Publicado: abril 25, 2026, 3:00 am
El bloqueo del Estrecho de Ormuz está retirando del mercado entre 8 y 10 millones de barriles diarios de crudo y combustibles, cerca del 10% del suministro global, según estimaciones de UBS. Parte de ese flujo alimenta las refinerías asiáticas que transforman el crudo en productos como el queroseno que consume Europa. Sin ese circuito, el mercado pierde volumen y capacidad de ajuste en el inicio de la temporada alta turística.
Esa brecha entre la oferta y la demanda se traslada con especial rapidez al mercado del combustible de aviación, donde Europa mantiene una elevada dependencia de importaciones y donde la capacidad de ajuste es limitada. El mercado global de queroseno apenas alcanza los dos millones de barriles diarios, lo que restringe la posibilidad de redirigir suministros en el corto plazo.
El impacto es más visible en el combustible de aviación. Europa importa una parte relevante de su suministro y depende en gran medida de rutas que han quedado interrumpidas. Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía advierte de que las reservas para combustible de aviación en Europa cubren apenas entre cuatro y seis semanas de demanda en el escenario actual.
A este desequilibrio se suma el rápido encarecimiento del combustible, que representa entre el 25% y el 35% de los costes operativos de una aerolínea. El precio ha subido entre un 95% y un 105% desde finales de febrero.
Las aerolíneas ajustan operativas y valor bursátil
Lufthansa ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos hasta octubre, lo que supone un recorte de unas 120 operaciones diarias en su red europea, mientras otras aerolíneas también están reduciendo frecuencias en plena temporada alta. KLM ha eliminado al menos 80 vuelos y compañías como Volotea han introducido recargos por combustible ante el encarecimiento del queroseno, que se ha duplicado desde el inicio del conflicto. En Estados Unidos, Delta Air Lines ha recortado su previsión de capacidad en 3,5 puntos porcentuales por el aumento de costes y la incertidumbre sobre el suministro.
El sector en su conjunto afronta un aumento de costes de miles de millones de dólares, como reflejan estimaciones de aerolíneas como American Airlines, que prevé un impacto adicional de 4.000 millones de dólares en combustible este año.
Las acciones de aerolíneas europeas como EasyJet, Wizz Air o Air France-KLM han caído más de un 14% desde el inicio de la crisis. En cambio, las aerolíneas con mayores coberturas de combustible, como Ryanair o IAG, han sufrido correcciones más moderadas, en torno al 8%-10%, y están mejor posicionadas para absorber el shock, al tener fijado entre el 70% y el 80% de su consumo a precios anteriores al conflicto.
Mientras tanto, el desequilibrio entre oferta y demanda se amplifica en el momento de mayor presión del año para el transporte aéreo. El verano concentra cerca del 35% del tráfico aéreo anual en Europa, según datos del propio sector, lo que reduce el margen operativo de las compañías en plena temporada alta.
Efecto inmediato sobre el turismo
Menos vuelos reducen la capacidad de llegada de viajeros internacionales en plena temporada alta. El aumento de costes energéticos se traslada a toda la cadena de valor, desde aerolíneas hasta hoteles y operadores turísticos. España parte de una posición más sólida, pero no se queda al margen.
Según la Asociación de Líneas Aéreas, más del 80% del queroseno consumido se produce en refinerías nacionales y las reservas cubren hasta 90 días de consumo total de combustibles, aunque en el caso específico del combustible de aviación el margen se reduce a alrededor de 31 días. Las ocho refinerías españolas han incrementado su producción para compensar la caída de importaciones, que representan cerca del 20% del consumo.
Aun así, el sector asume que el impacto llegará por la vía internacional. España aspira a superar los 100 millones de turistas extranjeros en 2026, y cualquier restricción en vuelos desde otros mercados europeos afectaría directamente a la demanda. El propio sector recomienda anticipar la compra de billetes ante un entorno de precios al alza y menor disponibilidad.
