Los bancos nórdicos se reponen del escándalo de lavado de dinero ruso - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Los bancos nórdicos se reponen del escándalo de lavado de dinero ruso

Publicado: abril 21, 2026, 3:30 am

En diciembre de 2018, Bill Browder, director ejecutivo de Hermitage Capital, recibió una visita inesperada en su oficina de Londres de la entonces consejera delegada de Swedbank, Birgitte Bonnesen. Browder es un conocido activista contra la corrupción y los abusos de derechos humanos en Rusia, a raíz de la muerte del abogado de Hermitage, Sergei Magnitsky, bajo custodia policial rusa en 2009. En el momento de su arresto investigaba un fraude fiscal de 230 millones de dólares.

«Convertimos en la misión de nuestra vida averiguar quién se benefició del crimen que condujo a su asesinato», aseguró Browder en aquel momento. Los documentos obtenidos por su equipo rastrearon fondos desde bancos rusos hacia cuentas en el extranjero, incluidas algunas en sucursales de bancos nórdicos que operaban en los Estados bálticos, en particular las operaciones en Estonia de Danske Bank. En 2016, los investigadores comenzaron a examinar miles de millones de dólares procedentes de transacciones sospechosas que fluían a través de esa sucursal y no fue hasta 2018 cuando Browder presentó una denuncia penal contra el banco.

Bonnesen quería saber si Browder planeaba presentar una denuncia similar contra la entidad con sede en Estocolmo, y le dijo que su banco no compartía los problemas de Danske, según él. Fue una postura que Bonnesen mantuvo públicamente. Sin embargo, Swedbank se vio arrastrado por el escándalo en cuestión de semanas, después de que periodistas obtuvieran documentos que mostraban que sus operaciones bálticas también habían procesado movimientos sospechosos procedentes de Rusia.

Lo que siguió fue una profunda crisis para el sector bancario nórdico, cuyas investigaciones concluyeron que los fallos en los procedimientos contra el blanqueo de capitales contribuyeron a que casi 230.000 millones de dólares vinculados a Moscú fueran transferidos ilícitamente a través de sucursales bálticas. El coste total para los bancos de la región ascendió a miles de millones en multas, cambios regulatorios y sustituciones en la dirección, repercutiendo en sus perspectivas y les obligó a invertir en reformas operativas. Swedbank pasó años en el punto de mira de las autoridades estadounidenses.

Casi una década después del inicio de las primeras investigaciones, el sector empieza ahora a salir de la sombra de la crisis. Por primera vez desde que estalló el caso, el informe anual de Danske no lo menciona. El departamento de Justicia de Estados Unidos cerró finalmente su revisión de Swedbank sin medidas el pasado mes de enero, quedando solamente una investigación pendiente por parte del departamento de servicios financieros del Estado de Nueva York. A medida que se desvanece, la crisis ha dejado una huella imborrable en el sector financiero nórdico.

«Es el mayor escándalo que ha golpeado jamás a la banca nórdica, y creó una gran incertidumbre para los bancos implicados«, asegura el analista de SEB, Andreas Hakansson. «Simplemente explotó. Hoy todos los bancos tienen enormes departamentos dedicados al blanqueo de capitales y al crimen financiero». Bonnesen fue destituida en marzo de 2019 y condenada en 2024 a quince meses de prisión por fraude relacionado con las declaraciones que hizo sobre los esfuerzos de Swedbank para combatir el blanqueo de dinero. El Tribunal Supremo de Suecia le concedió el derecho a apelar el pasado junio, y el caso fue visto a principios de marzo. Aún no hay sentencia. Ella declinó hacer comentarios.

Cuando los mayores bancos nórdicos se expandieron hacia los países bálticos mediante adquisiciones, heredaron procesos y sistemas de las entidades que compraron, así como clientes -muchos de ellos rusos no residentes considerados de alto riesgo de blanqueo u otras infracciones-. Las investigaciones en Danske Bank concluyeron que estas cuentas se habían utilizado para mover dinero vinculado al gobierno ruso y a otras entidades que deberían haber generado alertas.

Muchos inversores tomaron al pie de la letra la negación inicial de Swedbank de tener los mismos problemas que Danske, señaló Sverre Linton, responsable jurídico de la Asociación Sueca de Accionistas. «Pilló a muchos inversores por sorpresa (…). La cotización se desplomó y las consecuencias han perseguido al banco desde entonces». El Skandinaviska Enskilda Banken y el Nordea Bank también fueron incluidos en revisiones regulatorias, ampliando la crisis a las principales entidades de la región.

El impacto pudo haber sido enorme. En Suecia, las autoridades contemplaron la posibilidad de que EEUU restringiera el acceso de los bancos al sistema de compensación en dólares. Las sanciones por fallos en la lucha contra el blanqueo aumentaron considerablemente. En 2020, la multa a Swedbank fue de 4.000 millones de coronas (unos 386 millones de dólares). Tras el escándalo de Danske, Dinamarca multiplicó por ocho las multas y añadió la posibilidad de penas de prisión para directivos.

En junio de 2020, SEB recibió una sanción administrativa y una multa de 1.000 millones de coronas por «no identificar adecuadamente el riesgo de blanqueo en sus operaciones bálticas». En 2024, Nordea aceptó pagar 35 millones de dólares en EEUU para cerrar una investigación, mientras que en Dinamarca fue acusada de violar las leyes antiblanqueo entre 2012 y 2015. En Danske Bank, la crisis coincidió con amplios cambios en la dirección. Su entonces CEO, Thomas Borgen, dimitió el mismo día en que el banco publicó un informe sobre la magnitud de las transacciones sospechosas en Estonia. En diciembre de 2022, Danske Bank admitió fraude en EEUU y acordó pagar más de 1.200 millones de dólares al Departamento de Justicia, entre otras sanciones.

El coste financiero fue mucho más allá de las multas: los bancos gastaron millones en investigaciones, asesoramiento legal y reconstrucción de sistemas internos. Desde 2019, los departamentos de cumplimiento crecieron de forma notable. La incertidumbre sobre posibles sanciones futuras pesó sobre los inversores durante años. Ahora, con ese riesgo a la baja, se espera que Swedbank pueda repartir el 100% de sus beneficios en dividendos en los próximos años. «Probablemente estamos llegando a un punto en el que Swedbank pueda pasar página y respirar», agrega Linton.

Tras años marcados por el escándalo, los bancos nórdicos vuelven a hablar de expansión, aunque con controles más estrictos y mayor conciencia del riesgo reputacional. La expansión hacia los países bálticos se debió a una búsqueda de crecimiento, no a mala intención, pero subestimaron los riesgos. «No fue un proyecto malicioso danés o sueco. Veían los países bálticos como su patio trasero natural, pero no sabían lo que habían adquirido», explica Browder tras añadir que ahora los bancos escandinavos figuran entre los más «sólidos» en su lucha contra el blanqueo de capitales. «Nadie quiere que se repita lo ocurrido», expone.

Related Articles