Publicado: abril 2, 2026, 11:24 am
Hay personas que tildan a Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, 63 años) de «aventurero», otros le definen como «senderista», pero él prefiere decir que su profesión actual es la de «caminante». En realidad, podría ser las tres cosas al mismo tiempo. Aventurero porque se ha puesto como reto elaborar un sendero circular homologado como GR (gran recorrido), algo que no tiene en la actualidad ninguna otra comunidad autónoma en España. Senderista porque piensa recorrer a pie 2.300 kilómetros a lo largo y ancho de Extremadura durante cien etapas para crear rutas que sean atractivas a las personas que les gusta dar largos paseos y lo de «caminante» es de cosecha propia.
Hace cuatro años Calderón culminó la vuelta a España tras recorrer a pie 4.815 kilómetros en siete meses. Al llegar a un pueblo del interior, el encargado de un albergue le pidió que rellenara unos documentos. Al ver la casilla de «profesión» no lo dudó y puso «caminante». La persona que estaba al otro lado del mostrador le advirtió: «esa profesión no existe. No se arrugó y le espetó: «eso es lo que tú te crees». Desde ese día se define como caminante: «Muchas veces escribo relatos que se llaman `Historias de un caminante` donde, al final, se encierran todas las vivencias que voy teniendo y me gusta llamarlas así porque yo estoy aquí de paso y el próximo proyecto no sé de qué va a ser.
La vida del caminante pacense, como la de muchos otros españoles, cambió de forma radical tras la pandemia. Antes de la llegada del COVID-19 tenía un estudio de interiorismo que funcionaba a las mil maravillas. «Ni siquiera tenía que buscar trabajo porque me venía solo», recuerda. Y así durante muchos años, por lo que ya tiene cotizadas a la Seguridad Social más de cuatro décadas.
Sin embargo, ser director de proyectos le producía urticaria. «Todo dependía de mí», se lamenta. Ese exceso de responsabilidad le provocaba un estrés que, como él mismo dice, «degeneraba en pseudoenfermedades». Al finalizar su etapa de este martes 31 de marzo en Medina de las Torres explica con gran alivio que, a pesar de haber caminado todo el tiempo por un sendero lleno de flores, no estornudó ni una sola vez. «Es que antes padecía alergia todas las épocas del año y eso ya ha desparecido», añade.
Tampoco queda rastro de sus jaquecas, ni de su intolerancia a la lactosa o de su insomnio. «Cuando me pude relajar en casa por la pandemia me di cuenta de que nada de lo que había proyectado en mi vida desde joven se había cumplido, y lo hice justo en ese momento en que no sabíamos si la humanidad iba a desaparecer». A partir de entonces quiso dedicarse a lo que realmente le gusta. «Haber llegado hasta aquí es como la materialización de un sueño», repite hasta en dos ocasiones. Para su primera experiencia recorriendo España tiró de fondos privados y de sus ahorros. Ahora, la cosa pinta bastante mejor gracias a las subvenciones que le han concedido las diputaciones de Cáceres y Badajoz.
Hacer algo por Extremadura es algo que tenía pendiente desde hace unos años. Física y logísticamente ya estaba preparado. Llevaba más de un año organizando la ruta y seis meses de entrenamiento para evitar retrasos en forma de lesiones. Faltaba concretar el qué o el cómo «y es cuando me decidí a lanzar un proyecto de emprendimiento relacionado con la aventura y la divulgación».
En ese punto comenzó a tomar cuerpo la idea de generar un sendero circular de gran recorrido a lo largo y ancho de toda la región. No se trata de caminar a pie los más de 5.800 kilómetros que mide el perímetro de Extremadura, sino de que el trayecto transcurra por rutas homologadas por la Federación de Montaña extremeña y que cumplan estos tres requisitos: tener como máximo un 30 por ciento de asfalto, excluir el paso por fincas privadas y unir dos núcleos habitados.
El trazado inicial se hizo recorriendo los caminos a través de Google Maps y gracias al «profundo» conocimiento que posee Calderón de la zona fruto de los años que lleva de caminatas por la geografía extremeña. La financiación de las instituciones guarda relación con las premisas innegociables de hacer un proyecto de turismo sostenible y, al mismo tiempo, enfocado al desarrollo rural. Ambas las cumple, ya que no hay que realizar nuevas infraestructuras «debido a que todo el trayecto discurre por caminos que ya existen y porque busco un producto atractivo para senderistas de todo el mundo».
La experiencia siempre vale un grado. Y es que cuando recorrió toda España de arriba abajo se dio cuenta de que para ir a dos sitios bonitos «a lo mejor tenías que pasar por lugares horribles o atravesar polígonos industriales, pero en mi tierra he tratado de evitar todo eso para que quien venga pueda tener la seguridad de que vaya a ser un paseo de lo más agradable para sus ojos». De ahí que a la hora de elaborar los itinerarios que se adentran y vuelven a salir a los límites de la región los defina metafóricamente como «margaritas con pétalos» ya que sirven al mismo tiempo para potenciar paisajes idílicos con otros que no suelen aparecer en los mapas que hojean los turistas.
Durante su aventura, que comenzó el pasado 1 de marzo en el puente romano de Mérida, trata también de recoger las impresiones de gente a quien ya tiene fichada de antemano o que se va encontrando en el camino. Por ejemplo, este martes quiso mantener al término de su trigésima etapa una conversación con Isaac Rodríguez (PSOE), el alcalde Medina de la Torres que con 24 años es el más joven de la comunidad. ”Me interesaba conocer la visión de un político de esa edad y saber por qué un pueblo de 1.200 habitantes que está bastante envejecido deposita su confianza en alguien tan joven”. Calderón no tendrá quejas del regidor pacense. Ese día los albergues estaban cerrados y el hotel de cuatro estrellas “se salía de mi presupuesto”, así que le ofreció la ludoteca para descansar esa noche.
Al principio, el aventurero de Villanueva de la Serena quería aprovechar la ocasión de visitar 176 localidades extremeñas para conocer de primera mano «a personas relevantes por haber hecho algo para la comunidad» hasta que se dio cuenta de que es mucho más apasionante interactuar con gente “que te cuenta su historia vital”. ¿Motivo? Todo ocurrió hace unos días a raíz de un encuentro «muy emotivo» con un ganadero que le estaba esperando en la puerta de su cerca. «Sabía que iba a llegar porque aquí esta historia ha tenido bastante repercusión en los medios y en la redes sociales». No entraba en sus planes grabar aquella charla. Pronto cambió de opinión. La actitud del ganadero fue de total colaboración. No se opuso a que quedara testimonio en audio de aquella charla. “El hombre comenzó a contarme muy emocionado que el verano pasado un incendio había arrasado todo lo que había encontrado a su paso y que lo había perdido casi todo”.
El fuego pudo haberle costado la vida y, sin embargo, el hombre seguía relatando su historia sin apenas inmutarse. Le contó, incluso, que pese a haber sido tasadas sus pérdidas en 90.000 euros, la cifra no era lo suficientemente elevada como para haber sido indemnizado por la Administración. Para Calderón, la parte más reconfortante del relato de aquel ganadero fue cuando alabó la solidaridad mostrada por sus vecinos que le llevaron comida para alimentar a sus animales y hasta le prestaron maquinaria para que pudiera salir adelante. «Fue un testimonio que ni siquiera buscaba, Surgió de repente, y me llegó a emocionar muchísimo«.
A lo largo de su primer mes de caminata ya se ha dado cuenta de que aún le queda mucho trabajo por delante. Por ejemplo, en la tercera etapa entre Guareña y Medellin recorrió 30 kilómetros por una zona agrícola de asfalto «por lo que tendré que buscar nuevas rutas para hacerlas más atractivas». Hay veces que los paseos se alargan hasta los 38 kilómetros, por lo que en solo 30 días se ha hecho ya más de un tercio del recorrido, «así que en los próximos dos meses me quedan las etapas cortas». La rutina es siempre la misma, Un desayuno fuerte «a base tostadas con aceite y tomate», un bocadillo «de lo que sea» a media mañana y una cena consistente sin llegar a ser pesada.
El alojamiento lo suele tener apalabrado antes de llegar al siguiente pueblo donde pernocta en lugares tanto públicos como privados, o bien en hoteles y casa rurales. Hace unos días se quedó a dormir en un local de lo más curioso invitado por el Club de Turismo de Extremadura y situado muy cerca de Fregenal de la Sierra. Se trataba de un sitio de astroturismo. El cielo por esos lares está de lo más despejados del mundo. Se dice que es por el efecto en el ecosistema que provoca la presencia de las dehesas. El caso es que en aquel lugar se alquilaban telescopios para que cualquier persona situada en cualquier punto del planeta pudiera ver por control remoto el cielo extremeño.
En la mochila, que pesa unos cinco kilos, lleva «lo justo». Un par de pantalones, uno largo o corto porque la temperatura puede pasar de seis grados a primera hora de la mañana, «por lo que tengo que salir muy abrigado», a 20 al mediodía, unas zapatillas que se las pone cuando concluye la etapa y poco más. Para caminar siempre lleva una playeras trail running «porque son más ligeras y me amortiguan bien la pisada» que le vienen a durar unos mil kilómetros. En principio tiene pensado realizar las etapas en solitario, «aunque siempre hay alguien que se apunta espontáneamente». Los que no puedan seguirle a pie siempre podrán hacerlo a través de sus perfiles en Instagram, Facebook o en la plataforma Wikiloc bajo el perfil ‘Vuelta Extremadura Caminando’.
En Llerena se le juntó una mujer con dos perros «a la que luego trajo de vuelta a su pueblo un amigo» y en otra localidad un grupo de personas mayores «que ese día cambió su clase de gimnasia por acompañarme unos kilómetros». Otras veces son niños o personas con discapacidades físicas o mentales, no en vano el aventurero villanovense cuenta con la colaboración de la Asociación Española Contra el Cáncer, Proines Salud Mental y asociaciones de enfermedades raras. Además, entre las iniciativas que llevará a cabo destacan el ‘kilómetro solidario’, para dar visibilidad a causas sociales o ‘los 500 metros de inclusión’, con el que abrirá el recorrido a personas con discapacidad, mayores o escolares. «Cada día, cuando me levanto, es una cosa distinta sin saber cómo va a finalizar«, asegura.
