Publicado: enero 9, 2026, 3:00 am
El año ha empezado con la luz de emergencia puesta. La captura de Nicolás Maduro ha revolucionado un mundo al que no le faltaban sobresaltos y Groenlandia contiene el aliento, y no precisamente porque respirar cuando hace mucho frío irrite la garganta. Mientras surgen nuevos conflictos internacionales, los antiguos no se cierran, por mucho que Trump maniobre, a su manera, para conseguir un Nobel por su diplomacia y búsqueda de la concordia –es un decir–y Sánchez ya proponga llevar tropas a Ucrania y Gaza, en el caso de que haya paz. Mientras tanto, las señales de alarma siguen. El globo sigue necesitando un triángulo que alerte de los peligros que le acechan. O una baliza V-16, aunque de momento no vayan a multar por no llevarla.
