Publicado: marzo 31, 2025, 6:09 pm
En una época en la que las dietas low carb dominan las tendencias de bienestar, un fenómeno peculiar surge en la avenida Elcano, en el barrio de Colegiales, muy cerca del límite con Belgrano. En apenas siete cuadras, diez panaderías y pastelerías de diferentes estilos coexisten y compiten por la atención de los vecinos, lo que configura un nuevo corredor gastronómico especializado en el arte de la harina.
Durante 2024, el paisaje comercial de la avenida experimentó una transformación notable: cinco nuevos establecimientos se sumaron a los cinco ya existentes en el tramo que va desde las cinco esquinas hasta Zapiola, lo que duplicó la oferta de panaderías y pastelerías en la zona. Este crecimiento exponencial resulta particularmente llamativo en un contexto que suele demonizar los carbohidratos.
¿Por qué Elcano? La elección de la avenida no resulta casual. Los comerciantes destacan múltiples factores que la convierten en un punto estratégico para sus negocios. “Es un barrio atractivo entre familiar y señorial porque ahí casi se junta Colegiales con Belgrano R. En Elcano se aglutina un corredor comercial que nos da visibilidad”, explica Juan Manuel Fuentes, dueño de Suevia, una marca con 45 años de trayectoria.
La avenida ofrece una combinación única de tránsito vehicular y peatonal que la hace especialmente atractiva. “Está el que pasa por ahí como arteria camino a Cabildo o Libertador y también los residentes del barrio que usan este punto para hacer trámites bancarios y compras o que el fin de semana salen a pasear”, detalla Esteban Irrazabal, gerente de expansión de Parador Atalaya.
Para PanDanés, con sus 24 sucursales, la presencia de otras marcas reconocidas fue un factor decisivo en la elección del lugar. “Nosotros tratamos de ubicarnos en polos gastronómicos donde ya hay otras marcas establecidas como Starbucks, McDonald’s, el supermercado Disco”, señala Perla Domínguez. “Evaluamos la zona, por ejemplo, los colegios. Queremos ser parte del circuito gastronómico de los vecinos”, agrega.
Pioneros y explosión
La transformación de la avenida comenzó con cinco establecimientos tradicionales que durante años atendieron las necesidades del barrio: Buenos Aires Bakery, Point, Gorrión, PanDanés y Hausbrot marcaron el camino para lo que vendría después. Durante 2024, la llegada de cinco nuevos jugadores –Suevia, Macarro’s, Parador Atalaya, La Esquina de la Medialuna y Placeres del Pan– duplicó la oferta y diversificó las propuestas.
El paseo inicia en las cinco esquinas con Gorrión, una de las panaderías originales de la zona, que apostó fuerte con dos locales cercanos: uno especializado en medialunas de autor sobre la avenida, y otro a metros de Elcano y Superí, que funciona como cafetería.
Sobre Elcano y Delgado se encuentra La Esquina de la Medialuna, uno de los nuevos actores con su quinta sucursal. “El producto que más sale son las medialunas, seguidas por el chipá”, cuenta Julieta Cumuniello, su dueña. Con cinco locales propios y dos franquicias, la marca ve en Elcano un punto estratégico para su expansión.
Entre Delgado y Martínez, dos propuestas comparten espacio puerta a puerta: Point, una de las pioneras en la zona, especializada en facturas y productos dulces a precios accesibles, y el flamante local rosa de Macarro’s, que llegó en 2024 para sumar su propuesta tradicional al barrio.
Con años de presencia en el barrio, Buenos Aires Bakery ofrece panes, budines, tortas y facturas a precios competitivos: la docena a $6900, una de las más baratas del área. Su permanencia en el tiempo demuestra la solidez del mercado en la zona.
A pocos metros, donde antes funcionaba una librería se instaló Parador Atalaya, una propuesta que busca revolucionar el concepto tradicional de panadería. “Siempre nos costó identificar un competidor directo porque nuestro formato de negocio no termina de ser una panadería y tampoco es una cafetería común”, afirma Irrazabal. “El negocio tiene dos motores: el despacho de medialunas y la cafetería”, suma.
Justo enfrente de Atalaya, Placeres del Pan, otro de los nuevos jugadores de 2024, estableció su propuesta de panadería tradicional. Con una amplia variedad de facturas y panes artesanales, este local contribuye a la diversificación de las propuestas sobre el corredor.
Propuestas especializadas para todos los gustos
La diversidad de opciones refleja el perfil variado del público de la zona. PanDanés apostó por los panes de masa madre sin aditivos ni conservantes. “Tenemos la planta en Barracas. Llega el pan fresco bien temprano todos los días”, destaca Domínguez. Su propuesta busca “dejar de demonizar a las harinas” y convertir el pan en “algo más nutritivo y que aporte”.
Suevia, que inauguró a fines de 2024, representa una alternativa de alta calidad. “Tres veces por día pasan las camionetas para abastecer la sucursal –apunta Fuentes–. Los productos que más salen son pan, facturas y sándwiches de miga, que representan el 40% de la caja”.
En la esquina de Elcano y Zapiola, cerca del puente del ferrocarril Mitre, Hausbrot se diferencia con una propuesta única. “No todo el mundo entiende la diferencia entre la harina blanca y la harina integral. Somos la única panadería que tiene harina integral 100% orgánica”, explica Isabel de Elizalde, su directora comercial.
Cada establecimiento desarrolló estrategias distintivas para captar diferentes segmentos del mercado. Mientras algunas marcas apuestan por productos premium y experiencias únicas, otras se concentran en precios competitivos o en nichos específicos como los productos integrales.
“Entendemos que nuestro producto es premium y caro, y por eso nos cuesta encontrar un competidor real”, señala Irrazabal, quien también observa “una sobrecarga de locales” en la zona. Sin embargo, la diversidad de propuestas parece funcionar: cada local encuentra su público específico.
El principal obstáculo que enfrenta este nuevo polo gastronómico es el corte total del tránsito en la avenida por obras, entre Delgado y Cramer, desde octubre del año pasado. Obedece a trabajos pluviales encarados por el gobierno porteño. “La calle cerrada nos perjudica un montón”, coinciden varios comerciantes. Para Atalaya, que busca captar tanto el público de paso como el local, la situación es particularmente desafiante.
Si bien todavía no hay una fecha prevista para rehabilitación, la visión a futuro es optimista. “Con la apertura de la calle y la de los nuevos negocios, la zona va a quedar renovada”, anticipa Cumuniello. PanDanés comparte esta perspectiva: “Notamos una baja de la demanda al principio de las aperturas de las demás panaderías, pero enseguida se acomodó porque muchos vieron que lo que buscaban específicamente lo tenían solo acá”, describe Domínguez.
Un fenómeno más amplio
El caso de la avenida Elcano refleja una transformación más profunda en los hábitos gastronómicos de la ciudad. “El consumo en general subió mucho en la parte de gastronomía –observa Irrazabal–. Hay más gente para consumir: existe una cierta conciencia, pero a la vez hay más consumo. Antes una docena de medialunas era un evento y ahora se come todos los días”.
La duplicación de la oferta en apenas un año no preocupa a los comerciantes, que ven la competencia como algo positivo. “Creemos que la variedad está buena porque eso siempre atrae clientes”, sostiene Cumuniello. “Siempre que haya más gente y más movimiento está bueno, confiamos en nuestro producto”, dice.
Así, el “camino de las harinas” de la avenida Elcano podría consolidarse como un destino obligado para los amantes del pan en la ciudad de Buenos Aires.