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La condenaron por asesinar a su compañera durante un juego sexual y años después se descubrió que era inocente

Publicado: agosto 29, 2025, 8:13 am

Una noche de noviembre de 2007, la tranquilidad de Perugia, una ciudad universitaria en el centro de Italia, se terminó por un macabro hallazgo. En una casa compartida por estudiantes extranjeros, la policía encontró el cuerpo de una joven británica, Meredith Kercher, de 21 años, que fue brutalmente asesinada en su dormitorio.

Si bien al principio parecía un caso policial más, poco después se convirtió en una trama llena de sospechas, contradicciones y teorías que mantuvieron al mundo en vilo durante años.

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En el centro de la escena quedó Amanda Knox, una joven estadounidense de 20 años, quien de la noche a la mañana pasó de ser una estudiante de intercambio a la principal sospechosa en un caso de homicidio.

El hallazgo y las primeras sospechas

Amanda Knox tenía 20 años y había llegado a Perugia unos meses antes para perfeccionar su italiano y cursar un programa de estudios europeos. En ese momento, compartía un departamento con otras tres jóvenes, entre ellas Meredith Kercher, una estudiante británica de 21 años que también había viajado a Italia por intercambio. La convivencia, según declararon sus allegados, era cordial, aunque cada una llevaba un ritmo de vida distinto.

La noche previa al hallazgo, Knox había salido a cenar con su novio, Raffaele Sollecito, un estudiante de informática de 23 años que conocía desde hacía apenas una semana.

Al día siguiente, el 2 de noviembre de 2007, volvió al departamento y notó detalles inquietantes: la puerta estaba entreabierta, el baño tenía manchas de sangre y una de las habitaciones estaba cerrada con llave. Frente a esta situación, la joven le avisó a Sollecito y juntos llamaron a la policía.

Al ingresar al cuarto de Kercher, los agentes se encontraron con una escena escalofriante: el cadáver de la chica estaba en el piso, semidesnudo, con el cuello atravesado por varias puñaladas.

A su vez, el cuarto mostraba signos de violencia, aunque para algunos investigadores el desorden parecía “fabricado”. Desde ese momento, la investigación quedó marcada por sospechas de encubrimiento y teorías sobre rituales sexuales.

Amanda Knox y Meredith Kercher. (Foto: E News)
Amanda Knox y Meredith Kercher. (Foto: E News)

En pocas horas, la lupa de los investigadores se posó sobre Amanda Knox y su novio, Raffaele. Para la policía, la actitud de la joven estadounidense, que parecía “tranquila y distante”, era incompatible con la de alguien que acababa de perder a su compañera de casa. Ese prejuicio fortaleció la hipótesis de que estaba involucrada en el crimen.

Al mismo tiempo, apareció el nombre de Rudy Guede, un chico marfileño de 20 años que solía frecuentar la casa. Su ADN fue hallado en la escena del crimen, en la ropa de Meredith y en distintos elementos del cuarto. Para los fiscales, Guede no había actuado solo: sostenían que Knox y Sollecito habían participado de una especie de “juego sexual” que terminó en tragedia.

La hipótesis, construida sobre indicios y con pocas pruebas concretas, fue la tapa de los diarios nacionales e internacionales durante meses. La figura de Amanda Knox fue presentada como la de una “femme fatale manipuladora”, un rol que contrastaba con su imagen de estudiante norteamericana de clase media.

Amanda Knox fue detenida acusada del asesinato de su compañera de casa, Meredith Kercher. (Foto: New York Magazine)
Amanda Knox fue detenida acusada del asesinato de su compañera de casa, Meredith Kercher. (Foto: New York Magazine)

Un proceso judicial lleno de giros

Para la fiscalía italiana, Knox y Sollecito habían participado en el crimen junto a Rudy Guede. Según su hipótesis, la noche del 1° de noviembre de 2007 los cuatro jóvenes se encontraban en el departamento y lo que comenzó como un encuentro sexual terminó en un ataque violento.

De esta manera, sostuvieron que Kercher se negó a participar en un supuesto “juego erótico” y que eso desató la agresión que derivó en su muerte.

En 2009, Amanda Knox y Raffaele Sollecito fueron condenados: la joven estadounidense recibió una pena de 26 años de prisión mientras que a su novio le dieron 25.

Amanda Knox fue condenada a 26 años de prisión por el homicidio de Meredith Kercher. (Foto: People)
Amanda Knox fue condenada a 26 años de prisión por el homicidio de Meredith Kercher. (Foto: People)

Sin embargo, la defensa apeló y en 2011 un tribunal de apelaciones los absolvió, al señalar que las pruebas de ADN presentaban fallas en su recolección en la escena del crimen y su análisis posterior.

De esta manera, Amanda Knox fue liberada tras pasar cuatro años en prisión y volvió a Estados Unidos, donde fue recibida como víctima de un sistema judicial cuestionado.

Sin embargo, en 2013, la Corte de Casación italiana anuló la absolución y ordenó un nuevo juicio, por lo que, Knox y Sollecito fueron nuevamente condenados al año siguiente.

Amanda Knox y Raffaelle Sollecito. (Foto: USA Today)
Amanda Knox y Raffaelle Sollecito. (Foto: USA Today)

Finalmente, en marzo de 2015, la Corte Suprema de Italia puso un punto final al caso: absolvió a Knox y a Sollecito de manera definitiva. En su fallo, los jueces fueron contundentes al señalar que la investigación había estado plagada de errores, omisiones y una clara falta de pruebas que demostraran la participación de ambos en el crimen.

La única condena firme siguió siendo la de Rudy Guede, considerado el autor material del asesinato y sentenciado a 16 años de prisión. En su declaración, Guede reconoció haber estado en la casa de Kercher en la noche del homicidio, aunque negó haber participado.

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Tras su absolución, Amanda Knox se radicó en Estados Unidos y reconstruyó su vida lejos de Italia. Se convirtió en escritora, periodista y activista, enfocada en denunciar los errores judiciales y la presión que los medios ejercen sobre casos criminales. A su vez, publicó un libro de memorias y participa en conferencias donde relata su experiencia y advierte sobre los riesgos de un sistema que puede condenar a inocentes.

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