Publicado: agosto 30, 2025, 2:54 pm
La Policía de la isla indonesia de Lombok ha hallado el cuerpo sin vida de la española Matilde Muñoz, desaparecida desde hace dos meses, según han confirmado este sábado desde la comisaría indonesia encargada del caso y un familiar de la víctima. Dos personas han sido detenidas relacionadas con su muerte, que podría tener tintes homicidas.
El policía Putu Kardiyanto, de la comisaría de Batulayar (Lombok Occidental), ha indicado que el cadáver de Muñoz ha sido localizado y que el caso «pasará a ser una investigación criminal», sin dar más detalles.
Ignacio Vilariño, sobrino de la española, ha confirmado por mensaje que el cuerpo de su «amada tía» ha sido hallado «enterrada en una playa de Lombok», donde se le perdió la pista.
La Policía indonesia había iniciado una investigación por la desaparición de Muñoz en Lombok, isla cercana a la turística Bali, el pasado 13 de agosto, después de que la Embajada de España en el país solicitara ayuda por carta.
La primera alerta sobre su desaparición la dio su amiga Olga Marín Calonge el 28 de julio en la comisaría de Sant Feliu de Guixols (Girona).
La española fue supuestamente vista por última vez a comienzos de julio por personal del hotel donde se alojaba en Lombok, según dijeron estos a la Policía, mientras el círculo íntimo de la mujer aseguró no saber de ella, muy activa en mensajes a sus seres queridos, desde finales de junio.
En el hotel Bumi Aditya de Lombok, en la zona costera occidental de Senggigi, donde se alojaba, también afirmaron a la Policía que les envió un mensaje diciendo que estaba en Laos el día 6 de julio, lo que desmintieron las autoridades de Inmigración indonesias.
La familia llevaba tiempo pensando que se trataba de «un crimen de manual» y ha reclamado a la Policía del país asiático y a Interpol que intensificaran la investigación. Tras el hallazgo de su cuerpo, la Embajada de España en Indonesia está en contacto permanente con la familia para prestarle «toda la asistencia consular» que precise.
Nacida en Ferrol (A Coruña) en 1952 y afincada en Mallorca, María Matilde Muñoz Cazorla, jubilada y quien pasaba largas temporadas viajando por Asia, había llegado a la isla de Lombok en junio.
Contradicciones en la investigación
Ignacio Vilariño, sobrino y representante de la familia, denunció que las contradicciones de algunos de los empleados y encargados del hotel Bumi Aditya «son tan evidentes que no dejan lugar a dudas» sobre una posible implicación en la desaparición. «Nos carcome que nadie haya sido llevado a declarar ante la Policía del país. Las mentiras y despistes de las dos o tres personas que regentan el hotel muestran que están en el ajo», afirmó con rotundidad.
Seis días después de la desaparición se envió un mensaje desde el móvil de Mati a una empleada del hotel, con graves faltas de ortografía, «impropias de ella», informando que debía viajar al país de Laos, algo que nunca ocurrió. La familia cree que fue otra persona quien escribió esos mensajes como parte de una coartada. «No tenemos ninguna duda de que fueron fraudulentos», recalcó el sobrino.
Precisamente para clarificar este extremo y mejorar una investigación aún incipiente, la Policía indonesia comenzó hace unos días los trabajos de geolocalización del móvil de la desaparecida, tal y como adelantó el diario ABC.
Los agentes tomaron esta decisión por la presión familiar y las denuncias presentadas a finales de julio en Girona por parte de una amiga de Mati, en Madrid y en el propio país asiático por medio de la Embajada española. Como se recibió la primera denuncia en la localidad de Sant Feliu de Guixols, son los Mossos d’Esquadra el cuerpo policial español encargado de la investigación.
Vilariño también criticó que la Policía Científica tardara tantas semanas en registrar la habitación en la que pernoctaba Mati, aunque desconoce lo que encontraron allí. Lo que sí sabe es que los empleados del mencionado hotel inicialmente señalaron a los agentes otra habitación.
Finalmente, el pasado domingo hallaron la mayoría de las pertenencias de la española —ropa, libros, sandalias, anotaciones personales y su mochila— aparecieron en la zona de basuras del establecimiento.
Sin embargo, no han encontrado ni su pasaporte, ni sus tarjetas de crédito, ni su terminal móvil, lo que hace sospechar de un robo acompañado de violencia o de un intento deliberado de borrar pistas. «Es imposible que se haya marchado por voluntad propia. Era una mujer que reportaba sus movimientos minuto a minuto y jamás dejaba de contestar a sus allegados», subrayó el representante de la familia.