Publicado: abril 30, 2026, 5:24 am
En muchas casas, por el tamaño o por la distribución de las habitaciones, el WiFi se convierte en un dolor de cabeza constante. Tienes contratada una buena conexión, pero luego llegas a la habitación del fondo o a la planta de arriba y la señal se pierde entre puntos muertos o llega tan débil que es casi como si no llegara. Lo primero que suele hacer la mayoría es comprar un repetidor WiFi, que coge la señal inalámbrica y la estira un poco más. Pero hay otra opción que en muchos casos es incluso mejor y más estable: un PLC, una alternativa prácticamente desconocida.
Un PLC —que significa ‘Power Line Communications’— es un sistema que utiliza algo que ya tienes por toda tu casa: los cables de la instalación eléctrica. Básicamente, se trata de un par de dispositivos que envían la conexión a internet a través de los enchufes, convirtiendo la red eléctrica en un enorme cable de red invisible.
Aunque pueda parecer brujería, es algo que lleva existiendo desde hace mucho tiempo, aunque sobre todo lo suelen utilizar las empresas. En algunas casas de nueva construcción está ya integrado directamente en la instalación eléctrica.
El funcionamiento es tan sencillo que no necesitas ser un experto para montarlo. El sistema suele constar de dos aparatos. El primero, que llamaremos emisor, se enchufa directamente a la pared cerca de tu router y se conecta a este mediante un cable Ethernet que suele venir en la caja. En ese mismo momento, tu conexión a internet empieza a viajar por la corriente eléctrica de tu casa.
El segundo aparato, el receptor, lo puedes enchufar en cualquier otra habitación donde necesites tener internet. Al conectarlo, este segundo dispositivo recoge la señal que viaja por la luz y te la entrega limpia y lista para usar.
La gran ventaja del PLC frente a los repetidores WiFi tradicionales es la estabilidad de la conexión. Los repetidores dependen de coger una señal inalámbrica que ya puede estar degradada por paredes, puertas o interferencias de los vecinos, y volver a emitirla. El PLC, al ir por cableado físico, evita todas esas barreras estructurales.
Es la solución perfecta para casas de varias plantas o con muros muy gruesos donde el WiFi simplemente no tiene ninguna posibilidad de atravesar sin perder casi toda su fuerza por el camino.
Además, los PLC actuales son muy versátiles. La inmensa mayoría de modelos no solo generan una nueva red WiFi fuerte en la habitación donde los enchufas, sino que además incluyen uno o varios puertos Ethernet en el receptor. Esto es oro puro si tienes dispositivos que necesitan la máxima velocidad y el mínimo retardo posible.
Puedes enchufar el receptor en el salón y conectar directamente por cable tu televisor inteligente para ver series en 4K sin parones, o llevarlo a tu despacho y enchufar el PC para jugar online o teletrabajar con la misma estabilidad que si estuvieras al lado del router principal.
Al elegir uno, solo tienes que fijarte en dos cosas: que la velocidad máxima que soporta el PLC encaje con la que tienes contratada en casa y, sobre todo, no enchufarlos en regletas o ladrones. Para que funcionen a pleno rendimiento y no pierdan velocidad, siempre deben ir conectados directamente al enchufe de la pared. Es una inversión pequeña que, en cinco minutos, te soluciona problemas de cobertura que llevabas meses sufriendo.
