, muy limitado tras jugar varios meses con una fisura en la tibia y tras salir de un esguince cervical, dio un paso al frente y ayudó a ese 1-2 tan importante contra el Celta, pero cuatro días después Arbeloa no le dio ni un solo minuto ante el City, lo que provocó el mosqueo y las explicaciones pertinentes, que no fueron en el tono ni la forma adecuadas. Y hasta que no pidió perdón a Arbeloa y al resto de compañeros, no volvió a entrar en una lista. Y, cuando lo hizo, ya apenas ha tenido minutos. Un caso parecido al de Carreras, que salió señalado del último partido de la primera fase de Champions, en Lisboa, donde el Madrid cayó 4-2 ante el Benfica y eso le condenó a la repesca. Aquel partido le hizo perder al gallego su estatus de titular. Si Mendy estaba listo, jugaba Mendy. E incluso hubo partidos también para Fran García. Todo eso lo fue acumulando semana tras semana hasta que Carreras explotó también de malos modos, como Asencio. Otra reunión de Arbeloa y un jugador español con palabras fuera de lugar y otro castigo. De Vinicius, Valverde y Bellingham al grupo de los españoles: un vestuario del Madrid demasiado insurrecto.
