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Juan Liquindoli, entrenador canino: “No vamos a buscar darle un premio a tu perro si se porta bien y si se porta mal sacárselo”

Publicado: septiembre 29, 2026, 2:13 am

Los premios son una herramienta frecuente entre las personas que conviven con perros. Darles un trozo de comida después de una visita al veterinario, un paseo o una determinada conducta suele interpretarse como una forma de reconocer que el animal se portó bien. Sin embargo, para el entrenador canino Juan Manuel Liquindoli, no siempre se produce el aprendizaje que las personas creen estar generando.

El especialista explicó que, para entender cuándo funciona una recompensa, primero hay que diferenciar entre dos mecanismos de aprendizaje asociativo: el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante.

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Qué dijo el experto sobre los premios para perros

“No vamos a buscar darle un premio a tu perro si se porta bien y si se porta mal sacárselo, porque eso no va a servir para nada”, sostuvo Liquindoli al explicar qué ocurre cuando se intenta utilizar una recompensa frente a situaciones que generan miedo, estrés o incomodidad.

El entrenador puso como ejemplo una visita al veterinario. Según explicó, si un perro atraviesa una situación que puede resultarle aversiva y recibe un premio recién al finalizar, eso no necesariamente significa que haya asociado la recompensa con haberse “portado bien”.

“Puede servir como un mimo, pero no llegó a relacionar una cosa con otra”, señaló.

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Por qué el veterinario puede ser una situación aversiva para un perro

Liquindoli explicó que una consulta veterinaria reúne distintos estímulos que pueden resultar incómodos para el animal: la camilla, los ruidos, la altura, la presencia de una persona desconocida y las diferentes manipulaciones que se realizan durante la revisión. “El ir al veterinario de por sí es una situación aversiva, es una situación molesta”, afirmó.

Por ese motivo, según el especialista, el objetivo no debería ser simplemente esperar a que el perro se comporte de determinada manera para después entregarle una recompensa. En cambio, planteó trabajar durante la situación para generar una asociación positiva: “Lo que vamos a trabajar es asociar esa situación que está viviendo el perro con eventos positivos”, explicó.

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Cuándo sí funciona el premio para enseñar una conducta

Liquindoli diferenció este mecanismo del condicionamiento operante, que sí está relacionado con el uso de recompensas para reforzar determinados comportamientos.

El entrenador utilizó como ejemplo enseñarle a un perro a acudir cuando se lo llama. Si el animal se acerca después de escuchar el llamado y recibe un premio, la recompensa aparece como consecuencia de esa conducta. “Ahí sí funciona como premio, porque viniste, hubo una consecuencia positiva”, explicó.

De esta manera, la conducta puede aumentar su probabilidad de repetirse porque el perro experimentó una consecuencia positiva después de realizarla. “La próxima vez que te llame aumenta la probabilidad de que vengas porque la consecuencia de haber venido fue positiva”, cerró.

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