Publicado: julio 18, 2026, 9:32 pm
El niño de tres años que fue arrojado a un foso de cocodrilos por un hombre discapacitado en Reino Unido ha quedado con problemas de salud permanentes, tal y como ha revelado la familia al Daily Mail.
El pasado 18 de junio, en el zoo Johnsons of Old Hurst en Huntingdon, Cambridgeshire, el niño fue lanzado a 4,5 metros de distancia dentro de un recinto que contenía al menos 15 reptiles.
El sospechoso, de 30 años y con discapacidad intelectual, se encontraba de visita en el zoológico acompañado de dos cuidadores cuando perpetró el ataque. Fue arrestado ese mismo día bajo sospecha de intento de asesinato.
El niño fue trasladado al hospital tras caer sobre una acera de hormigón, sufriendo fracturas en un brazo y la pelvis, antes de ser mordido por un cocodrilo. La familia del niño ha revelado que casi un mes después del ataque, el pequeño todavía se encuentra hospitalizado recibiendo atención quirúrgica.
Se ha sometido a siete operaciones, la más reciente un injerto de nervio, con el objetivo de recuperar parte de la función en una de sus manos. La familia sigue sin saber si la cirugía, que tuvo lugar el miércoles, ha funcionado, ya que solo podrá confirmarse con más pruebas dentro de unos meses.
La abuela deel niño ha creado una página en GoFundMe, que ya ha recaudado más de 65.000 libras esterlinas (76.500 euros), para financiar su rehabilitación. La mujer explica que la operación más reciente del niño, realizada en el Hospital Addenbrooke de Cambridge, consistió en que los médicos reemplazaron parte de un nervio dañado en su brazo con uno extraído de su pierna.
«Con el tiempo, esperamos que este nervio se integre y ayude a nuestro niño a recuperar algo de funcionalidad en su mano izquierda«, escribió en la página de recaudación de fondos, compartiendo un mensaje en nombre de los padres del niño.
«No sabremos si el injerto nervioso ha tenido éxito hasta que se puedan realizar las pruebas dentro de unos meses», agrega el mensaje.
El niño también sufrió daños extensos en tendones, vasos sanguíneos y tejidos de los brazos, el cuello, la cabeza y la cara, lo que le obligó a someterse a una cirugía de urgencia de 12 horas inmediatamente después del ataque. «Los cirujanos hicieron milagros», escribió su abuela, que reveló que los médicos advirtieron a su familia que temieran lo peor.
«Esas fueron las peores 12 horas de nuestras vidas, ya que antes de eso, estábamos firmando formularios de consentimiento relacionados con la reanimación y la amputación», prosigue. «No estábamos seguros de si nuestro hijo fuera a sobrevivir y esa era la peor sensación del mundo», agregó.
Afortunadamente, el estado del niño es ahora estable y pronto podrá regresar a casa.
