Publicado: mayo 9, 2026, 5:17 pm
El Giro de Italia apenas ha necesitado dos etapas para entrar en combustión. La lluvia, el nerviosismo y el estado de la carretera transformaron la jornada entre Burgas y Veliko Tarnovo en una batalla constante que terminó con victoria histórica de Guillermo Silva , que se convierte en el primer uruguayo en ganar una etapa de una gran vuelta. También fue un gram día de Jonas Vingegaard, que lanzó el primer aviso a la general. El danés salió reforzado de un día peligrosísimo, mientras varios nombres importantes ya empezaron a sufrir antes incluso de la alta montaña. A 22 kilómetros de la meta hubo un accidente con decenas de ciclistas envueltos. La montonera cambió por completo la etapa. A la salida de una curva mojada, en descenso, varios corredores del UAE se fueron al suelo y provocaron una caída masiva que dejó el pelotón completamente roto. Adam Yates, Jay Vine, Santiago Buitrago fueron algunos de los implicados. Vine y Adne Holter se vieron obligados a abandonar, mientras que Yates continuó la etapa con el rostro ensangrentado y completamente cubierto de barro. La carrera tuvo incluso que neutralizarse temporalmente por falta de ambulancias. El Visma aprovechó el desconcierto para endurecer todavía más la carrera. Vingegaard estuvo siempre atento, bien colocado y rodeado de un equipo que tensó el ritmo en cada tramo complicado. El doble campeón del Tour cruzó la meta entre los mejores y dejó la sensación de haber ganado mucho más que unos segundos en la clasificación. También sobrevivió bien Egan Bernal, sólido en un terreno muy delicado, mientras otros favoritos terminaron pagando el desgaste y el estrés acumulado durante toda la etapa. Por delante apareció Silva para firmar el triunfo más importante de su carrera. El uruguayo leyó perfectamente el final en las durísimas rampas hacia Veliko Tarnovo y encontró el momento exacto para lanzar el sprint definitivo. «La subida era muy dura. Intenté mantener la calma, esperar a los últimos 200 metros y lanzar el sprint», explicó tras cruzar la meta. Vingegaard llegó muy cerca y Scaroni cerró el hueco en los últimos metros, pero Silva encontró el espacio suficiente para levantar los brazos y hacer historia para el ciclismo de su país. «La máxima victoria a la que podía aspirar. Es lo máximo poder regalarle una victoria así a mi país», confesó todavía emocionado el ciclista uruguayo tras una etapa que dejó barro, caídas y la sensación de que este Giro va a ser una pelea diaria por la supervivencia.
