Publicado: agosto 18, 2026, 4:17 pm
El planeta se calienta y las repercusiones para la salud son cada vez más notables e inobjetables. Los estudios científicos dan prueba de ello. Una investigación publicada en los últimos días por The Lancet Public Health ha revelado que los mayores de 60 años se enfrentan a riesgos superiores a los de otros rangos de edad debido a la exposición al calor. En datos, se estima que con un calentamiento de 1,5 grados, el 22% de los adultos mayores del mundo (aquellos mayores de 59 años) ya tendrían que soportar un calor peligroso para su salud durante al menos un mes al año.
En este contexto, los investigadores de la Universidad de Stanford pretendían evaluar cómo cambian las proyecciones globales de superación de los límites de tolerancia térmica humana al incorporar umbrales específicos por grupos de edad (adultos jóvenes, de entre 18 y 39 años; mediana edad, de entre 39 y 59; y adultos mayores, de igual o más de 60) bajo escenarios de calentamiento global de 1 °C a 4 °C.
¿Por qué los de más de 60 aguantan peor el calor?
Adicionalmente, este estudio muestra que en esta profundización sobre los límites del ser humano frente al calor, indica que las altas temperaturas serán cada vez más comunes y extendidas de lo que se pensaba en anteriores investigaciones.
Según Qinqin Kong, investigador y autor del estudio, los datos previos estaban «incompletos» porque asumían que todas las personas, jóvenes y mayores, podían soportar el calor tan bien como los adultos jóvenes sanos. Además, el científico asegura que «dependiendo del nivel de calentamiento global, se estima que el número de personas que se enfrentan a al menos 180 horas de calor insoportable cada año es entre dos y ocho veces mayor que las estimaciones anteriores».
Las altas temperaturas que el planeta está viviendo por encima de los valores habituales provocarán que un gran número de personas de diferentes edades sufran de estrés térmico incompensable (ETI), consiguiendo que al cuerpo le sea imposible mantener la temperatura corporal interna estable. Kong explica que «aunque la exposición a un calor incompensable no significa la muerte inmediata, una exposición prolongada puede volverse peligrosa y, eventualmente, mortal».
En este marco, el estudio estima que si la temperatura aumenta 1,5 grados, el 22% de las personas mayores a nivel global ya tendrían que tolerar calor peligroso durante por lo menos un mes cada año. En los anteriores estudios se afirmaba que los adultos corren más riesgo debido a que sudan menos, sus corazones trabajan más y sus vasos sanguíneos tienen menor capacidad de dilatarse, lo que limita su capacidad para mantenerse frescos. Así, lo nuevo es una contextualización mayor sobre los riesgos que sufren las personas mayores, como el de sufrir, por ejemplo, infartos.
El autor explica que la tolerancia que manejan los mayores es más baja. Así, afirma que los experimentos realizados con los voluntarios de mayor edad, exponiéndolos a cámaras climáticas en las que se enfrentan a «condiciones progresivamente más cálidas y húmedas hasta que el cuerpo no aguanta», muestran que estos mantienen una temperatura corporal estable entre 4,7 y 7,5 grados menor que la de los adultos jóvenes.
Un problema que afecta a los países de bajos recursos
Otro factor a tener en cuenta sobre esta cuestión es la pirámide poblacional a la que está sometido el planeta entero. Las previsiones para las próximas décadas estiman que la población superior a los 60 años se duplique hasta llegar a los 2.100 millones en 2050.
En cuanto a los países más afectados, se encuentran aquellos de bajos recursos. India, China, Pakistán y Bangladesh concentran el 72,6% de las personas expuestas globalmente bajo 3 °C. En 13 países con pobreza superior al 50%, la exposición afectará a más de 10 millones o al 80% de su población mayor (destacando a India, Pakistán, Bangladesh, Myanmar y Níger).
El estudio también aporta posibles soluciones o medidas preventivas. Una de ellas se centra en el enfoque urbano y en la construcción de ciudades más resistentes al calor, como una ampliación de la infraestructura verde, mejorar la ventilación urbana o reducir las emisiones de calor. Además, también proponen adecuar térmicamente los espacios interiores para proteger a los colectivos vulnerables.
