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Victoria Villarruel fue excluída de una cena en la Casa Rosada

Publicado: febrero 27, 2025, 9:08 pm

Este sábado, el presidente Javier Milei y la vice Victoria Villarruel volverán a verse después de casi cuatro meses sin hacerlo y sin que hayan desaparecido las diferencias. Será en la apertura del año legislativo, en el Congreso de la Nación y porque no queda más opción. En el Gobierno lo describen como un saludo “institucional”. Nada más. Y la prueba de esa relación quebrada es que Villarruel no fue invitada a la cena posterior que se celebrará en la Casa Rosada y a la que sí fueron invitados todos los miembros del Gabinete y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Villarruel está completamente marginada del Poder Ejecutivo desde hace meses y, más aún, del núcleo cercano del presidente. Su último vínculo con la Casa Rosada es Guillermo Francos, el hombre más dialoguista del Gobierno. “Es imposible llevarse mal con Guillermo”, como definen siempre en el Gobierno.

La última vez que el presidente y su vicepresidenta se vieron personalmente fue en noviembre pasado, en un acto de la Policía Federal. La distancia entre ambos ya era grande en aquella oportunidad, por una larga lista de diferencias, pero se agudizó aún más en las semanas que siguieron. Entre los episodios que se sumaron al desencuentro sobresalió la decisión de Villarruel de presidir la sesión del Senado que destituyó al senador Edgardo Kueider, un peronista aliado al oficialismo que fue detenido en la frontera de Paraguay con 200.000 dólares sin declarar. El Gobierno le reprochó que Villarruel presidió la sesión cuando Milei estaba de viaje y, por lo tanto, la vice se encontraba en ejercicio de la Presidencia. Por lo tanto, no podía encabezar la sesión del Senado. Otro motivo de enfrentamiento fue cuando se quejó de que ganaba “dos chirolas”, frente a la presión de la Casa Rosada por reducir los gastos del Congreso.

Victoria Villarruel

Eso fue lo que trascendió públicamente de los desencuentros. En privado, los comentarios y los cuestionamientos contra Villarruel en la Casa Rosada con mucho peores. Aluden a movimientos políticos de la vicepresidenta que acrecentaron el malestar de Milei. Son hechos que en el primer piso de Balcarce 50 prefieren no mencionar públicamente, pero fueron los que terminaron de marcar el fin de la relación. “El vínculo está roto”, insisten en la sede de Gobierno. Para referirse a Villaruel, en las filas libertarias usan una frase originada en los tiempos del imperio romano: “Roma no paga traidores”. Y aseguran que la información en su poder confirma la supuesta deslealtad de la vicepresidenta.

Un encuentro obligado

“Institucional” es la palabra que impera en Casa Rosada para definir el vínculo que quedó con ella después del primer año de gestión. En el que sienten que a Villarruel se le toleró mucho, “demasiado”.

El listado de desencuentros entre la vice y el resto del gobierno es largo y en los trece meses de gestión se acumulan allí, entre otras cosas, desde que ella no renunció a las jubilaciones de privilegio y se mostró a favor de subir las dietas de los legisladores, a contramano de la línea del Gobierno, hasta que “pisó la Ley de Bases para que no se pueda firmar el Pacto de Mayo, en mayo” y que no fue al acto en Tucumán, acusando que estaba engripada y al día siguiente “estaba radiante en el desfile militar”, recordaron en la Casa Rosada.

En julio, Villarruel también provocó un fuerte malestar dentro del Ejecutivo luego de publicar un mensaje desafiante contra Francia tras la polémica alrededor de un vivo de Instagram del jugador argentino Enzo Fernández, donde jugadores de la selección argentina entonaron una canción con connotaciones racistas tras ganar la Copa América 2024. En esa oportunidad, Villarruel acusó a Francia de ser un “país colonialista” y el episodio escaló al punto que la propia secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, decidió reunirse con el embajador de Francia en Buenos Aires, Romain Nadal, para expresar las disculpas del gobierno.

A eso luego se sumaron los dichos sobre Malvinas, en el que criticó un acuerdo del gobierno argentino con el inglés, el escándalo por la sesión Kueider, la foto con Isabel Martínez de Perón “Isabelita” y la polémica por sus dichos de las “dos chirolas”.

Así como lo que consideran que fueron las “permanentes idas y vueltas” asistiendo o faltando a las reuniones de Gabinete, “según la agenda”. “Si había algún quilombo, como el de las universidades, no venía, pero si después cuando había algo que salía bien, reaparecía”, definen en Casa Rosada. Tal fue el alejamiento que primero se creo un grupo de Whatsapp del Gabinete en pleno sin ella y luego quedó oficializado de hecho que ya no participaría.

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