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La ultraderecha ganaría las elecciones, según primeros sondeos

Publicado: junio 10, 2026, 1:01 pm

A poco más de una semana para que se celebre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, previstas para el domingo 21 de junio, las primeras encuestas dan como ganador al ultraderechista Abelardo de la Espriella por una diferencia de entre seis y ocho puntos frente al izquierdista Iván Cepeda.

De la Espriella sacaría entre el 49,6% y el 50,3% mientras Cepeda se tendría que conformar con entre un 42,6% y un 43,3%. Un 7,1% de los colombianos que irán a las urnas no saben todavía si votarán en blanco, anularán su voto o finalmente se decantarán por uno de los candidatos.

En las elecciones del 31 de mayo, el candidato de la ultraderechista Defensores de la patria dio la sorpresa al obtener el primer lugar con 43,74% frente al izquierdista del oficialista Pacto Histórico que se quedó en 40,9%. Las encuestas habían vaticinado el primer lugar para Cepeda y un mayor número de votos para la tercera candidata de la derecha tradicional, Paloma Valencia, que apenas consiguió un 6,9% de apoyo.

Durante la última semana se produjo un trasvase de los votantes de Valencia, vinculada al Centro Democrático, partido creado por el ex presidente Álvaro Uribe, al candidato ultraderechista. En últimas encuestas tres de cada cuatro votantes de Valencia votarán en la segunda vuelta por De la Espriella y apenas un 4,4% lo hará por Cepeda. El número de votantes que votarán en blanco es de casi el 13%

El votante colombiano de derechas es muy contrario a que Cepeda pueda ser presidente de Colombia. Muchos lo consideran un candidato manejado por el actual presidente Gustavo Petro, que ha tenido un papel muy presencial y ruidoso durante la campaña electoral. El votante más centrista, que votó a candidatos que sacaron porcentajes muy bajos, es posible que vote en blanco o decida quedarse en casa.

Uno de los principales errores cometidos por Cepeda el mismo día de las elecciones fue darle pábulo a las denuncias de fraude electoral realizadas por el presidente Petro sin aportar pruebas. Desde el inicio del conteo se vio con claridad que De la Espriella se estaba beneficiando del «voto útil» de la derecha.

A Cepeda no le quedaba más remedio que moderar el discurso para atraerse el voto centrista, pero hizo exactamente lo contrario. Tuvieron que pasar casi 48 horas para que se desmarcase de las denuncias de fraude electoral e hiciera un llamado a respetar el escrutinio oficial presentado por las autoridades electorales.

De la Espriella está cada día mejor situado para convertirse en el próximo presidente de Colombia que gobernará hasta 2030. Sólo errores de bulto podrían evitarlo. Está tan seguro de la victoria que ha rechazado públicamente el voto de otros partidos de derechas. En su cuenta de X ha escrito: «Los politiqueros de siempre no han querido entender que ningún apoyo suyo voy a aceptar. Mi unión con el Pueblo y mi independencia no va a quedar manchada por cuenta de estos traficantes de avales».

En cambio, Cepeda debe buscar una gran alianza que incluya a votantes de derecha que se sienten incómodos con el ultraderechismo de De la Espriella, los votantes de centro, independientes y de izquierda. Para ello no le queda más remedio que moderar su discurso, buscar puntos de encuentros con los sectores atemorizados por postulados izquierdistas, alejarse del lenguaje frentista de Petro y bajar el listón de la polarización.

De la Espriella ha sido muy eficaz en la forma de criticar a un Cepeda marioneta de Petro, al que acusa de ser una correa de trasmisión de las guerrillas de izquierda que siguen combatiendo contra el Estado y un candidato débil ante la presión de los grupos criminales, incluidos los carteles de la droga. Cepeda necesita presentarse en programas de televisión para que el votante menos ideologizado que aún duda por quién votar entienda sus propuestas.

El futuro presidente deberá enfrentarse a un escenario marcado por la violencia que se ha multiplicado en los últimos años. De la Espriella ha criticado con ferocidad a Petro por su obsesión por negociar con los grupos armados sin conseguir resultados concretos. Está a favor de regresar a la mano dura del ex presidente Álvaro Uribe durante sus gobiernos entre 2002 y 2010 que consiguió reducir la influencia de las guerrillas de izquierda pero que provocó graves violaciones de los derechos humanos.

Cepeda, que ha participado en negociaciones de paz con grupos guerrilleros, ha admitido públicamente que la política de Paz Total del actual presidente necesita de «una revisión profunda» con la obligación de replantearse la estrategia ante la violencia de los grupos ilegales. También es partidario de profundizar en las políticas sociales del actual presidente.

La campaña sucia subió de tono el pasado lunes con ataques entre ambos candidatos sobre supuestos «autoatentados controlados» para influir en el electorado o, incluso, encubrir planes criminales. El presidente Petro ordenó reforzar la seguridad de ambos candidatos y abrir una investigación a la Fiscalía para investigar si las acusaciones son fiables o inventadas.

Otras de las graves acusaciones es la compra de votos, una práctica habitual en Colombia que ocurre en las elecciones locales, legislativas o presidenciales desde hace décadas. La compra de votos se hace de múltiples maneras con ofrecimiento de dinero en efectivo, promesas de puestos de trabajo o simplemente entregas de mercaderías o material de construcción.

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